Historias de la Alhambra

Alhambra de Granada

Las historias de la Alhambra compendian todo un conjunto de relatos legendarios a medio camino entre la realidad y la ficción. Pero todos ellos tienen un profundo componente lírico y humano que te fascinará. No en balde, la Alhambra, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1984, tiene más de ocho siglos de historia.

Fue Muhámmad I, iniciador de la dinastía Nazarí, quien mandó construirla, aunque ya había un emplazamiento anterior en el mismo lugar. Asimismo, sus sucesores ampliaron el complejo palatino, que además se compone del Generalife y la Alcazaba, entre otras dependencias. Como curiosidad, te diremos que debe su nombre al color rojizo de la arcilla que se usó para construirla. Pero, sin más preámbulos, vamos a contarte historias de la Alhambra, uno de los monumentos más hermosos del planeta, a la altura de maravillas como el monasterio de El Escorial, por ponerte tan solo un ejemplo.

La leyenda del suspiro del moro

Boabdil

Escultura de Washington Irving con Boabdil a su diestra

Muchas de las historias de la Alhambra están protagonizadas por Boabdil, último sultán del reino nazarí de Granada. Concretamente, esta que vamos a contarte es, quizá, la más famosa de cuantas se narran respecto al monumento granadino.

Dice que, tras entregar las llaves de la ciudad a los Reyes Católicos, Boabdil partió al exilio en compañía de su madre y todo su séquito. Al llegar a la colina que hoy se llama, justamente, del Suspiro del Moro, volvió su vista hacia Granada, suspiró y comenzó a llorar. Entonces, su madre le dijo: «Llora como mujer lo que no has sabido defender como hombre».

Leyenda de la puerta de la Justicia

Puerta de la Justicia

Puerta de la Justicia en la Alhambra de Granada

La puerta de la Justicia es una de las más importantes de la Alhambra y, en gran medida, ha simbolizado su perfección constructiva. Por ello, hay varias historias que la tienen como protagonista. Te contaremos dos.

La primera dice que sus constructores estaban seguros y orgullosos de lo recio de la edificación. Por eso, decían que el día que la mano esculpida en el arco exterior de la puerta de la Justicia y la llave de su arco interior se uniesen, es decir que la Alhambra cayese, sería el del fin del mundo.

Por su parte, la segunda historia de la Alhambra relacionada con esta puerta era todo un reto para los visitantes. Sus mismos creadores decían que era imposible que un caballero sentado en su caballo alcanzara a tocar la citada mano del arco externo. Tan seguros estaban de ello que ofrecían a quien lo lograse el propio reino nazarí.

La leyenda del reloj de sol

Palacio de los Arrayanes

El patio de los Arrayanes

La Alhambra es una construcción colosal de unos ciento cinco mil metros cuadrados. Pero, además, según otra leyenda del monumento, funciona como un reloj de sol. Esto significa que, en virtud de las estancias donde entre el sol y las que queden en sombra, podemos saber en cualquier momento la hora solar. Especialmente al mediodía se puede apreciar perfectamente esta circunstancia.

La leyenda del soldado encantado, una preciosa historia de la Alhambra

Puerta de las Granadas

Puerta de las Granadas en la Alhambra

No te hemos dicho todavía que han sido millones los visitantes de la Alhambra que han sido subyugados por su belleza. Entre ellos, el escritor norteamericano Washington Irving (1783-1859), quien la visitó a principios del siglo XIX y nos ha legado todo un libro de leyendas vinculadas al monumento.

Una de ellas es la del soldado encantado. Un estudiante salmantino llegó a Granada con el objetivo de recaudar fondos para pagar su carrera. En verano, solía viajar con su guitarra e, interpretando canciones, conseguía un buen dinero.

Llegado a la ciudad, observó a un extraño soldado con aspecto anacrónico. Vestía armadura y llevaba una lanza. Movido por la curiosidad, le preguntó quién era. Su respuesta le dejó petrificado. El soldado le dijo que padecía un encantamiento desde hacía trescientos años. Un alfaquí musulmán le condenó a montar guardia junto al tesoro del rey Boabdil por toda la eternidad.

Asimismo, solo podría salir de su escondite una vez cada cien años. Conmovido, el estudiante le preguntó sobre cómo podría ayudarle. Ante el interés, el soldado le ofreció la mitad del tesoro si lograba revertir su encantamiento.

Para ello, el estudiante debía llevar hasta la Alhambra a una joven cristiana y a un sacerdote en ayunas. La primera fue fácil de encontrar, pero el segundo no. Solo halló un cura obeso que gustaba de las buenas viandas. Solo pudo convencerlo de ayunar ofreciéndole una parte del tesoro.

Aquella misma noche subieron al lugar donde se encontraba el soldado no sin llevar una cesta de comida para que el sacerdote saciara su gula una vez terminado el trabajo. Llegados allí, el militar pronunció un conjuro y las paredes de una de las torres de la Alhambra se abrieron. Así, todo pudieron ver un magnífico tesoro.

