Cuando los peregrinos llegan a Santiago de Compostela

Hacer el Camino de Santiago es toda una experiencia que mucha gente desea vivir. Se planea todo con mucho cuidado, desde la ruta que llevaremos a las etapas, los lugares por los que pasaremos y los sitios en donde dormir. Pero, y ¿qué pasa cuando lleguemos a Santiago de Compostela?

Esta ciudad es un lugar lleno de historia y sobre todo mucho encanto. Un espacio perfecto para perderse durante unos días, después de todo el ajetreo vivido en las etapas del camino. Descubrir sus rincones más especiales y ver todo lo que vale la pena ver y no hay que perderse es algo de lo que vamos a hablar aquí. Porque no solo importa el camino realizado, sino también el disfrutar de la meta.

Cuando llegamos a Santiago de Compostela

Justo cuando lleguemos deseamos disfrutar de la Catedral y de la zona histórica, pero también hay detalles que hay que tener en cuenta. El buscar alojamiento es uno de ellos, ya que en temporadas altas puede ser incluso algo difícil. En la ciudad existen algunos albergues para peregrinos. Hay un albergue público en San Lázaro, y dos privados, uno en el Monte do Gozo y otro en Fogar de Teodomiro. Si no encontramos espacio en ellos, aunque son muy económicos, siempre cabe la posibilidad de alojarse en hoteles y hostales de la ciudad. Es mejor reservar con antelación, especialmente en fechas señaladas.

Otro detalle que hay que llevar a cabo es el de conseguir la Compostela. Este es un diploma que se extiende en la Oficina del Peregrino para certificar la ruta hecha con sentido cristiano. Se le concede a aquellos que hayan realizado los últimos 100 kilómetros a pie o a caballo, o los últimos 200 kilómetros en bicicleta. Para que la concedan hay que tener la credencial oficial del peregrino, con uno o dos sellos diarios que se ponen en sitios señalados en albergues y otros establecimientos. Al ir cubriendo esto quedará constancia de que nos pueden conceder la Compostela.

La Catedral de Santiago

Este es el punto final de todo peregrino cuando llega a la ciudad. Llegar a la Plaza del Obradoiro y disfrutar de la fachada barroca de la catedral es todo un lujo. Pero es necesario pasar unas cuantas horas en la catedral para descubrir su historia y sus rincones. La ruta tanto hay que hacerla por la zona exterior como por el interior. E incluso se ve diferente de noche que de día.

Esta catedral se inició en el año 1075 bajo el reinado de Alfonso VI. Debido a diferentes cuestiones históricas se fue demorando su construcción, hasta que se le encomendó el final de la obra al famoso Mestre Mateo, en 1168. No obstante, después se realizaron más modificaciones, por lo que en la actualidad es una mezcla de estilos. Su fachada y planta en cruz son fruto del Románico, pero la fachada del Obradoiro, la capilla mayor y los órganos son del Barroco. La fachada de la Azabachería tiene un estilo del Neoclasicismo.

Visitar la catedral por dentro supone disfrutar no solamente de las zonas comunes, sino también de otras zonas en las que se necesita realizar una visita guiada, como el Museo, con el que se puede conocer la historia de la Catedral, el Archivo, donde está el famoso Códice Calixtino, o la Bibliotecas. Nada más entrar nos deleitaremos con el famosísimo Pórtico de la Gloria, con las tallas en piedra llenas de detallismo. Ya en la nave central nos quedaremos atónitos con los increíbles órganos del barroco, y también con el Botafumeiro, que se encuentra en el centro y solamente se utiliza en fechas señaladas, como en Navidad, el 6 de enero en la Epifanía del Señor o en Pentecostés. Es un enorme incensario que se mueve desde la cúpula central para acompañar a las liturgias, y que se ha convertido en todo un símbolo de Santiago.

Tampoco podemos irnos sin abrazar al Apóstol, una figura que se encuentra en el altar, y a la que se accede por unas escaleras. Debajo de esta figura está la tumba del Apóstol de la que se conservan las paredes. Tanto para el abrazo como para ver la cripta suele haber grandes colas, por lo que se recomienda paciencia. La Catedral permanece abierta todos los días de las 7:00 a las 20:30 horas.

Otras cosas que ver y hacer

Santiago de Compostela es mucho más que la Catedral. Son muchos los peregrinos que desean disfrutar de la famosa gastronomía gallega, y en las calles sinuosas del casco antiguo se pueden encontrar infinidad de restaurantes en los que sirven los mejores platos de marisco, quesos gallegos y vinos de la tierra. En esas mismas zonas se encuentran los bares en los que están las zonas de vinos para disfrutar de un buen ambiente nocturno.

También hay otros monumentos importantes, como puede ser la Iglesia de San Martiño Pinario o el Convento de Santa Clara. Para los que deseen un poco de descanso, en esta ciudad también hay grandes jardines llenos de verdor, no en vano llueve tanto, como el Parque de Santo Domingo de Bonaval o el Parque de Belvís.

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