Conoce los antiguos cafetales de Cuba, historia y sabores

Hoy en día Cuba es sinónimo de playas paradisíacas, hoteles, cayos y revolución, pero en verdad al país se lo conoce mejor si uno abandona los típicos destinos turísticos, los más comunes, los más ofrecidos cuando se trata de viajecitos de una semana.

Cuba es una isla maravillosa cuyos paisajes no pueden resumirse a “playas” y su historia tampoco a la Revolución Cubana pues en realidad hunde sus raíces en la propia génesis del continente americano. Uno de los destinos que hoy recomendamos se concentra entonces en los viejos cafetales cubanos.

Cuba y el café

Esta relación puede escribirse en tiempo pasado pues hoy Cuba ha desaparecido del campo cafetero internacional. Brasil o Colombia son hoy sinónimos del café americano y quien no conoce la historia cafetera de la Mayor de las Antillas no puede siquiera suponer que alguna vez, en algún tiempo lejano, amplios cafetales adornaban sus paisajes.

La historia es sencilla: con las revoluciones de Haití y las colonias de América del Norte muchos franceses que tenían sus negocios cafeteros allí migraron hacia Cuba y empezaron a explotar los campos. Eran familias distinguidas, adineradas y de origen francés, de aquí que hasta el día de hoy se hable de los “cafetales franceses” en Cuba.

Francia era por entonces la cuna de las ideas más modernas en materia de organización social y política y el faro que todos miraban cuando se trataba de la cultura, las artes y la arquitectura. Así, los dueños de los cafetales construyeron mansiones que decoraron con obras de arte y mobiliario estilo francés.

El primer cafetal cubano se fundó en los alrededores de La Habana en 1748 de la mano de José Gelabert, llegado de Santo Domingo, pero si este fue el puntapié inicial algunos años más tarde el negocio cafetero explotó con el aluvión de refugiados franceses tras la revolución haitiana en 1791.

Con sus fortunas y conocimiento a cuestas estas familias compraron tierras buenas, en su mayoría en el occidente de la isla, al centro e incluso algunas en las islas, las acondicionaron y las convirtieron en cafetales.

De esta manera en los albores del siglo XIX Cuba era sinónimo de café y era el primer exportador mundial de granos. Pero desarrollado el negocio siempre hay alguien que quiere sacar más provecho y en ese caso fue España con sus impuestos y precios internacionales altos. Espantaron a sus tradicionales compradores, Estados Unidos era el primero, y eso hizo que los cafetales de Brasil y Colombia, por ejemplo, recibieran más estímulo y crecieran.

A la postre eso acabó con el café en Cuba, por lo menos con el negocio. Los cafetales que quedaron continuaron trabajando con habilidad, logrando cultivos de calidad, lo que hoy diríamos “gourmet”. Así siguen algunos pocos al día de hoy, produciendo y vendiendo a mercados selectos. El pasado glorioso quedó en el pasado por malas decisiones mercantiles.

Tour por los cafetales cubanos

El café se cultiva entre el Trópico de Cáncer y el Trópico de Capricornio. Como Cuba está lejos del ecuador a una altitud relativa de entre 350 y 750 metros sus campos logran granos de gran calidad, perteneciente en su mayoría a la coffea arabica en seis de sus variedades.

Si vas a Cuba de vacaciones y te quedas más de la típica semana y quieres conocer más de lo que comúnmente se ofrece te proponemos que visites estos cafetales. Los hay históricos, en ruinas, y los hay todavía en funcionamiento.

Por ejemplo, desde el año 2000 hay un conjunto de 171 ruinas de cafetales que han sido declaradas Patrimonio Arquitectónico y Cultural de la Humanidad. Alguna de ellas es recomendable visitar.

Por ejemplo, está la Finca Santa Paulina con su mansión señorial con escalinata y rodeada de jardines o la Finca San Luis de Jaca, con un acueducto maravilloso de treinta arcos. Nada más en Las Terrazas, una comunidad en el occidente de la isla, hay más de 60 fincas entre las que se destacan la de Don José Gelabert, La Isabelica y Buena Vista.

San Juan de Escocia es otro cafetal con mansión francesa, escalinatas y jardines geométricos, La Linet tiene aún el sepulcro de su adinerado dueño y la finca Jagüey es enorme, elegante y conserva muebles originales. También se destaca el Cafetal Fraternidad.

Como ves, hay muchos por ver, si quieres conocer mansiones, ruinas o empaparte de la historia cafetera cubana y ver la estructura de estas fincas en torno al cultivo y producción del café (de mano de esclavos, no nos olvidemos). Es que aquí la topografía del terreno requirió el seso y el trabajo de ingenieros, carpinteros y mano de obra y lo que hoy vemos es apenas el reflejo de ese imperio.

Uno de los cafetales más conocidos y que no puedes perderte es el hoy Museo La Isabelica. La mansión fue restaurada en los años ’60 del siglo XX y desde entonces funciona como un museo. Se han conservado bien la casa, los tendales, la cocina y el almacén, el horno de cal y alguna cochera. Aquí, hasta la arquitectura de la casa es funcional a la producción del café pues parte de la misma funciona como almacén.

La Isabelica está en el este de Santiago de Cuba, a 24 kilómetros nada más. Según la leyenda el nombre es en honor de la esclava amante del dueño, una haitiana llamada Isabel María. A inicios del siglo XIX la finca era enorme y se dedicaba al café, al cultivo de vegetales y a la cría de animales. Yo creo que es uno de los mejores sitios para ver la cultura cafetera cubana.

Lo cierto es que los cafetales del sudeste de la isla se han conservado muy bien ya que a inicios del siglo XX todo se abandonó por la competencia internacional, así que es como que todo ha quedado convertidor en un sitio fantasma que al día de hoy, un siglo más tarde, nos viene como anillo al dedo a los turistas.

El gobierno cubano pensó hace un tiempo trazar una Ruta del Café por la zona de Sierra Maestra para que podamos conocer este sitio. La idea en conectar unos 170 cafetales históricos del total de 250, haciendo uso de viejos caminos y vías de transporte bien conservadas.

Se trata de dos circuitos, uno en la Gran Piedra, un macizo montañoso impresionante, cuyo recorrido incluye La Isabelica y el jardín La Siberia, y un segundo circuito que incluye un paseo por las fincas de San Juan de Escocia, San Luis de Jacas y Fraternidad, además de un paseo por la meseta de Santa María de Loreto para terminar en la llamada Tumba Francesa.

¿Te apuntas?


Categorías

General

Soy Licenciada y Profesora en Ciencias de la Comunicación. Me gusta mucho leer y escribir y los viajes, por lo menos uno o dos por año, son mi pasión.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*