Costumbres culinarias de Francia

Si hay un dicho que dice, a dónde fueres haz lo que vieres, ¿podemos decir también a dónde fueres come lo que vieres…? ¡Claro! Insisto siempre en que unas vacaciones deben ser también unas vacaciones gastronómicas y si vas a Francia, pues mucho más pues la gastronomía francesa es de las mejores del mundo.

¿Cuáles son las costumbres culinarias francesas? ¿Qué puedes comer, dónde, cuándo, de qué manera? Vamos a descubrirlo hoy.

Francia y su comida

Cualquiera sabe que la cocina francesa es estupenda y en muchos casos, muy refinada. Forma parte del encanto del país y de su sello turístico. Todos hemos caminado por París con un sándwich de manteca y jamón o comido macarons a orillas del Sena. O algo parecido. He caminado mucho por los pasillos del supermercado viendo maravillas, he degustado sabrosos mousses de chocolate y he comprado quesos blandos exquisitos…

Es cierto que uno como turista, si puede y quiere, puede comer todo el día y aprovechar cada momento para probar cosas distintas, pero los franceses suelen comer menos que un turista en acción. De hecho, se habla siempre de tres comidas básicas: desayuno, almuerzo y cena con pocos bocadillos en el medio. En las comidas principales es importante la presencia de la carne, el pescado y las aves de corral.

Al revés de otros países europeos como Inglaterra o Alemania, aquí el desayuno es más bien liviano. Nada de salchichas, huevos, jamón y tanta grasa… Aquí prolifera el café con pan o tostadas o croissants y así se llega al almuerzo. El petit-déjeuner se come bien temprano, antes de salir hacia el trabajo o la escuela. Nadie pasa mucho tiempo cocinando un desayuno, se trata de preparar una bebida caliente y hacer algo con pan rápido.

Después llega la hora del almuerzo, le déjeuner, una hora entera en muchos empleos, que suele comenzar a las 12:30 del mediodía. Así, si estás por las calles de alguna ciudad a esa hora empiezas a ver más gente, haciendo cola en las tiendas de comida para llevar o sentados ya a la mesa de los pequeños restaurantes. Seguramente en otros tiempos había más dedicación en el almuerzo pero hoy los tiempos rápidos son globales.

El almuerzo suele incluir tres platos: entrada, plato principal y como tercer plato o bien un postre o bien algo de queso. Obviamente es duro llegar a la hora de la cena con solo un rápido desayuno y un almuerzo que, como después se sigue trabajando, suele ser también liviano. Entonces, el francés puede caer en un goûter, un snack de media tarde acompañado por un café o un té. Especialmente los niños, que pueden recibirlo a partir de las 4 de la tarde.

Y después, entre ese snack de media tarde y la cena propiamente dicha, ya en casa o en un bar entre el trabajo y el hogar, tiene lugar el apéritif. Los clásicos finger foods alrededor de las 7 de la tarde. Para mi no hay nada como una sabrosa picada de fiambres, con frutas secas, quesos varios y uvas. Mi apéritif favorito.

Y así llegamos a la cena, le diner, que para mi gusto es más bien temprana pues puede ser tranquilamente entre las 7 :30 y las 8 pm, según los horarios de la familia. Es la comida más importante del día, de ánimo familiar, relajado, de conversación y encuentro. Si la familia tiene niños pequeños es posible que se los alimente antes y después la cena sea solo de adultos. El vino no puede faltar.

Los restaurantes manejan otros horarios, naturalmente, pero ya a partir de las 8 puedes cenar, aunque las cenas a medianoche también son posibles por lo menos en las ciudades mas grandes. A la hora del almuerzo no es tan así porque los restaurantes suelen cerrar entre el almuerzo y la cena así que no seria buena idea planear comer fuera después de las 2 de la tarde.

En estas costumbres culinarias francesas hay detalles: los franceses compran ingredientes, no comida; cocinan mucho en casa con ingredientes frescos, planean el menú y se sientan a disfrutarlo en familia o con amigos. A nadie se le ocurre comprar algo de una máquina y comerlo de pie al lado de ella, o masticar una manzana al lado del fregadero, o comer de pie en el mesón de la cocina.

Piensa nada más que se calcula que en todo el país hay alrededor de 32 mil panaderías y que por año se venden unas 10 millones de baguettes... Los franceses son grandes amantes del pan y al combinarlo con otros ingredientes sencillos, como el queso y el vino, tienen platillos inolvidables.

Dijimos antes que la carne tiene su peso y así es en platillos como el famoso boeuf bourguignon, la pata de cordero y el cerdo al estilo Toulouse. Otras carnes son el pollo y el pato, presentes en platos muy populares como el pollo de Dijon, braseado con vino, o el pato a la naranja, el pavo con nueces o el ganso braseado que es un clásico de navidad.

En materia de pescado recordemos que Francia tiene miles de kilómetros de costa marina así que posee una importante industria pesquera en el Atlántico y en el Mediterráneo. Entonces, hay salmón (salmón en papillote, atún (atún grillado a la Provenzal), pez espada à la Nicoise o os platos guisados con langostinos, mejillones, almejas y rapes. También hay langostas y ostras.

Ojo que Francia también es la tierra del café y los cafecitos… La gente local es amante de ir a un café y sentarse fuera a ver el mundo pasar. Solos o acompañados, leyendo el diario o simplemente observando el ir y venir de la gente es una costumbre centenaria.

Lo cierto es que no hay dudas de que los franceses consideran la cocina y el comer dos pasiones y así, si te mueves por el país, vas a descubrir platos regionales exquisitos y muchas regiones en las que la UNESCO ha declarado sus gastronomías Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad.

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