Lanzarote: qué ver

Lanzarote es una isla de las Canarias, y desde 1993 toda ella es Reserva de la Biosfera. ¡Imagina entonces sus bellezas! Se trata de la cuarta isla más grande del grupo y se la conoce con el nombre de «la isla de los volcanes».

Hoy descubriremos qué no puedes dejar de ver en Lanzarote.

Lanzarote

La isla está a unos 140 kilómetros de la costa africana y a unos 1000 del continente europeo. Goza de un clima subtropical, llueve muy poco y su pico más alto es Las Peñas del Chache con 671 metros de altitud.

Como dijimos al comienzo en 1993 la UNESCO la declaró Reserva de la Biosfera y aunque tradicionalmente se ha dedicado a la agricultura y la pesca de un tiempo a esta parte su economía funciona básicamente en torno al turismo.

Qué ver en Lanzarote

Al llamarse «isla de los volcanes» lo primero que hay que ver son precisamente los volcanes. Si bien no han entrado en erupción desde 1824 siguen activos y la actividad que se dio a mediados del siglo XVIII ha configurado el relieve con un paisaje asombroso repleto de basalto que cubre la isla en un cuarto aproximadamente. Hoy es casi todo parque nacional y así tenemos el Parque Nacional Timanfaya.

La verdad es que este paisaje lunar es fabuloso y aunque es peligroso explorarlo a pie se puede contratar un tour en autobús que te lleva a ver el río de lava y unos 25 cráteres. En Montañas de fuego verás a valientes guías adentrarse en algún que otro hueco y en el restaurante El Diablo los plato se cocinan directamente utilizando calor geotermal. Una maravilla. Si quieres algo más moderno entonces no dudes en explorar en un coche eléctrico Twizy.

Este parque está en los municipios de Tinajo y Yaiza y es el segundo parque nacional en cantidad de visitas. Es parque nacional desde 1974 y ocupa un territorio de alrededor de 52 kilómetros cuadrados, al suroeste de la isla.

Otra atracción natural son las cuevas Jameos del Agua. Es un sistema de cavernas subterráneas que a veces se abren al cielo y que hoy contienen una piscina, un auditorio y un restaurante. Todo construido entre las rocas y con agua que resbala por los muros.

Es casi un paisaje de fantasía y fue creado por el artista César Manrique. Cuando cae el sol se enciende la música y hay eventos gastronómicos así que tiene algo de fiesta. ¿Un estilo James Bond? Puede ser. El sistema de cuevas puede ser explorado con la ayuda de un guía.

Otro destino es la aldea de Haría, en lo alto de una colina, ente plantas tropicales, casas blancas y palmeras. Es aquí donde está la casa del artista que nombramos antes, César Manrique, un sitio único, además, donde podrás ver su viejo estudio, todo en lo que alguna vez fuera una granja de arquitectura tradicional de la isla. El museo abre todos los días de 10:30 am a 6 pm y la entrada cuesta 10 euros.

El asentamiento mas antiguo en Canarias es Teguise, un pueblo fundado en 1402. Fue la capital de la isla por 450 años y está a gran altitud. Conserva muchos edificios valiosos, palmeras y plazas y los domingos se instala un fabuloso mercado donde se puede comprar de todo, desde quesos hasta carteras de piel. Y si te has quedado prendado de Manqrique y sus creaciones puedes visitar otra casa construida con lava y cuevas en la vecina Nazaret.

Otra aldea interesante y pintoresca, pero al noreste de la isla, es Arrieta. Tiene una encantadora playa de arenas blancas, Playa de La Garita, y un muelle con barquitos pesqueros. Es un sitio simple y genial para comer pues aquí funciona la Marriquería el Charcon, allí en el muelle mismo y con la pesca del día. Más fresco imposible.

Si te gustan los cáctus entonces vale la pena hacer un recorrido por el Jardín de Cáctus, hay de todos los tamaños y variedades, distribuidos como en un anfiteatro en una vieja cantera. Sí, de nuevo todo esto es obra de César Manqrique. Hay 4500 especímenes de 450 especies y por supuesto hay un bar/cafetería que vende hamburguesas con forma de cáctus y zumos frescos.

Para museos está el Museo Atlántico, el primer museo subacuático de Europa, cerca de Marina Rubicon. Esta es una marina bastante activa que tiene cafeterías con vista al mar y que está en el extremo sur de la ciudad de Puerto del carmen, muy turístico todo y duty free. debajo del mar hay figuras y esculturas de cemento realizadas por el artista Jason deCaires Taylor.

El tiempo ha hecho que todas estén colonizadas por criaturas marinas así que es un verdadero espectáculo. Y sí, un sitio estupendo para hacer submarinismo a 12 metros de profundidad.

También hay piscinas naturales donde se puede nadar. Se trata de piscinas marinas que se encuentran en las costas este y sur y que no son otra cosa que formaciones rocosas naturales a las que solo se les han agregado algunos escalones para hacerlas más accesibles y cómodas. Miran al mar pero son de aguas tranquilas e ideales para nadar. Por ejemplo, Punta Mujeres en el norte y Los Charcones cerca de Playa Blanca.

El Golfo es un sector de la costa oeste de la isla, una costa de agreste forma volcánica que los habitantes han aprovechado para ubicar cafeterías y restaurantes. Alguna que otra ola despide rocío y moja pero la vista lo vale.  En general quienes visitas El Golfo le dan una visita a Los hervideros, otro de los mejores sitios para ver de cerca la fuerza del océano.

Por otro lado, si te gusta surfear está Famara. Hasta aquí llegan surfistas de todo el mundo, a esta lengua de arena de cinco kilómetros, con el pueblito cerca, sus bares y cafés y hostales. La Playa de Papagao es muy bonita peor en realidad no es una sola playa sino siete, o más bien, una serie de playas de color amarillo pálido en el sur, separadas por rocas de lava.

Han quedado refugiadas así que no hay corrientes y las aguas son seguras. Por supuesto que no son las únicas playas de las islas, de hecho está la playa de arena negra de Playa del Charco de los Clicos que tiene acantilados rojizos y una laguna azul, por si quieres mas colores, pero esta tiene una arena super suave y nadar es muy seguro.

La Cueva de los Verdes es la mejor oportunidad para meterse dentro de un tubo de lava solidificada. ¡Hay tours! Y no nos podemos olvidar de la capital de la isla, Arrecife, cerca del aeropuerto, o de La Graciosa, a la que llegas en ferry desde Mirador del Río. Es una islita pequeña con pocos residentes, sin carreteras asfaltadas peor en la que puedes alquilar una bici y salir de paseo a conocer sus playas.

Finalmente, no hay viaje sin comida y bebida y en este caso Lanzarote tiene buenos vinos y vale la pena probarlos. Las bodegas y plantaciones están en La Geria, el valle que es la región vitivinicultora de la isla. Y la comida se prueba siempre en los restaurantes y mercados, por supuesto.

¿Day trip? Fuerteventura. Se cruza en ferry, puedes visitar Corralejo y además el Parque Nacional Corralejo y regresar a la tardecita noche a Lanzarote.

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