Los dulces más típicos de Semana Santa en España

Durante la Semana Santa, España se transforma. Hay muchas maneras de descubrir este país europeo ya sea a través de sus costas y playas, sus museos y rutas monumentales, practicando ecoturismo o deportes al aire libre favorecidos por el excelente clima.

No obstante, quien nunca haya visitado España durante la Semana Santa tiene que hacerlo por varios motivos, independientemente de si se profese o no la fe cristiana. La Semana Santa española es arte, tradición, historia, música e incluso gastronomía.

La Semana Santa se festeja en todas las ciudades de España con gran emoción y de diferente manera por lo que, aunque ya se haya visitado el país durante estas fechas, siempre hay algo nuevo que ver. Al margen del componente religioso y artístico, la estrella de la Semana Santa española es la repostería.

Con frecuencia al preguntar a los turistas, siempre tienen una mención especial a los dulces y pasteles de esta época cuando recuerdan su estancia en España. Por ello, en el siguiente post repasaremos algunos de los postres más irresistibles de la Semana Santa española.

El aroma inconfundible a pasteles recién horneados impregna las calles de los cascos históricos de las ciudades y pueblos de España para alegría de los más golosos. Un olor que mezcla azahar, miel, leche, azúcar, canela y anís.

Torrijas

Son las reinas del recetario popular de Pascua y gustan tanto a mayores como a pequeños en toda España. Se dice que fueron los romanos quienes inventaron la torrija pero la primera vez que la palabra torrija aparece por escrito fue en el villancico número IV del literato salmantino Juan de la Encina (1468-1533), antecesor de Lope de Vega y Calderón de la Barca, donde asocia este dulce con imágenes bíblicas.

La sobriedad de los ingredientes con las que están elaboradas las torrijas (pan y leche) las convirtieron en el postre de los pobres durante siglos al ser un alimento barato para recargar energía y para poder comer algún dulce de vez en cuando sin gastar mucho dinero. De hecho para preparar torrijas, lo ideal es que el pan sea algo duro, de dos o tres días. También se elaboran con vino dulce, porque la tradición popular nos dice que las torrijas representan el cuerpo y la sangre de Cristo.

Dado que la Iglesia católica prohíbe a sus fieles el consumo de carne durante algunos días de Cuaresma, las torrijas cumplen una función similar a la de la pastelería árabe, cuyo alto contenido en miel y frutos secos reconstituye el organismo de todas las carencias de hidratos de carbono una vez concluido el ramadán.

El secreto del éxito de las torrijas no es otro que su sencillez de elaboración, de presentación y su delicioso sabor. En las pastelerías se pueden encontrar torrijas de diversos sabores: de tiramisú, de vino, de chocolate y trufa, de vainilla, de nata… Sin embargo, la que más éxito suele tener es la tradicional, la que lleva sólo azúcar y canela.

Buñuelos de Cuaresma rellenos

Imagen vía El Aderezo

Estos dulces son muy típicos de la región aragonesa y catalana que tiene sus orígenes en la antigua Roma en una especie de bolas denominadas puñuelo que los romanos amasaban con los puños. Se trata de una pasta hecha a base de harina mezclada con leche, huevo y levadura que se fríe en abundante aceite.

No obstante, con el paso de los años, la receta original se ha ido adaptando a las nuevas sugerencias de la pastelería, tanto para elaborar la masa como para el relleno. Los hay salados, dulces, de calabaza, de bacalao, de yuca… Y buñuelos de viento que, una vez fritos, se rellenan de crema o de chocolate, por ejemplo.

Leche frita

Imagen vía Hostelería Salamanca

La leche frita es uno de los postres caseros más tradicionales de España, aunque sea más típico en el norte del país. Un postre muy sencillo cuyos ingredientes básicos son la leche, la harina, el huevo y el azúcar.

El sabor dulzón que caracteriza a la leche frita la hace perfecta para acompañar a una taza de café tras la comida o durante la merienda. Además, se suele presentar con forma cuadrada o rectangular por lo que este postre es muy práctico para comer. Y por supuesto, también hay múltiples variaciones en su presentación (cuadradas, rectangulares o circulares) y acompañamiento (con mousse, con nata montada, con caramelo, con crema de vainilla, espolvoreada con canela en polvo o con salsas frutales).

Mona de Pascua tradicional y de chocolate

Mona de Pascua tradicional

Cuando llega la Semana Santa es costumbre que los padrinos regalen una mona de Pascua a sus ahijados el domingo de resurrección tras la misa, especialmente en regiones como Aragón, Valencia, Cataluña, Castilla La Mancha y algunas zonas de Murcia.

La mona de Pascua tradicional es un bollo hecho de harina, huevo, azúcar y sal que requiere paciencia en su elaboración ya que necesita más de una hora, aproximadamente,  de reposo antes de la cocción. Esta mona simboliza que la Cuaresma y sus abstinencias han acabado.

En muchas ocasiones el bollo toma forma de figuras de animales aunque la más típica es la mona redonda que se decora con huevos duros pintados, azúcar, anisetes de colores e incluso plumas y pollitos de juguete.

Mona de Pascua de chocolate

Imagen vía Pastelería Cladera

Elaboradas por auténticos maestros pasteleros, las monas de Pascua de chocolate se han convertido en verdaderas esculturas que maravillan y asombran a niños y mayores. Estos maestros utilizan su imaginación para crear monas muy originales, desde las más sencillas a las más complejas. Son especialmente populares en Cataluña.

Rosquillas de anís

El aroma que desprenden mientras se cocinan ya es absolutamente delicioso. Los ingredientes básicos de este dulce típico de Semana Santa son leche, aceite, azúcar, huevos, levadura, harina y anís. Tan sólo se necesita un poco de destreza para conseguir una forma redondeada y apetecible.

A diferencia de otro tipo de rosquillas, las de anís españolas se fríen en aceite de oliva o de girasol. No se sabe exactamente su origen pero al igual que con otros dulces se cree que proceden de la antigua Roma.

Pestiños

El recetario de dulces de Semana Santa es amplio y diverso. Los pestiños son especialmente populares en el sur de España aunque se consumen en todo el país. La base de este dulce es una masa de harina frita en aceite de oliva y endulzada con miel o azúcar. Son de fácil preparación y se cree que su origen se encuentra en la cultura sefardí vinculada a la Pascua judía.

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