Historia de la Mezquita Azul de Estambul

Una de las postales más clásicas de Turquía es la famosa Mezquita Azul que se recorta sobre el cielo de Estambul. Imponente, hermosa, curvilínea, le sobran adjetivos a esta obra arquitectónica y  de arte al mismo tiempo.

Un viaje a Estambul no puede estar completo de ninguna manera sin la visita a este valioso edificio que la UNESCO ha incluido en su lista de Patrimonios Mundiales en 1985. A descubrir entonces la historia de la Mezquita Azul de Estambul.

La Mezquita Azul

Su nombre oficial es Mezquita Sultan Ahmed y fue construida a comienzos del siglo XVII (de 1609 a 1616), bajo el reinado de Ahmed I. Forma parte de un complejo, un típico külliye, formado por la mezquita y otras dependencias que pueden ser baños, cocina, panadería y demás.

Aquí está la tumba del propio Ahmed I, hay un hospicio y también una madrsah, una institución educativa. Su construcción superó a otra mezquita turca muy famosa, la de Hagia Sophia que está justo al lado, ¿pero cuál es su historia?

Primero hay que tener presente que el Imperio Otomano ha sabido hacer de las suyas en Europa y Asia. Sus incursiones en continente europeo han sido varias y temidas, en especial su conflicto con la monarquía de los Habsburgo.

En este sentido, el enfrentamiento entre ambos se terminó en 1606 con la firma del Tratado de Paz de Sitvatorok, en Hungría, aunque hoy la sede misma de a firma ha quedado en en Eslovaquia.

La paz se firmó por 20 años y el tratado lo firman el archiduque Matías de Austria y el sultán Ahmed I. La guerra había traído muchas pérdidas a las que se sumaron otras en la guerra con Persia, así que en esa nueva época de paz el sultán decidió construir una mezquita enorme que revalidara el poder otomano. No se construía una mezquita imperial en por lo menos cuarenta años, pero faltaba dinero.

Las mezquitas reales anteriores se habían construido con las ganancias de la guerra, pero Ahmed, que no había tenido grandes victorias bélicas, sacó dinero del tesoro nacional y así, la construcción que fue entre 1609 y 1616 no estuvo exenta de críticas por parte de los juristas musulmanes.  O no les gustó la idea o no les gustaba Ahmed I.

Para la construcción se eligió el lugar donde se alzaba un palacio de los emperadores bizantinos, justo enfrente de la basílica de Hagia Sofia que en ese momento era la principal mezquita imperial en la ciudad, y del hipódromo, ambas construcciones llamativas e importantes en la vieja Estambul.

¿Cómo es la Mezquita Azul? Tiene cinco domos, seis minaretes y ocho domos secundarios más. Hay ciertos elementos bizantinos, algunos parecidos a los de Hagia Sofia, pero en líneas generales sigue un diseño tradicional islámico, muy clásico. Sedefkâr Mehmed Aga fue su arquitecto y era un muy buen alumno del maestro Sinan, jefe de los arquitectos otomanos e ingeniero civil de varios sultanes.

Su objetivo fue un templo enorme y muy majestuoso. ¡Y lo logró! El interior de la mezquita está decorado con más de 20 mil tejas cerámicas de estilo Iznik, ciudad de la provincia turca de Bursa, históricamente conocida como Nicaea, en más de 50 estilos y calidades distintos: hay tradicionales, hay con flores, cipreses, frutas… Los niveles superiores son más bien azules, con mas de 200 ventanas de vidrios coloridos que permiten el paso de la luz natural. esta luz recibe ayuda de los candelabros que hay dentro y que, a su vez, tenían dentro huevos de avestruz ya que antiguamente se creía que espantaban las arañas.

En cuanto a la decoración hay versos del Corán realizados por uno de los calígrafo más buenos de la época, Seyyid Kasin Gubari, y los pisos tienen alfombras donadas por fieles que van siendo reemplazadas a medida que se gastan. Por otra parte, las ventanas inferiores, que pueden abrirse, también con decoraciones hermosas. Cada semidomo tiene a su vez más ventana, unas 14, pero el domo central suma 28. Bellísimo. El interior es así, realmente impresionante.

El mihrad es lo más importante del interior, hecho en fino mármol, rodeado de ventanas y con un muro al costado tachonado de tejas cerámicas. Al lado está el púlpito, donde se para el Imam dando el sermón. Desde esa posición es visible para todos los que están dentro.

También hay un kiosko real en una esquina, con una plataforma y dos salitas de retiro que se brindan acceso a un teatro real o hünkâr Mahfil soportado por más columnas de mármol y con su propio mihrab. Hay tantas lámparas en la mezquita que parece la entrada al cielo. Todos están decoradas con oro y piedras preciosas y como decíamos más arriba dentro de los recipientes de vidrio se veían en otro tiempo  huevos de avestruz y más bolas de cristal que se han perdido o robado o están en museos.

¿Y cómo es el exterior? La fachada es similar a la de la mezquita de Suleiman, pero se le han sumado domos en las esquinas y torretas. La plaza es larga como la mezquita misma y tiene varias arcadas con sitios donde los fieles pueden hacer sus abluciones. Hay una fuente central de forma hexagonal y hay una escuela histórica que hoy oficia de centro de información, del lado de Hgaia Sofía. La mezquita tiene seis minaretes: hay cuatro en las esquinas, cada uno con tres balcones, y hay dos mas al final del patio con solo dos balcones.

Esta descripción puede no ser tan fantástica como verla en persona. Y la mejor vista la tienes si te acercas desde el hipódromo, del lado oeste del templo. Si no eres musulmán, pues por aquí también deberías acercarte para hacer la visita. Recomiendan no darle importancia a la gente que anda suelta en la entrada, tratando de vender cosas o de convencerte de que hacer la hilera no hace falta. No es así. Mantente con el resto de los visitantes.

Consejos para hacer la visita:

  • Conviene ir a media mañana. Hay cinco rezos por día y entonces la mezquita cierra 90 minutos en cada plegaria. Evita el viernes, sobre todo.
  • Se ingresa sin zapatos y estos los metes en una bolsa plástica que te dan en la entrada gratis.
  • La entrada es gratuita.
  • Si eres mujer debes cubrirte la cabeza y si no tienes algo propio también te dan algo allí, gratis, para que te la cubras. También hay que cubrirse el cuello y los hombros.
  • Dentro de la mezquita hay que guardar silencio, no tomar fotos con flash y no fotografiar o mirar mucho a quienes están allí rezando.
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