La Calzada de los Gigantes, maravilla natural en Irlanda

Decíamos hace pocos días que Irlanda es dueña de países maravillosos y hoy tenemos otra de estas postales turísticas que atraen visitantes: la Calzada de los Gigantes. Pero esta vez no está en la República de Irlanda sino en Irlanda del Norte, la parte de la isla que aún controla el Reino Unido.

La costa irlandesa sigue entregándonos sueños en roca y agua y eso es la Calzada de los Gigantes o la Giant’s Causeway, tal su nombre en inglés. Es un sitio muy a mano y si tienes pensado ir a la Isla Esmeralda no puedes dejar de acercarte a conocerlo.

La Calzada de los Gigantes

Está situada en el actual condado de Antrim y según los geológos se formó entre 50 y 60 millones de años durante el Período Paleoceno. Por aquel lejano entonces había actividad volcánica y he aquí el origen de las rocas: los fluidos de basalto fundido se metieron a través de terrenos de una roca suave y blanca, tipo tiza, y formaron extensas superficies de lava. La lava se enfrío y se contrajo y se fracturó de una manera parecida a cuando se seca y fractura el barro.

Así nació esa particular forma de pilares horizontales de extremos convexos por debajo y cóncavos por arriba que es tan llamativa. El grosor de los pilares al parecer tiene que ver con la velocidad con la que la lava se enfrío. Más vale saber todo esto antes de detenerse o caminar sobre ellas, así las apreciaremos más.

Cómo ir a la Calzada de los Gigantes

Puedes llegar en coche o en autobús. Tanto la Calzada como el actual Centro de Visitantes están situados sobre la carretera B147, a solo tres kilómetros de la aldea de Bushmills, 11 millas de Coleraine y 12 de Ballycastle. Hay estacionamientos así que puedes dejar el coche.

También, entre la Calzada y Bushmills hay un servicio de autobús que entre marzo y octubre opera de manera regular y solo tarde 20 minutos.  Si vas a elegir el tren debes saber que puedes tomarlo en Belfast o en Londonderry pero debes bajar en Coleraine y después conectar vía autobús (el Ulsterbus Service 172). Si lo tuyo es el senderismo o el ciclismo también hay rutas geniales para hacer.

La Causeway Coast Way, por ejemplo, recorre millas de costa preciosas.

Visitar la Calzada de los Gigantes

Actualmente el precio es de 10 libras por adulto (precio online). El precio estándar allí es de 11, 50 libras así que si quieres ahorrar un poco la compra online es mejor. El lugar abre en enero de 9 am a 5 pm, febrero y marzo cierra una hora más tarde, abril, mayo y junio a las 7 pm, de julio y agosto a las 9 pm, septiembre vuelve a cerrar a las 7 pm, octubre cierra a las 6 pm y noviembre y diciembre lo hace a las 5 pm.

La entrada te asegura el acceso al Centro de Visitantes, el uso de la audio guía exterior y un panfleto orientador, pero el bus entre el Centro de Visitantes y la Calzada propiamente dicha tiene un coste extra. Ahora bien, hay dos maneras de acercarse a la costa y su calzada gigantesca: una es directo desde la carretera y otra  es a pie.

Desde la carretera, a donde te deja el bus, hay menos de un kilómetro de distancia y sino tienes una caminata circular que sigue el sendero de los acantilados hasta Shepherd’s Steps y de regreso hasta la calzada que es de 3 kilómetros.

La postal más famosa, esa pared de columnas que parecen pipas de un órgano, se la conoce precisamente como el Órgano, se alcanzan por un camino más bajo que se toma tanto desde la propia calzada como desde Shepherd’s Steps. A lo largo de este caminito verás los Ojos del Gigante, unos agujeros redondos de color rojizo, pro el hierro en la roca. El caminito es angosto pero recorre tres kilómetros y medio.

También está el llamado Circuito Runkerry, un camino que sigue la ruta por la parte superior del acantilado, pasa el Causeway Hotel y la Runkerry House. Las vistas son estupendas, se ve Donegal e incluso Portrush, y el camino de regreso te deja a las puertas del Centro de Visitantes. El camino primero está asfaltado pero después se hace de césped o tierra y recorre unos 4 kilómetros.

La ruta del Castillo Dunseverick es otra de las caminatas posibles por aquí. La tomas en el extremo del estacionamiento pequeño que hay justo detrás de los estacionamientos mayores del centro de Visitantes. Aquí el sendero de la Causeway Coast sigue un viejo camino de tranvía que funciono hasta 1949. La ruta cruza un puente de hierro y sube la colina hasta Portballintrae recorriendo un total de dos kilómetros.

Finalmente está el sendero del viejo tranvía de Portallintrae en sí mismo, uno de los caminos más largos hasta la cima del acantilado. Es estrecho y resbaladizo pero las vistas que va brindado son dignas de ver. Llega al castillo Dunseverick y después te deja a los pies del Centro de Visitantes. En total casi 13 kilómetros. estas son todas las caminatas que ofrece la zona costera de la calzada de los Gigantes.

Lo importante, más allá de la ruta que elijas tomar, es que no dejes de conocer  las formaciones rocosas más populares: The Harp, The Organ, Camel’s Hump y Chimmey Stacks.

Por su parte el Centro de Visitantes es el corazón del parque: una estructura de paredes de vidrio y columnas de basalto, de consumo eficiente y diseño moderno. Hay dentro muchas salas de exhibición y desde el techo, cubierto de césped, se tiene una vista de 360 º de la Calzada de los Gigantes.

Es el lugar donde escucharás tanto la realidad como el mito de esta calzada: la realidad geológica y el mito sobre los dos gigantes: el bueno de Finn MacCool y Benandonner, su vecino malo de escocia. Un buen día decidieron construir una calzada que pudiera cruzar el mar para reunirse y medir fuerzas.

Finn hizo su parte pero fue tan trabajoso que se quedó dormido. Su esposa dio con él pero antes de que pudiera despertarlo escuchó llegar a Benandonner y lo vio realmente grande así que ocultó a su esposo tras una capa y un sombrero. El escoces lo llamó pero la esposa, muy hábil, le pidió que bajara la voz o despertaría al niño que dormía. Así, Benandonner pensó que si el niño era grande el padre debía ser en verdad gigantesco… ¿Qué hizo? Pues regresó a Escocia y destruyó la calzada tras sí.

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