El bosque de los suicidios en Japón

Seguro que ya habéis visto el tráiler de la película titulada precisamente ‘El bosque de los suicidios’. Fue verlo en Internet y me llevó a recordar que algo había leído de que cerca del Monte Fuji en Japón había un lugar al que la gente iba a suicidarse, y precisamente esta película está basada en la existencia de ese bosque de los suicidios.

Si venís de una cultura supersticiosa y con muchas leyendas y creencias, entenderéis que estos temas os atraigan. Por eso me puse a buscar más información sobre este misterioso bosque en el que la gente se interna para suicidarse o dejarse morir. Se encuentra en la población de Aokigahara, y sí, existe y cada cierto tiempo encuentran cuerpos en los profundo de la vegetación. Desde luego es un buen comienzo para una película de terror, pero es real.

Este bosque tiene una historia que se remonta siglos atrás. Ya en poemas de hace mil años aparece como un bosque maldito, y se trata de un lugar que se asocia de forma histórica a los demonios de la mitología japonesa. Una zona llena de misterio y de leyendas que muchos escogen como su último lugar. Pero no siempre fue un lugar de peregrinaje para los suicidas.

En el siglo XIX, las epidemias y hambrunas hicieron que muchas familias pobres que no podían alimentar a niños y ancianos escogiesen este denso bosque como un espacio para dejarlos abandonados a su suerte. Evidentemente, no salían de allí, y el lugar se creó una fama de bosque encantado, en el que se quedaban los fantasmas de todas estas personas abandonadas.

Ya en el siglo XX, comenzó a ser un lugar para el suicidio, sobre todo desde que en 1993 Wataru Tsurumi publicara ‘El completo manual del suicidio’, en donde recomendaba este bosque en las faldas del Monte Fuji como un lugar ideal para llevar a cabo el suicidio. Las cifras hablan por sí solas, y es que desde 1950 se han hallado más de 500 cadáveres. En 2003 se registró el récord, con 100 personas halladas muertas ese año en el bosque. Desde entonces, el pueblo de Aokigahara dejó de publicar las estadísticas, para que no se asociase más el lugar a la altísima tasa de suicidios, aunque estos siguen produciéndose.

Muchos dicen que el lugar está encantado y como tal atrae a los suicidas hasta su interior. Pero desde luego son creencias populares y leyendas. En general, también se puede decir que puede haber otros motivos. Uno de ellos es que se trata de un bosque muy denso, llamado ‘Mar de Árboles’, en el que se puede encontrar una completa tranquilidad para hallar la muerte si es lo que se desea, y muy cerca de la ciudad de Tokio, ya que en su interior no se escuchan ruidos debido a la espesa vegetación. Otra de las posibilidades que se barajan es económica, ya que en Japón, la familia de la persona que se suicida debe acarrear con los gastos que esto produzca. Es decir, si se suicida tirándose a las vías del tren, tendrán que pagar por los retrasos, indemnizaciones, etc. El bosque se convierte en un lugar económico en el que morir.

Sorprendentemente, este es el lugar con más suicidios en Japón, y el segundo del mundo, después del puente Golden Gate en San Francisco. Y Japón también es el tercer país del mundo con una tasa de suicidios muy alta, después de Corea del Sur y Hungría. Hay muchas razones por las que esto puede ser así, ya sea la crisis económica, la cultura en la que quejarse no es posible, o bien el mayor aislamiento de los jóvenes.

Sea por los motivos que sea, la tasa de suicidios en la zona del bosque se ha mantenido estable durante estos años en los que se han proporcionado estadísticas. Más de 300 operarios se adentran en el bosque cada año en busca de cadáveres de personas que han decidido quitarse la vida en este bosque. De hecho es tan popular esta práctica que existen carteles en inglés y en japonés advirtiendo a quienes vayan a adentrarse en el bosque con este destino. “Pensemos una vez más en la vida que te fue dada, tus padres, tus hermanos y hermanas, y los niños. No sufras solo, antes, contacta a alguien”,  son algunas de las frases que se pueden leer en estos funestos carteles. Si no conoces la historia del bosque, es algo que te sorprenderá, aunque desde luego un paseo por este bosque no es algo muy placentero, sobre todo teniendo en cuenta que podemos hallar restos humanos en nuestro camino.

Existe un sendero oficial por el que caminar, y en el camino también es posible ver zonas restringidas, con carteles que indican que no se puede pasar y zonas precintadas. Si no sois de la zona, lo mejor es seguir adelante, ya que es posible y fácil perderse en el denso bosque. Aunque si algún día llego a visitar el Monte Fuji, no pretendo poner ni un pie en un bosque tan siniestro. Y vosotros, ¿os adentraríais en el bosque de los suicidios?

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