Los desiertos más bonitos de África

Viajar a los más bonitos desiertos de África te supondrá una gran dosis de aventura, pero también encontrarte con paisajes impresionantes. No en balde, algunos de estos lugares figuran, pese a su simplicidad, entre los más bellos del planeta.

Por si todo esto fuera poco, los desiertos tienen una suerte de magia para el espíritu. Su sencillez e inmensidad te ayudan a darte cuenta de lo innecesario de los bienes materiales, contribuyen a que te desprendas de preocupaciones mundanas y a que conectes con la naturaleza. Pero, sin más preámbulos, vamos a mostrarte algunos de los más bonitos desiertos de África.

Los más bonitos desiertos de África: ¿Qué puedes ver en ellos?

En todos los continentes del mundo hay espectaculares desiertos. Basta que te mencionemos, como ejemplos, el de Atacama en América del Sur (aquí te dejamos un artículo sobre este desierto), el de Gobi en Asia o el de Tabernas (España) en Europa. Incluso, en sentido estricto, lugares como Groenlandia son desiertos en los que no hay arena, sino nieve y hielo.

Pero, entre todos los lugares del mundo, quizá la mayor cantidad de desiertos se encuentren en África. Además, sus respectivas extensiones son tan grandes que ocupan buena parte de la superficie de este continente. En fin, para mostrártelo, lo mejor será que te hablemos ya de los más bonitos desiertos de África.

Desierto del Sáhara

El desierto del Sáhara

Desierto del Sáhara

Con casi nueve millones y medio de kilómetros cuadrados, este desierto que tenemos tan cerca es el más grande del mundo entre los cálidos (el tercero tras el Ártico y la Antártida). De hecho, se extiende desde el Mar Rojo hasta el Océano Atlántico, ocupando la mayor parte del norte de África. Precisamente hacia el sur llega hasta la región del Sahel, que sirve como transición a la sabana sudanesa.

Como puedes suponer, en una extensión tan enorme de terreno es mucho lo que tienes que ver. Por ello, vamos a hablarte solamente de algunos lugares realmente espectaculares que figuran entre lo mejor del Sáhara. Asimismo, lo haremos solo de los que se hallan en la zona marroquí. Los del sur de Argelia o Libia podrían resultar peligrosos debido a la inestabilidad política de la zona.

Comenzaremos por Merzouga, un pequeño pueblo situado al sureste de Marruecos en el que podrás ver inolvidables puestas de sol. Pero te hablamos de él, sobre todo, porque muy cerca encontrarás Erg Chebbi, uno de los más espectaculares conjuntos de dunas de todo el Sáhara. Algunas de ellas alcanzan los 200 metros de altura y, con sus tonos anaranjados, te ofrecen una visión extraordinaria.

Tampoco deberías perderte el valle del Draa, donde encontrarás el desierto tal como siempre te lo has imaginado. Es decir, grandes extensiones de arena y, de vez en cuando, oasis con palmerales.

No obstante, si prefieres la vertiente más habitada del coloso africano, tienes una visita ineludible en Ouarzazate, conocido como «la puerta del desierto» y también como «el Hollywood del Sáhara». Esta última denominación se debe a que en este lugar se han rodado numerosas películas.

En Ouarzazate tienes que ver la impresionante kasbah de Taourirt, una fortaleza de adobe construida en el siglo XVIII para proteger la antigua ruta del oro. Pero también debes visitar su mercado central, lleno de tipismo; la plaza Almouahidine y el zoco de artesanía.

Por último, a unos veinticinco kilómetros de la localidad anterior, tienes otra kasbah que ostenta el título de Patrimonio de la Humanidad. Es la de Ait Ben Haddou, una gran fortaleza bereber amurallada que se encuentra en magnífico estado de conservación.

Desierto del Kalahari

Parque de Kgalagadi

Parque Transfronterizo de Kgalagadi

Namibia es uno de los países de África que cuenta con más desiertos. Concretamente, el del Kalahari ocupa parte de su superficie, pero también amplias franjas de Botsuana y Sudáfrica (aquí te dejamos un artículo sobre este último país), pues tiene una extensión de casi un millón de kilómetros cuadrados.

La primera vez que lo atravesó un extranjero fue en 1849. Su nombre te sonará, pues se trataba de David Livingstone, el descubridor de las cataratas Victoria. Y, como curiosidad, te diremos que «kgalagadi» significa «gran sed».

En este imponente desierto puedes ver el Parque Nacional de Chobe, caracterizado por su abundancia de elefantes, aunque también cuenta con numerosos búfalos, hipopótamos, jirafas e impalas. Sin embargo, para avistar leones debes ir a la Reserva de Caza del Kalahari Central.

También destaca en este desierto el Parque transfronterizo de Kgalagadi, pero, sobre todo, los Salares de Makgadikgadi, que figuran entre los mayores del mundo. Se formaron al secarse el enorme lago del mismo nombre, que hace miles de años ocupaba una extensión más grande que Suiza. Son tan inhóspitos que esto ha contribuido a su conservación. El ser humano apenas ha intervenido en ellos.

