Minas de sal de Wieliczka

Imagen| Walkabout

En el área metropolitana de Cracovia se hallan las minas de sal de Wieliczka, las cuales están consideradas como la catedral de sal de Polonia. Éstas fueron explotadas desde el siglo XIII hasta prácticamente la actualidad pero en el presente sólo es un importante museo cuyas laberínticas galerías de más de 300 kilómetros nos cuentan la historia de la minería de la sal.

Las minas de sal de Wieliczka son una de las atracciones turísticas más peculiares de Cracovia y resultan muy interesantes, por ello merece la pena hacer una visita a este increíble lugar para conocer un pedazo más de la historia de Polonia.

Historia de las minas de sal

Imagen| Janonautas

En la Edad Media se descubrió que en la zona de Wieliczka existían grandes cantidades de sal gema y comenzó su extracción en dos pozos. A finales del siglo XIII y principios del XIV, se edificó el Castillo de las Salinas en Wieliczka (sede actual del Museo de las Salinas Reales de Cracovia)  desde donde se administraron las minas hasta mediados del siglo XX.

Con el paso del tiempo las minas crecieron en longitud y profundidad, para convertirse en unas de las minas de sal más grandes del planeta que todavía siguen en activo. En su zona más profunda alcanzan los 325 m bajo tierra y sus galerías se expanden en una red de unos 300 km.

Por su espectacularidad y singularidad, la Unesco las declaró Patrimonio de la Humanidad en 1978 pero desde siempre han llamado la atención a visitantes de todo el mundo y a personajes de renombre como Juan Pablo II o Nicolás Copérnico, quien tiene una sala en su honor.

Vista a las minas de sal de Wieliczka

Las minas de sal no son un lugar apto para claustrofóbicos, pues la profundidad máxima a la que desciende el itinerario turístico es de 135 metros aproximadamente para recorrer unas 20 cámaras subterráneas diseminadas a lo largo de 3 kilómetros durante unas 3 horas. No obstante, hacer un esfuerzo para conocer un sitio así merece la pena.

Imagen| HelloCracow

Nada más comenzar el recorrido se bajan la mitad de los escalones de la ruta de una sentada, unos 400, por lo que conviene llevar calzado cómodo y estar preparado para caminar. Después de lo que parece un interminable descenso encontramos diversos pasillos, salas y cámaras. Algunas de las más destacadas son las dedicadas a Nicolás Copérnico (el día de su 500 aniversario los mineros nombraron a esta cámara en su honor y colocaron una estatua del célebre astrónomo) y Juan Pablo II.

Próxima a ella se encuentra la cámara Janowice, en la que se pueden contemplar un grupo de estatuas de sal que representan un pasaje de la leyenda de la reina Kinga y finalmente Santa Kinga, la patrona de la mina y una de las santas más importantes de Polonia.

Imagen| Expedia

Luego encontramos la sala de Casimiro el Grande, monarca medieval que legisló sobre la administración de las minas de sal. Aquí podemos encontrar un gran busto dedicado a su persona y antiguas máquinas para trasladar la sal como la noria de caballo.

Sin embargo es la capilla de Santa Kinga la que más asombra al visitante, no sólo por sus dimensiones sino por su decoración y el cuidado por los detalles. Estatuas y relieves de temática bíblica, como la ‘Última Cena’ decoran la sala. También impresionantes lámparas y otros objetos. En la capilla de Santa Kinga la visita se detiene algo más de tiempo porque son muchas las cosas que en ella se pueden admirar.

Imagen| SeeKrakow

Otra sala destacadas dentro de las minas de sal es la cámara Michalowice. Allí no hay adornos pero impresionan sus 35 metros de altura y sus grandes andamiajes de madera. Acto seguido se halla la cámara Weimar, en la que se puede ver un pequeño lago iluminado que crea una atmósfera mágica.

La visita a las minas de sal concluye en la sala Warszawa, de la que se llegaron a extraer 20.000 toneladas de sal. En la actualidad, este espacio alberga también un restaurante y la sala puede ser alquilada para grandes eventos. En este punto de la visita, nos encontramos en lo más profundo del itinerario y para salir hay que ascender, por medio de un ascensor como el que utilizaban los mineros.

Cómo llegar a las minas de sal

Las minas de sal se localizan a 15 kilómetros al sureste de Cracovia. A ellas se pueden llegar por tren (parten de la estación central de la ciudad), por autobús (la estación se ubica junto a la Galería Krakowska y la línea es la 304.) También se puede llegar contratando un tour organizado.

Precio de la entrada

  • Adultos: 89PLN.
  • Menores de 4 años y estudiantes menores de 26: 69PLN.

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Polonia, Viajes

Isabel Catalán

Dicen que hay tantos tipos de viajeros como personas en el mundo. A lo largo de mis viajes me percaté de la variedad de intereses con los que nos... Ver perfil ›

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