Costumbres de Japón

Japón es mi destino favorito, podría decir que mi lugar en el mundo detrÔs de mi país natal. Amo Japón, tanto que he ido de vacaciones estos tres últimos años. Viajar tan seguido me ha permitido entrar mÔs en contacto con su gente, hacer amigos, conocer lugares difíciles para un turista o simplemente relajar y disfrutar mÔs mi tiempo allí. Y claro, eso me ha permitido también conocer mejor sus costumbres.

Cada cultura es un mundo y lo cierto es que hay muchas costumbres japonesas que a ojos de un occidental resultan al menos, peculiares. ¿EstÔs pensando en hacer un viaje a la tierra del sol naciente? ¿Te gusta el manga y el anime y te has enamorado de este país y su pueblo? Entonces, este artículo es para ti:

Costumbres japonesas

La sociedad japonesa es todo menos relajada. Mientras de nuestra parte del mundo nos tuteamos rƔpido, somos mƔs del contacto fƭsico, de caer en la casa de un amigo sin tanta vuelta y ese tipo de cosas los japoneses son muyyy distintos y la jerarquƭa social no se olvida fƔcilmente.

El idioma japonés tiene muchas versiones extremadamente educadas y ellas, conjugaciones de verbos especialmente, se utilizan cuando el interlocutor ocupa un cargo superior al nuestro, es mayor o simplemente no es conocido. Como turista no hay obligación de saber todo esto pero su conocimiento, si te quedas mÔs tiempo, se agradece. La etiqueta es algo mÔs rígida que en el resto del mundo:

  • las tarjetas de información personal se intercambian siempre con las dos manos.
  • las rondas de bebida se pagan una por cada integrante del grupo que estĆ© bebiendo.
  • en general la persona de mayor jerarquĆ­a en el grupo se sienta mĆ”s lejos de la salida y los que le siguen cerca suyo. Si eres nuevo o no tienes un cargo importante hay que sentarse cerca de la puerta.
  • siempre se sirve la bebida del otro antes que la nuestra.
  • los fideos se sorben sin drama. ĀæRuido y salpicaduras? Pues sĆ­.
  • se dice kampai a la hora de brindar.
  • se dice itadaikimasu con las manos juntasĀ  antes de comer. Una suerte de Ā«buen provechoĀ».
  • se dice gochiso samadeshita, al terminar de comer.

BĆ”sicamente sabiendo estas costumbres puedes salir a beber con japoneses sin problema. Eso sĆ­, tendrĆ”s que acostumbrarte a que beben realmente mucho, cerveza principalmente, y fuman otro tanto. No hay prohibición de fumar puertas adentro de un bar o restaurante asĆ­ que a lo sumo el local tendrĆ” un espacio separado para fumadores. A lo sumo, en los bares pequeƱos o izakayas, como se llaman, eso es imposible, asĆ­ que si no eres fumador… pues te la aguantas.

La relación senpai-kohai también es una costumbre muy arraigada aquí, aunque también se ve, por ejemplo, en Corea. Es la relación entre alguien de mÔs edad y otro menor pero la diferencia no tiene porque ser abismal, pueden ser apenas un par de años. Ser mayor es algo muy valorado en Japón porque marca precisamente la jerarquía y ya sabemos cuanto importa eso por aquí.

Se da en el colegio y en los trabajos y marca el grado de responsabilidad que se tiene o de tareas que se hacen. Un senpai es un modelo a seguir para su kohai y aunque tiene orĆ­genes medievales y militares es algo todavĆ­a super presente en la sociedad moderna civil japonesa.

Dentro de esta línea podríamos incluir la costumbre de pedir disculpas. Aquí la gente no da muchas explicaciones sino que pide disculpas primero con una reverencia cuyo grado de inclinación marcarÔ la intensidad de nuestra disculpa. ¿Es leve, es obligada, es sentida, es vergonzosa? Las excusas existen y tal vez se terminen dando, las razones por las que se llegó tarde al trabajo o no se terminó una tarea, pero primero lo que vale es pedir disculpas.

Entre las costumbres puertas adentro la mas típica es sacarse los zapatos para no ensuciar el piso. Siempre hay pantuflas, incluso para los invitados. Y también hay pantuflas aparte para el baño. Si vas a un hotel verÔs siempre que los pares son diferentes. Y si alquilas un piso verÔs que hay pantuflas para salir al balcón, por ejemplo.

Una costumbre japonesa que adoro es la de hacer compras en un kombini o tienda de conveniencia (Family Mart, Lawson, 7eleven). Son minimercados desparramados por todo el paƭs, por todos lados, abiertos algunos toda la noche, que venden un poco de todo: comida hecha, helados, revistas, bebidas, medias, corbatas, camisas, tijeras, enchufes, cargadores y un eterno etcƩtera. Son fantƔsticos. Si compras la comida en ellos, por ejemplo, despuƩs de las seis de la tarde los precios bajan.

Si tienes la suerte de entablar charla con un japonés, a veces pecan de antisociales pero en realidad es porque muchos de ellos no dominan el inglés como para conversar o sientes vergüenza de sus dificultades, los verÔs hacer gestos que desconoces. Por ejemplo, para negar algo cruzan los brazos, hacen una X enfrente tuyo. Y si dan el OK para algo en lugar de nuestro clÔsico y popular pulgar hacia arriba unen el pulgar con el índice, a la vieja usanza.

TambiƩn verƔs que los japoneses no tienen problema en quedarse dormidos en todas partes, especialmente en el tren o el metro. Se duermen, se inclinan, te apoyan la cabeza en el hombro y la vida sigue. EstƔn tan cansados de trabajar y a veces viven tan lejos de sus empleos que caen rendidos en minutos.

ĀæY quĆ© costumbres tuyas deberĆ­as obviar en Japón? Pues es interesante… Sonarse la nariz en pĆŗblico no estĆ” bien visto. A veces no se puede evitar pero fĆ­jate bien que no verĆ”s mucha gente haciĆ©ndolo. Tampoco estĆ” bien visto comer y caminar por la calle al mismo tiempo. Yo compro una golosina y la como mientras camino, compro una Coca Cola y la bebo mientras espero el bus pero en Japón estĆ”s costumbres no estĆ”n bien vistas.

Se consideran un poco rudas. Un helado estĆ” bien, pero no un sĆ”ndwich. Si compras algo en la tienda entonces lo comes en tu casa o a la vuelta de la propia tienda o en el sector que veas que hay gente bebiendo, comiendo y fumando. Ā”Ni siquiera puedes hacerlo muy cerca de la puerta! Lo digo porque a mĆ­ me han sacado delicadamente de allĆ­ mĆ”s de una vez…

Y por último, Japón es un país donde no se deja propina. Un gasto menos para el turista que es muy bien recibido.