Cornualles, tesoro en Inglaterra

Inglaterra es dueña de paisajes increíbles, bellos, de postal, realmente no se puede creer el verde de su campiña, la historia que recorre sus pueblos, los tesoros culturales que tiene. Y uno de los grandes destinos aquí es Cornualles, uno de los cuarenta y pico de condados ingleses.

Definir Cornualles como un destino precioso es quedarse corto, y seguro tras este artículo, si todavía no fuiste, te van a entrar ganar de pasar por aquí unos días y absorver el estilo de vida inglés. Visitemos Cornualles.

Cornualles

Inglaterra está compuesto por 47 condados y uno de ellos es Cornualles. Está al sudoeste del país y tiene costas sobre el Mar Céltico y sobre el mismo Canal de la Mancha. Su capital es la ciudad de Truro y su cultura tiene raíces celtas.

De hecho Cornualles es considerada una de las llamadas Naciones Celtas, hay seis aquí, y muchas de sus tradiciones o costumbres son bien propias y no las encuentras en otras partes del país. De hecho, la lengua original es el córnico, emparentado con el bretón y el galés. Existió como lengua viva hasta fines del siglo XVIII aunque hoy hay cierto revival.

A Cornualles se lo conoció alguna vez como el estado del estaño, porque había minas muy ricas en la antigüedad, pero cuando se secaron muchos de sus pobladores emigraron hacia América y Austria o Nueva Zelanda. Hoy en día la actividad principal es el turismo.

Visitar Cornualles

Siendo Inglaterra lo natural es que la región combine tesoros históricos y culturales con bellezas naturales y así es. No defrauda. Hay residencias antiguas, castillos, sitios Patrimonio Mundial y museos pero también jardines gloriosos, acantilados de vértigo y hermosas playas.

Empecemos con algunas de sus atracciones históricas. Un excelente day trip es visitar el Castillo de Pendennis. Se trata de una de las imponentes fortalezas construidas por Enrique VIII y ha sido testigo de muchos conflictos, especialmente durante la Guerra Civil inglesa. Suele haber justas y banquetes medievales y hasta puedes ver en acción un cañón Tudor.

También está Prideaux Place, una mansión elegante y hermosa en la bahía de Padstow y en esta misma línea la Residencia Mount Edgcumbe, con sus jardines, o el Molino Cotehele, un viejo molino que molía maíz para la comunidad loca y que todavía se puede ver en acción dos veces a la semana. Otra mansión de aquellas es la Casa Port Eliot o las fantasmales ruinas del Castillo Restormel.

Hablamos antes del pasado minero de Cornualles y si eso te resulta interesante puedes visitar la Mina East Pool, el centro de la historia minera de Cornish que muestra muy bien como debía haber sido una mina en aquella época. Otra mina es The Levant, con sus máquinas de 1800 y su ubicación: en lo alto de un acantilado. Este sitio en especial es Patrimonio Mundial.

¿Te gusta la historia del Rey Arturo? Entonces no dejes de darte una vuelta por el Castillo Tintagel donde se dice que nació este rey mitológico, ubicado sobre la agreste costa norte de Cornualles. Otro castillo es el Castillo de Launceston, o lo que queda de él, construido en el siglo XIII por Ricardo, Conde de Cornwall, con su torre redonda y maciza.

Pero Cornualles también es un destino de gran belleza natural y es conocido especialmente por sus playas. Hay decenas, muchísimas, tanto en la costa sur como en la norte. Podemos nombrar algunas: la Playa Porthmeor, Bandera Azul 2019, genial para nadar y hacer surf, aunque para este deporte la mejor de todas, epicentro del surf europeo es la Playa Fistral, la cerrada y pintoresca Playa de Port Gaverne o la amplia y solo accesible a pie Playa Gwynver.

Más allá de las playas, Cornualles también tiene muchos jardines, parques y reservas naturales. Está el Parque de Vida Salvaje Porfell, la Reserva Natural de Helman Tor, la Zona de Gran Belleza de la Costa Sur, desde Marazion y Mount Bay hasta las afueras de Falmouth o la caminata de cinco millas del Rey Arturo que comienza en la Iglesia Tentagel, trepa acantilados y después sigue senderos paralelos a la costa que bajan hasta la cala del Estrecho Trebarwith. Una belleza.

Pero no se trata solo de pasear por acantilados, mirando el mar o visitando ruinas. De hecho el condado ofrece muchas otras actividades relacionadas con el aire libre: aquí puedes hacer buceo, puedes hacer cruceros para ver delfines y ballenas, pasear en kayak por el río Helford, pescar en lagos o salir a navegar.

Y amén de todo esto si solo quieren saltar de aldea en aldea también posible y ninguna te va a defraudar. Truro, por ejemplo, es la capital condal. Está a orillas del río del mismo nombre muy cerca de la desembocadura en el Canal de la Mancha. Tiene una hermosa catedral, calles adoquinadas y muchos edificios de estilo georgiano.

La catedral es de estilo gótico y tardó tres décadas en concluirse, de fines del siglo XIX a comienzos del XX. Se alzó sobre otra iglesia mucho más antigua y es muy hermosa. Truro es un buen punto de inicio porque puedes visitar esta iglesia y también el Museo Real de Cornualles para empaparte de la historia y cultura del condado.

Si vas en septiembre verás el Carnaval de Truro con ferias, comida, bebida y actividades para todos, si vas en diciembre las decoraciones de Navidad son hermosas y si vas en abril está el Britain in Bloom con flores por todas partes.

Y por último, la verdad es que Inglaterra es sinónimo de trenes y aquí hay recorridos estupendos para hacer en tren: puedes tomar la Línea St. Ives Bay que va de St Erth a St Ives, subir a la Línea Looe Valley, de Liskeard a Looe, cruzando valles y ríos, la Línea Marítima de Truro a Falmouth, la Línea de la Costa Atlántica, de Par a Newquay o la Línea del Valle Tamar que une Plymouth a Gunnislake.

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