El Sudeste AsiĆ”tico tiene destinos maravillosos y creo que las mejores playas e islas del mundo estĆ”n allĆ. Es un destino lejano, muchas horas de vuelo, pero la recompensa es grande asĆ que alguna vez vale la pena subirse al avión y viajar.
Malasia es una monarquĆa constitucional compuesta por varios territorios cuya capital es Kuala Lumpur. Tiene una población de alrededor de 30 millones de personas asĆ que es uno de los paĆses mĆ”s poblados de la región. Precioso es la palabra que muchos usan para describir a este paĆs. Ā”Descubre porquĆ©!
Las mejores islas de Malasia

Las islas de Malasia son muy diversas asĆ que hay para todo tipo de viajero pero si te gusta el sol y el mar la oferta es increĆble. Cualquier elección estarĆ” filtrada por puntos de vista personales, pero es como te dije mĆ”s arriba, hay que viajar y descubrir por uno mismo.
Entre las islas mƔs hermosas se cuentan las Perhentian. EstƔn sobre la costa noreste de la Malasia Peninsular y son un gran destino entre los mochileros del mundo. Tienen aguas de lo mƔs claras y por eso puedes hacer snorkel a pasos de la playa y deleitarte con la rica fauna marina.

Desde los pueblitos de pescadores puedes subirte a un bote y salir a pasear para ver tiburones y tortugas marinas o disfrutar de un atardecer. Y ni hablar de perderse en la puesta del sol acostado alrededor de un fuego.

Hay alojamientos de todo tipo y precio, desde los caros como el Tuna Bay island Resort hasta los mÔs económicos como el Abdul Chalet. Para llegar hay que tomar un autobús en Kuala Lumpur, en la estación Hentian Putra, y viajar nueve horas. O volar desde la capital hasta Kota Bharu y coger un taxi hasta Kuala Besut, en la costa.

Tioman es otra isla encantadora. Es bastante popular en el mercado turĆstico desde que la revista Time la bautizara como la isla mĆ”s hermosa del mundo en los ā70. El turismo la ha transformado bastante desde entonces pero las aldeas siguen siendo encantadoras y la oferta de alojamiento es variada.
Puedes llegar en ferry desde Singapur o en autobús desde cualquier parte de Malasia hasta Mersing y de allà viajar en bote dos horas. O en aviones pequeños desde Kuala Lumpur también. ¿Te gusta el lujo asiÔtico?

Entonces el destino es Langkawi. Dice la leyenda que es una isla maldita aunque la suerte cambió cuando en los aƱos ā80 se decidió orientar la economĆa de la isla hacia el turismo. La isla entera es duty-free asĆ que al dĆa de hoy es estupenda.

Tiene hoteles, playas, restaurantes, actividades turĆsticas y un espectacular cablecarril de 2.200 metros que llega a los 710 metros de altura y permite apreciarla en toda su belleza. En materia de alojamiento puedes optar desde un hotel boutique en una ex plantación de coco hasta el Four Seasons.
Para llegar no tendrÔs ningún problema porque hay vuelos diarios desde todas partes.

Para algo mĆ”s de historia y patrimonio malayo puedes ir a Penang, otrora considerada la Perla de Oriente en el Imperio BritĆ”nico. Fue importante en las rutas comerciales inglesas entre India y el resto de Asia y aunque cayó en el olvido con los cambios polĆticos del siglo XX ha sabido reinventarse como destino turĆstico.

Georgetown es Patrimonio Mundial según la UNESCO, por ejemplo, y el gobierno ha invertido en mejorar el transporte público, plantar nuevos Ôrboles, hacer zonas peatonales y eventos culturales. Es popular por sus puestos de comida callejera y los turistas suelen llegar en avión porque cuenta con aeropuerto internacional.

Si te gusta el buceo un muy buen destino es Labuan, una isla dedicada a las finanzas con miles de empresas off-shore. ParaĆso financiero de los ladrones de guante blanco, podrĆamos decir, hasta tiene su propio circuito de la Fórmula 1.

Pero como dije, bajo las aguas se esconden tesoros para los buzos y hay barcos australianos, americanos y hasta una especie de cementerio de guerra. Cada aƱo se recuerda, por ejemplo, la muerte de 3900 soldados aliados en la Segunda Guerra Mundial.
Para una estancia solitaria, de esas que te hacen hundirte en tu mente, estĆ” la isla de Layang-Layang. Se trata de una isla nacida a partir de tierra ganada al mar para clavar bandera en una zona reclamada por China y otros paĆses.

Aguas cristalinas y con profundidades que se hunden abruptamente mĆ”s de dos mil metros en la costa es otro paraĆso para buzos. Se cuenta, de hecho, entre los diez mejores sitios de buceo del mundo. Hay un arrecife coralino precioso y 40 metros de visibilidad asegurados. Y tiburones, delfines, barracudas, tortugas y mantarrayas.

Otra isla meca del buceo es Sipadan aunque para no peligrar el ecosistema de un tiempo a esta parte solo se permiten 120 buzos por dĆa. Corales, miles de peces, tiburones, tortugas de todo tipo y hasta un cementerio de tortugas hay bajo las aguas.

Las islas Redang, la isla privada Rawa con sus elegantes resorts (todo propiedad del sultĆ”n) y Pulau Pangkor, con su espĆritu malayo intacto siguen en la lista.
Las mejores playas de Malasia

Ahora le toca el turno a las playas. Habiendo decenas de islas en Malasia pues hay cientos de encantadoras playas y muchas de ellas apenas son conocidas asà que son baratas, tienen menos turistas y son mÔs naturales.

Las mĆ”s populares estĆ”n sobre la costa este de la PenĆnsula Malaya. Es fĆ”cil llegar a ellas porque hay vuelos baratos y son el destino favorito para las escapadas de fin de semana. AquĆ estĆ”n las playas de Redang, las de las islas Perhentian y los parques marinos de la isla Tioman.

Por otro lado estĆ”n las playas de la costa oeste de la PenĆnsula Malaya. Hablo de la isla duty-free de Langwaki, con playas pequeƱas pero hermosas y mucha vida turĆstica, sin temporada de monzón que las afecte y con cascadas inolvidables, las playas de la isla Pangkor y Borneo, isla compartida por Malasia, Indonesia y Brunei.
Lo importante a la hora de visitar Malasia y sus islas y playas es escaparle al monzón. La temporada de monzón es entre noviembre y marzo, sobre la costa este. Llueve mucho. Después es necesario llevar mucha pantalla solar y repelente de insectos.
Lo demĆ”s, las ganas de pasarla bien y disfrutar de un paraĆso terrenal me parece que no faltan nunca.
