Manhattan debe ser uno de los sitios en Estados Unidos más visitados. Nadie puede resistirse a su encanto moderno, urbanita, cool, y la gran oferta de actividades que ofrece.
Pero hay algunos lugares secretos de Manhattan más allá de los rascacielos, así que si ya fuíste y vas de nuevo y quieres ver algo distinto, no te quedes sin leer este artículo.
Manhattan, Nueva York

La verdad es que hay que decir que la ciudad de Nueva York es un destino algo difícil para principiantes pero sigue siendo desafiante incluso para quienes repiten la visita.
Si fuíste antes de la pandemia seguro verás algunos cambios hoy, en especial en materia de precios. Los precios de los hoteles, por ejemplo, están más elevados así que a la hora de alojarse conviene hacerlo, por ejemplo, en Midtown Manhattan.

Si hablamos de moverse por la ciudad hoy usar el metro es más fácil que nunca, usando ya no monedas, cospeles o tarjetas de metro sino la tarjeta de crédito. Fácil y rápido.
Veamos ahora, sí, los lugares secretos de Manhattan más allá de los rascacielos.
The Park, Little Island

Nuestra lista de lugares secretos de Manhattan más allá de los rascacielos comienza con lo que queda del viejo muelle del lado oeste de Manhattan.
De un tiempo a esta parte se le ha inyectado vida y se lo ha transformado en un enorme parque público al que se ha bautizado Pequeña Isla o Little Island.
Antes era necesario comprar tickets para visitarlo y había que reservar con mucho tiempo de anticipación, pero por suerte ya no es el caso salvo que vayas a asistir a algún show especial que tenga lugar dentro.

Puedes ir de visita de día, pero el mejor momento es poco antes de la caída del sol. Ten presente que hace más de un siglo los sobrevivientes del trágico hundimiento del Titanic, a bordo del Carpathia, llegaron a este mismo muelle. Y que el buque Lusitania también estuvo amarrado aquí antes de ser hundido por un submarino alemán.
El pobre muelle estuvo medio abandonado por décadas y la tormenta de 2012 casi que acaba con él, pero fue en 2013 que empezó el proyecto de desarrollo. La firma de este plan maestro fue de Diane von Furstenberg y su esposo, Barry Diller, cuyo fondo de inversión gastó más de 250 millones de dólares en Little Island.

No hay hoy gran cosa para hacer, en cuanto a actividades, pero las vistas del Empire State Building, Lower Manhattan y el río Hudson son espectaculares y lo hacen valer la pena.
Little Park abre todos los días a las 6 am y cierra a las 9 pm o a la medianoche, según la estación.
Ferry a New Jersey

Si se trata de explorar la ciudad a veces usar el tansporte más popular puede convertirse en algo turístico en sí mismo.
Ese es el sentido de tomar el ferry hacia New Jersey. Justo detrás del Javits Center en Manhattan (al oeste de Times Square), está la terminar de ferry de la calle 39. Aquí coges el Lincoln Harbor Ferry que cruza el Hudson hacia Hoboken, NJ.
El viaje es corto, apenas 15 minutos, pero las vistas del skyline de la ciudad no tienen precio. ¿En qué horarios funciona? Los días de semana funciona cada 20 o 30 minutos y los tickets cuestan 9 dólares.

Una vez en New Jersey puedes caminar por la costa rumbo al sur, encontrándote en tu camino con parques y restaurantes. Y si te gusta pasear en bici puedes hacerte con una de las del sistema Citi Ride.

Hay muchas y hoy en día, tras la pandemia, parece que el tránsito se ha acostumbrado más a ellas. Para pasear por aquí es la mejor opcion. Puedes hacerlo usando la app Lyft, el coste de la primera media hora es de 3.99 dólares y después se suman 0,23 céntimos por cada minuto adicional. Un pase diario cuesta de 15 dólares.
Tranvía aéreo de la Isla Roosvelt

¿Sabías que en Manhattan hay un tranvía aéreo? Sí, en el Upper East Side, y es barato pues cuesta lo mismo que el metro, llevándote desde el East Side de Manhattan hacia la Isla Roosvelt.
Una vez en la isla la visita no dura más de media hora, no hay mucho para hacer pero igual es un bonito sitio para pasear, en especial en primavera.

Pero la verdad es que las vistas de Manhattan desde el tranvía y desde la isla son dignas de ver.
Isla de los Gobernadores

Hay otra isla en nuestra lista de lugares secretos de Manhattan más allá de los rascacielos: la Governors Island o Isla de los Governadores.
La isla fue construída para ser una academia militar pero hoy en día esa funciones están abandonadas. Todos los edificios están vacíos. Aquí también puedes alquilar una bici de Citi Bikes, en el muelle, y merodear a tu gusto.
Hasta aquí llegas en un corto viaje en ferry de ocho minutos nada más desde Downtown Manhattan. Funciona cada hora, más o menos, y hace algunas paradas en Brooklyn antes de llegar.

La isla está al sur y tiene mucho para hacer, es un destino perfecto para escaparse del ruido del centro. No se permiten coches aquí y las vistas de los edificios de la ciudad e incluso de la Estatua de la Libertad son sobervias.
Además, hay un spa, un tobogán gigante, una granja… en fín, vayas con quién vayas es estupendo. Las actividades tienen lugar mayoritariamente de abril a octubre.
Fraunces Tavern

No podemos terminar con nuestro artículo de lugares secretos de Manhattan más allá de los rascacielos sin ofrecerte un sitio para comer.
La Fraunces Tavern es un restaurante/pub del siglo XVIII, precioso. No es un sitio turístico, salvo para los amantes de la historia estadounidense.

El edificio donde funciona la taberna fue construído como residencia privada en 1719, pero la taberna abrió sus puertas ya tempranamente en 1762, de la mano de Samuel Frances y con el nombre de Queen’s Head Tavern.

Hoy es restaurante y museo. Por su ubicación no es el restaurante más barato de todos, pero aún así los precios son razonables. Entras, te pides algo y mientras recuerdas que aquí se juntaban los Patriotas que se oponían al dominio inglés y a que no hubiera un solo americano sentado en Westminster.
Aquí mismo Washington ofreció un banquete a sus oficiales. La sala, escaleras arriba, está abierta al público con sus muebles y objetos del período colonial. Hay, por ejemplo, una copia de la Carta Magna.

Como ves, New York es mucho más que rascacielos y en cada viaje, que seguro harás varios si te enamoras de ella, podrás descubrir algo distinto.