El viejo desierto del Namib

Desierto del Namib

Duna en el desierto del Namib

Entre los más bonitos desiertos de África, el del Namib destaca, además, por su edad, ya que se le considera el más antiguo del mundo. De hecho, se cree que ya existía hace 65 millones de años. Y esta es una de las razones por las que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad.

Como habrás adivinado por su nombre, también se halla en Namibia y tiene una extensión de unos ochenta mil kilómetros cuadrados. Si lo visitas, llamarán tu atención sus arenas de color rojizo, pero también algunos de sus puntos más interesantes.

Para empezar, en uno de sus extremos se encuentra el cabo Croos, primer lugar al que arribaron los europeos en 1486. Actualmente, alberga la mayor reserva de osos marinos de toda África.

Cerca del anterior, tienes igualmente la famosa Costa de los Esqueletos, que es una de las zonas más inaccesibles por tierra del país. Debe su nombre a la cantidad de barcos embarrancados y esqueletos de ballenas que hay en la zona.

Pero, quizá, lo más atractivo sea el Parque Namib Naukluft, donde puedes ver dunas de hasta trescientos metros de altura. Finalmente, como curiosidad, en uno de los extremos del desierto del Namib se halla la ciudad fantasma de Kolmanskop, un poblado minero construido a principios del siglo XX por los alemanes para cobijar a los buscadores de diamantes.

Danakil, otro de los más bonitos desiertos de África

Volcán Erta Ale

Volcán Erta Ale, en el desierto de Danakil

Situado en la parte sur de Eritrea y en el noroeste de Etiopía, en pleno Cuerno de África, este desierto está considerado uno de los lugares más bajos y calientes del planeta, con temperaturas superiores a los cincuenta grados centígrados.

Tiene una extensión de casi doscientos veinte mil kilómetros cuadrados y destaca por sus volcanes, grandes salares y lagos formados por lava. Entre los primeros, destacan el Dabbahu, con sus 1442 metros de altura, y el Erta Ale, más pequeño, pero todavía activo.

No obstante, lo más curioso de este inhóspito desierto estriba en que es la patria del pueblo Afar, una etnia de pastores nómadas que se caracterizan por sus grandes cuchillos curvos y su cabello con tirabuzones. Construyen sus viviendas temporales o aris con ramas y telas conformando poblados llamados burras.

Desierto del Teneré, una extensión del Sáhara

El desierto del Teneré

Desierto del Teneré

Hemos dejado para el final otro de los más bonitos desiertos de África que, en realidad, es una extensión del Sáhara por su parte meridional. Pero lo tratamos aparte por sus muchas peculiaridades. De hecho, «teneré» significa «desierto» en lengua tuareg.

Con unos cuatrocientos mil kilómetros cuadrados, se extiende desde el oeste del Chad hasta el nordeste de Níger. Y, antes de seguir hablándote de él, no nos resistimos a contarte otra de sus curiosidades. Albergaba el llamado Árbol del Teneré, que ostentaba el singular reconocimiento de ser el más solitario del mundo, pues era el único que había en muchos kilómetros a la redonda. En 1973, fue derribado por un camión y, actualmente, ocupa su sitio una escultura metálica que lo recuerda.

Pero el Teneré figura entre los más bonitos desiertos de África por otras razones. Para empezar, por el enorme y desolado paisaje de arena que forma. Pero también por los numerosos restos arqueológicos que alberga. Quizá, hace unos diez mil años su clima era distinto porque estaba habitado.

De hecho, en Tassili n’Ajjer, una llanura dentro de la zona, se encuentra uno de los conjuntos de arte rupestre más importantes del mundo. Se han encontrado nada menos que unas quince mil muestras de pinturas y grabados de época neolítica que representan la vida y costumbres de los nativos de esta área. Corresponden mayoritariamente a la cultura kiffian.

Por otra parte, en la zona correspondiente a Níger se encuentran las espectaculares montañas de Aïr, un macizo de clima saheliano con cimas que alcanzan los 1800 metros de altitud y que cuentan con llamativas formaciones geológicas.

Agadez

La ciudad de Agadez

Y, entre estas montañas y el propio desierto, la ciudad de Agadez, capital de uno de los feudos de la cultura tuareg. Podrías caer en la tentación de pensar que esta pequeña población no tiene nada que ofrecerte. Nada más lejos de la realidad. Su centro histórico ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad, un galardón que comparte con todo el desierto del Teneré.

De hecho, históricamente fue localidad de paso de numerosas rutas comerciales. Todavía hoy es salida de la que lleva hasta Sabha, uno de los recorridos más inhóspitos del mundo cuyo tránsito no está al alcance de cualquiera.

En conclusión, te hemos mostrado algunos de los más bonitos desiertos de África. Pero podríamos mencionar otros como el de Lompoul, en Senegal, con sus dunas de arena naranja; el de Taru, en Kenia, cerca del Kilimanjaro, o el de Ogaden, en Etiopía. Sin embargo, no todos son asequibles para que los visitemos.

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