En Almería la aventura no se busca: te sale al paso. Entre acantilados volcánicos, arrecifes y calas escondidas, esta provincia andaluza desvela un mosaico de rincones que mezclan naturaleza, historia y leyenda.
Si te tira la exploración (y también el mar), te van a enamorar sus playas vírgenes y sus paisajes desérticos, pero también sus antiguas minas, sus castillos renacentistas y su arte rupestre. Además, quienes disfrutan del kayak por Cabo de Gata o del snorkel tienen un filón aquí; y si lo tuyo es el paseo pausado, hay senderos entre huertos, acequias y castaños centenarios que parecen de otra provincia.
Almería para espíritus aventureros

Almería es un paraíso mediterráneo con carácter propio: una franja de costa salvaje y un interior de contrastes. En la misma jornada puedes bajar a una cala solitaria, caminar por el único desierto “de verdad” de Europa y acabar husmeando ruinas mineras o una catedral que se defiende como un castillo. Por si fuera poco, algunas zonas guardan leyendas muy vivas en la memoria popular.
Entre las joyas ocultas que no salen en todas las guías comenzamos nombrando el Desierto de Tabernas. En Tabernas te recibe un paisaje de badlands con lomas y barrancos secos que, hace millones de años, fueron fondo marino antes de emerger por los empujones de las placas tectónicas.
No es solo el único desierto europeo: es un laboratorio al aire libre para estudiar la erosión, y también un plató mítico donde se rodaron westerns y superproducciones que lo convirtieron en un Hollywood del sureste.

Le sigue la zona de Carboneras y sus playas vírgenes. Carboneras, integrada en buena parte en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, conserva cales y arenales casi intactos donde el Mediterráneo se muestra en versión cristalina. Los caminos pueden ser abruptos, pero el premio son aguas turquesas y soledad bien entendida.
Por ejemplo, tenemos la Cala de Salinica, pequeña y preciosa, que se esconde entre el pueblo de Carboneras y la célebre Playa de los Muertos. Para acceder, lo cómodo es dejar el coche en el aparcamiento de esta última (o en el gratuito cercano) y seguir el camino de piedra hacia la playa; al llegar a una bifurcación, toma el ramal izquierdo y alcanza el mirador.
A su izquierda, por la parte baja, aparece la Salinica. El sendero tiene desniveles y piedras, pero la llegada compensa: arena fina, agua limpia y apenas gente. Si prefieres atajar, la entrada por mar en kayak o en una embarcación pequeña facilita muchísimo el acceso.
También está la cala Las Sirenas, ideal para quienes aman el fondo marino, esta calita ofrece aguas transparentes, vida marina y roca volcánica por todas partes. En días calmados parece una piscina natural, y suele mantenerse tranquila incluso en temporada, así que ánimo con el tubo y las aletas.

Uno de los scretos mejor guardados del parque, en el entorno minero de Rodalquilar, muy cerca de la popular Playa del Playaz es un antiguo asentamiento abandonado que el arte urbano ha convertido en galería a cielo abierto con murales coloridos.
Para los amantes de la historia medieval también está el Castillo de Vélez-Blanco, dominando la villa de Vélez-Blanco, una fortaleza de principios del XVI que es un tesoro renacentista que mezcla arquitectura militar y civil. Recorre sus estancias y asómate a las vistas, porque el paisaje de la Sierra de María añade la guinda a la visita.
Costa de Pulpí y San Juan de los Terreros

La franja litoral de Pulpí presume de playas y calas para todos los gustos: Los Cocedores, Calataray, Las Palmeras, la Mar Rabiosa, la Mar Serena o la de los Nardos son ejemplos de arenales de aguas claras y ambiente pausado. Si te apetece bucear, la Isla Negra, de origen volcánico, ofrece fondos espectaculares a pocos kilómetros de San Juan de los Terreros.
En la cercana Sierra del Aguilón se localiza la célebre Geoda de Pulpí, una cavidad espectacular con cristales de yeso gigantes y transparencia asombrosa. Descubierta a finales de los noventa y ubicada en un antiguo entorno minero, es uno de esos hitos geológicos que hacen que el subsuelo de Almería sea casi tan sorprendente como su costa.
Finalmente, apunta estos 10 sitios poco conocidos tierra adentro:
- Almócita
- Terque
- Castañar de Paterna del Río
- Balcón de Turrillas
- Pantano de Benínar
- Acudia de Monteagud
- Tetica de Bacares
- Jardín Botánico La Almunya del Sur
- Plaza porticada de Berja
- Entorno minero de Bédar
Lo cierto es que el clima suma puntos: Almería presume de unas 3.000 horas de sol al año y, en invierno, temperaturas suaves que rara vez bajan de 15 ºC. No extraña su apodo de “tierra del sol”, ideal para escapadas fuera de temporada y para alargar el verano cuando otros destinos ya guardan la sombrilla.
Almería ofrece el cóctel perfecto de mar, montaña, desierto y patrimonio, un destino donde cada curva puede esconder un hallazgo: desde una plaza porticada poco común hasta una isla volcánica mínima, pasando por castillos, refugios y calas que quitan la respiración. Volverás con mil historias y, lo más probable, con ganas de repetir.
