La Ruta de la Seda

La Ruta de la Seda es una de las rutas más famosas de la historia, la gran conectora del mundo conocido durante siglos. Fue una red de caminos, de rutas comerciales más que una única y extensa ruta que eventualmente terminó uniendo Asia, Oriente Medio y Europa con ramificaciones en el subcontinente indio y Rusia.

Si bien se llamó Ruta de la Seda no se comercializaba solo seda sino también especias, azúcar, cerámicas, té, sal, marfil, pieles y joyas, por ejemplo. Lo cierto es que no solo viajaron objetos sino culturas, ideas, lenguas, religiones y hasta enfermedades así que tiene en la historia una importancia muy grande.

La Ruta de la Seda

La ruta no tiene este nombre desde siempre, de hecho los distintos caminos no tenían nombre alguno hasta que en el siglo XIX el geólogo alemán Ferdinand von Richthofen la bautizó como la Ruta de la Seda para evocar desde entonces caminos y culturas misteriosas.

La seda es un producto antiguo oriundo de China y se calcula que empezó a producirse alrededor de 2.700 años a.C. Como era un producto exquisito solo se usaba en la corte imperial y por miles de años el proceso de su elaboración fue un secreto que no debía salir del reino. China tenía el monopolio pero la seda viajaba por el mundo de la mano de diplomáticos y del comercio, y en algún momento del siglo I a.C llegó al Imperio Romano como un producto extranjero de super lujo.

La seda entró en Europa y dio empuje al desarrollo de rutas comerciales desde este continente al Lejano Oriente. Eventualmente se filtraron los conocimientos para la fabricación de la seda y la misma empezó a ser producida en India, Japón, el Imperio Persa y al final, en occidente, alrededor del siglo VI d.C. Así, la Ruta de la Seda se transformó en una de las rutas más populares y mejor conocidas en la Edad Media y se usó bastante hasta entrado el siglo XIX.

Los distintos caminos que conformaron la Ruta de la Seda se desarrollaron a través del tiempo y de la mano de las situaciones políticas de los territorios, y también por el cambio estacional de los terrenos. Uno puede pensar que la ruta era solo terrestre pero no, también contó con ramificaciones marítimas muy importantes, especialmente en el comercio de especias como la canela, el jengibre, la pimienta o la nuez moscada proveniente de las bautizadas Islas de las Especias, las Molucas.

Estas rutas marítimas en realidad son todavía más antiguas, con miles de años, ya que unían antes la Mesopotamia, la Península Arábiga y el Valle del Indo, así que en la Edad Media las rutas en realidad se expandieron de la mano de los avances en las técnicas de navegación y la astronomía. Así que como ves, había una variedad de rutas que los mercaderes podían tomar y una gran variedad de mercancías para intercambiar.

La Ruta de la Seda era entonces una ruta vigorosa, dinámica y enriquecedora para todos los pueblos del mundo. De esto se fueron dando cuenta los arqueólogos y los geógrafos europeos del siglo XIX que empezaron a seguirla, ávidos de aventuras. Y así descubrieron pueblos, monumentos, ruinas y misterios que al día de hoy todavía nos siguen atrayendo.

La Ruta de la seda hoy

En nuestros días, entonces, muchos de estos edificios y monumentos históricos siguen en pie y hay muchas maneras de acercarse a ella. Algunas de los itinerarios de la Ruta de la Seda más interesantes comienzan en Beijing y terminan en Tashkent, Uzbekistán. Otras cruzan a lo ancho China y pasan por Kyrgystan así que se concentran en lo que es Asia Central, para muchos la sección más interesante y curiosa, con muchos contrastes culturales.

Una ruta recomendable comienza en Kazakstán, en su ciudad capital llamada Almaty a la puedes llegar en avión desde Beijing. No es que Almaty o Kazakstán tengan muchos encantos en sí mismos, pero lo cierto es que desde aquí es más fácil conocer lo mejor de Kyrgyzstan. Un día entero de viaje y verás colinas y el rojo Cañón de Charyn, tan igual al más famoso Gran Cañón del Colorado.

Aquí cruzas hacia Kyrgyzstan y tal vez no sea el único cruce de fronteras así que, obviamente, antes de lanzarse a la ruta es necesario chequear qué países nos piden visa. Kyrgyzstan es una tierra verde, con valles y lagos alpinos y montañas eternamente coronadas de nieve. Desconocida y hermosa, llena de caballos, águilas amaestradas y campamentos para quedarse a pasar la noche y sentirse en otro mundo.

