
En otoño los cruceros por el Rin ofrecen paisajes deliciosos y diferentes a los del resto del año: pueblos, castillos y viñedos de Riesling, desde Koblenz a Mainz, descubrimos la faceta más tradicional y encantadora del oeste de Alemania.
Las viñas se encaraman en las laderas y se reflejan en las quietas aguas de uno de los rÃos más importantes de Europa. El Rin, aquà silencioso y majestuosa, fluye en su tramo más cautivador, encontrando a su paso bosques, aldeas tradicionales, viejos castillos medievales y bodegas donde degustar los afamados vinos blancos de la región.
Podemos optar por el crucero fluvial o bien seguir el curso del rÃo por carretera, saltando de una a otra orilla en varios puntos marcados, donde transbordadores viajan continuamente de un muelle a otro. Koblenz, en la confluencia del Rin y Mosela, es una ciudad bonita, con un pintoresco centro histórico de calles estrechas y la turbadora presencia de la fortaleza de Ehrenbreitstein.
Descendiendo por el rÃo llegamos a Boppard, una antigua ciudad imperial bastante turÃstica, famosa por sus deliciosos platos de trucha y otros pescados de rÃo; el pequeño pueblo fortificado de Braubach; el castillo de Marksburg, Sankt-Goar, Oberwesel… todos ellos lugares en los que vale la pena detenerse y dar un paseo.
Mención especial merece el Castillo de Rheinfels, a pesar de estar en ruinas, porque conserva intacto todo su encanto y ofrece la que es sin duda mejor vista del Valle del Rin. Ya más cerca de Mainz, encontramos otro castillo, el de Pfalz, situado en una pequeña isla en el rÃo y accesible en un barco.
La etapa final es Mainz, la ciudad de Gutenberg, un laberinto de calles antiguas que confluyen en su impresionante catedral. En coche, barco, o mejor aún, en bicicleta, este tramo del valle del Rin es definitivamente uno de los más bellos paseos de Alemania.
Más información – El Castillo de Heidelberg
Imágenes: germany.travel