Sin embargo, el cura no pudo aguantar más y se abalanzó sobre la cesta de comida. En el momento en que comenzó a devorar un capón los tres visitantes se encontraron fuera de la torre y con las paredes de esta selladas. No habían podido completar el conjuro que salvaría al soldado. Y, por supuesto, habían perdido la posibilidad de obtener las riquezas del tesoro.

Sin embargo, esta historia de la Alhambra tiene un final romántico. Dice que la muchacha y el estudiante se enamoraron y vivieron felices con un poco de dinero que este último había guardado en sus bolsillos cuando estaban dentro de la torre.

Leyenda de la sala de los Abencerrajes

Palacio de los Abencerrajes

Ruinas del palacio de los Abencerrajes

Esta sala es una de las más famosas de la Alhambra. Los Abencerrajes eran una familia aristocrática que vivía en el monumento. Según la leyenda, eran rivales de los Zenetes, quienes conspiraron contra ellos para aniquilarlos. Con este objetivo, inventaron una relación sentimental entre uno de los Abencerrajes y una de las esposas del sultán.

Justamente esta sala era la alcoba del mandatario y, por tanto, carecía de ventanas. Por ello, era el lugar perfecto para cometer un crimen. Así, el sultán, lleno de ira, convocó a los treinta y siete caballeros de la familia Abencerraje a una fiesta en su estancia. Allí los decapitó a todos.

Lo hizo sobre la fuente del patio y la leyenda dice que el color rojizo que todavía hoy se aprecia en la taza de esa fuente y en el canal que lleva el agua hasta la del patio de los Leones se debe a la sangre de los nobles asesinados.

Leyenda del patio de los Leones

Patio de los Leones

El patio de los Leones

Justamente de este patio vamos a hablarte ahora porque también tienen su leyenda. Una bella princesa llamada Zaira viajó a Granada junto a su padre y se alojó en estas dependencias. Este era un rey despiadado que ocultaba un terrible secreto.

La princesa se enamoró de un joven al que veía a escondidas. Pero fueron descubiertos por el padre de la muchacha, quien condenó a muerte al amante de su hija. Esta entró en las habitaciones de su progenitor para pedir clemencia, pero no lo encontró allí. Lo que sí halló fue un diario en el que el monarca reconocía haber matado al rey legítimo y a su esposa, los verdaderos padres de Zaira.

Se dice que, entonces, la joven reunió al monarca y a sus hombres en el patio de los Leones y, valiéndose de un talismán, convirtió a todos en figuras de piedra. Estas serían, justamente, los leones que hoy podemos contemplar en ese patio de la Alhambra.

Leyenda de las tres princesas, una de las más bonitas historias de la Alhambra

Palacio de Carlos V

El palacio de Carlos V en la Alhambra de Granada

Esta leyenda dice que hubo un rey que tenía tres hijas: Zayda, Zorayda y Zorahayda. Un astrólogo le advirtió que los astros indicaban que no debían casarse pues ello traería la ruina a la dinastía. Entonces, el monarca las encerró en una torre para que no pudiesen enamorarse.

Sin embargo, a través de la ventana se prendaron de tres caballeros cristianos que estaban cautivos en Granada. Cuando sus familias pagaron el rescate por ellos, pactaron con las jóvenes marcharse juntos de la ciudad. Pero, llegado el momento, Zorahayda, que era la más joven, se echó atrás y se quedó. Murió joven y desolada, pero sobre su tumba creció una flor conocida como «la rosa de la Alhambra».

La leyenda de los azulejos de Mexuar

Palacio de Mexuar

El palacio de Mexuar

Entre los palacios de la Alhambra, el de Mexuar estaba destinado a la administración de justicia. En él se instalaba el sultán dentro de una cámara elevada y oculta por celosías. Desde ella, escuchaba alegatos e impartía sentencias, una facultad que tenía atribuida a su cargo.

Sobre la puerta de la sala donde se hallaba el mandatario había un azulejo que decía: «Entra y pide. No temas pedir justicia que hallarla has».

Leyenda de la silla del moro

Palacio de Comares

Detalle del palacio de Comares

Terminamos nuestro recorrido por las historias de la Alhambra contándote la de la silla del moro, que nos lleva de nuevo a Boabdil. Dice que este tenía una vida disoluta y que los habitantes de Granada se sublevaron para protestar por ella. Obligaron al mandatario a huir de la ciudad e instalarse en la colina que se ve más allá del Generalife. Desde ella, Boabdil se sentaba a contemplar Granada entre suspiros.

En conclusión, te hemos contado algunas de las más populares historias de la Alhambra. Pero, como es lógico, una joya con tantos siglos de antigüedad ha generado otras muchas igualmente apasionantes. Por ejemplo, la de Ahmed al Kamel o la de la campana de la vela. ¿No te parecen apasionantes estos relatos?

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