Esta es también una tierra perfecta para hacer excursionismo: caminas entre montañas, en campos de flores silvestres y en valles excavados por glaciares antiguos a veces sin ver a nadie por horas. Hay rutas ya trazadas y las opciones son entre rutas de medio día y rutas de ocho horas, a pie o en camionetas 4 x 4, siempre acompañados por un guía.

Desde la capital de Kyrgyzstan, Bishkek,  tomas un vuelo a Tashkent,en Uzbekistán, un sitio que geográficamente es distinto a la tierra que dejas y se transforma en un desierto. Tashkent es la ciudad mas grande de la región y la capital nacional, amén de ser el hub de comunicaciones en Asia Central. Muchos turistas contratan aquí tour de la Ruta de la Seda de 21 días de duración comenzando con un vuelo que los lleva a Beijing.

Este tipo de tours generalmente pasa por Dunhuang, Turpan, Kashgar, Tash Rabat, Song Kol, Bishkek, Samarkanda, Bukhara y Khiva para volver a Tashkent en el día 21. ¿Qué te parece? A muchos viajeros Uzbekistán les parece un país más desarrollado que Kyrgyzstan, con mas iluminación en el centro urbano, más zonas peatonales, más vida nocturna. Y lo es, la capital por lo menos es una gran ciudad., con mezquitas, plazas publicas y sitios como Khiva, Bukhara o Samarkanda.

Si no quieres apuntarte a un tour que te lleve a Beijing siempre puedes hacer viajes desde Tashkent como por ejemplo coger un tren a Samarkanda y recorrer sus atracciones que están por toda la ciudad: la Mezquita de bibi Khanym, alguna vez a más grande del mundo, la Plaza Registan, hermosa y llena de mayólicas, las madrasas, el Mausoleo de Tamerlane, el casco histórico y el sitio arqueológico de Marakanda, ciuudad conquistada por los macedonios hace dos mil años.

Desde Samarkanda puedes también llegar a Bukhara y conocer la ciudadela El Arco en la que emisarios británicos fueron ejecutados. La ciudad entera es hermosa, más tranquila que Samarkanda y más pequeña. A una hora en coche desde Bukhara tienes la frontera con Turkmen, dos horas de cruce y cuatro horas más y estás en Merv a tiempo para dormir y empezar a recorrer al día siguiente.

Merv alguna vez formó parte de la Ruta de la Seda y en cierta manera luce como luciría Uzbekistan sin la ayuda soviética. Casi no hay turistas así que se siente absolutamente especial. A cuatro horas en coche llegas a la capital, Ashgabat, una ciudad con personalidad, edificios de mármol y una estatua de oro que rota para siempre darle la cara al sol. Una ciudad para explorar, especialmente el viejo Barrio Ruso.

Después puedes ir a conocer los Cráteres del Desierto de Darvaza, todavía en llamas desde los años ’70 cuando fueron encendidos a propósito. Es la aventura que no puedes perderte pues te quedas a pasar la noche en un campamento bien cerca de estos flamantes cráteres. Al día siguiente en coche vas hasta la frontera con Uzbekistán y conoces Kunya – urgench con sus mezquitas, fortalezas y minaretes del siglo XI.

Después de cruzar la frontera hay media hora de viaje en coche hasta Nukus y desde aquí llegas a Elliq – Qalas, una fortaleza de piedra caliza que parece emerger de la nada misma y es parte del legado de Alejandro Magno. Le sigue la ciudad de Khiva con mas mezquitas y barrios típicos, con mayólicas azules por doquier. Y sí, desde este punto puedes tomar un vuelo y regresar a Tashkent que es donde comenzaste el viaje.

Como ves, sin dudas este recorrido por la antigua Ruta de la Seda es de los más exóticos. Y como ves, o te puedes apuntar a un tour o puedes alquilar un coche y moverte por todas estas ciudades, requiriendo a veces contratar guías o chóferes particulares. Es una sección vasta, de todas maneras, así que lo mejor es recorrerla entre abril y comienzos de junio o septiembre y octubre. Es un tiempo más cálido sin ser extremadamente caluroso.

La ruta implica largas horas en coche, vuelos en avión y algunos viajes en tren, dentro de Uzbekistán y finalmente, pero no menos importante, conviene ir con mochila y no con valija ya que los cruces fronterizos son a pie. Es solo uno de los recorridos posibles y tal vez no quieras lanzarte solo a la aventura, pero lo que queiro decir es que es posible. Ambas cosas son posibles: contratar un tour por la Ruta de la Seda o hacer tu propio viaje. Tu eliges.

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