Mojácar, destino encantador en Almería

 

Cuando miras un mapa ves que España es un país pequeño, por eso resulta tan maravilloso cuando descubres la variedad de paisajes, culturas, historias y gastronomías que encierra. Dentro de la Comunidad Autónoma de Andalucía está Almería, una ciudad antigua que fue fundada por Abderramán II, emir y califa, en el año 955 d.C.

Si pensamos que desde entonces y hasta 1489 estuvo en manos árabes entonces la riqueza cultural que encierra debe ser enorme. Cultura, comida, paisajes y rincones que ahora que comienza en serio el buen tiempo podemos ir a disfrutar. Por ejemplo, nos espera Mojácar.

Mojácar

Es un gran destino de verano, un pueblo encantador asentado sobre la costa, en distintos niveles sobre la ladera de una colina. Parece una postal de casitas blancas desparramadas con cierto orden sobre la Sierra Cabrera.

Mojácar está a menos de una hora de viaje en coche desde el aeropuerto de Almería y debido a su excelente ubicación central es un muy buen punto de partida para hacer excursiones. ¿Piensas pasar unas vacaciones en pareja o en familia? Pues Mojácar es un destino estupendo, comenzando por su pintoresco casco histórico.

El casco histórico es un entramado de calles adoquinadas que todavía conservan los aires moriscos previos a la conquista cristiana de la región. A eso se suman las características que su ubicación costera le dio desde el siglo XVI hasta fines del siglo XVIII, período durante el cual los cristianos de aquí debieron vérselas con piratas del África del Norte y bucaneros.

La historia de los pueblos tan antiguos nunca es un lecho de rosas así que Mojácar ha tenido plagas, guerras, sequías amén de algún período próspero con el descubrimiento de plata en las montañas de Almagrera. Ya en el siglo XX comenzó la emigración y por entonces, confieso, mis bisabuelos se fueron rumbo a Argentina como muchos otros vecinos. España en los años ’60 no era el país de hoy así que Mojácar no tenía ni luz ni agua corriente ni teléfono por entonces.

Poco hacía suponer que en algunas décadas más sería un destino de turismo interno e internacional. Pero así sucedió cuando el alcalde empezó a ofertar las viejas casas en ruinas a personas que quisieran restaurarlas: periodistas, artistas y gente bohemia llegó entonces a disfrutar de un pueblo pobre pero todavía hermoso y con muchísimo potencial.

Así, Mojácar volvió a brillar.

Qué hacer en Mojácar

Pues lo primero que hay que hacer es caminar por todas partes. Es una aldea que se aprecia a pie y así disfrutas de sus sonidos, sus vistas, sus calles. Con un mapa de esos que se proporcionan en los centros de turismo tienes las rutas en la mano. Comienzas en la fuente situada en la base de la aldea y puedes terminar en el punto de observación panorámica en lo alto.

¿Dónde consigues el mapa y más información? Hay un Centro de Información Turístico en la playa, justo enfrente del Parque Comercial y otro en el pueblo que está en la plaza al lado de la torre de la iglesia. Si estás en coche te aviso que el estacionamiento es limitado en la aldea, muy especialmente si vas en temporada alta. Hay una sola ruta de ingreso y el estacionamiento principal lo encuentras a unos 300 metros después de pasar la Plaza Nueva.

La parte baja del pueblo es la puerta de acceso y el punto de inicio de cualquier caminata o tour. Además, es la zona que concentra los bares, cafeterías y tiendas de regalos. Desde aquí trepa la ruta rumbo colina arriba, hacia la parte principal de la aldea, o puedes también no subir y quedarte abajo. La Fuente de Moro está aquí abajo y en tiempos moros era el corazón del lugar.

El agua sigue siendo potable así que es común que los turistas o locales recarguen aquí sus botellitas. Hay doce chorros de agua y sobre ellos descansa una placa con la historia de Mojácar. La Puerta de la Ciudad o Puerta de la Almedina del siglo XV, el edificio del Ayuntamiento de Mojácar, la plazita con sus cafeterías, la escalinata estrecha que baja hasta la Plaza del Parterre, repleta de flores y la Iglesia Santa María, al lado, con esa imponente apariencia de fortaleza.

Verás también la estatua de las Mojáqueras, justo enfrente de la entrada de la iglesia. Es un monumento en mármol que representa a la mujer de Mojácar acarreando agua con su traje típico. Cerca está la Plaza Fronton y la Plaza Nueva que es la plaza principal de la aldea y se abre en callejones adoquinados con bares, cafeterías y más tiendas.

Aquí no puedes perderte el Mirador de la Plaza Nueva, una plataforma situada en un extremo que brinda unas panorámicas estupendas del valle. Otro es el Mirador del Castillo aunque requiere una subidita empinada por más callecitas de adoquines. Pero sí, desde aquí arriba se ve la costa y el Mar Mediterráneo. Estos son ejemplo, peor basta decir que con el mapa en mano puedes ir y venir, cortar camino, subir y bajar por todos lados.

Playa de Mojácar

Desde la aldea misma, bajando una media hora la colina caminando o con el autobús en un viajecito de apenas cinco minutos, llegas a la zona costera con sus playas y sus hoteles.  La Playa Mojácar vibra de actividad en verano con sus restaurantes y bares y discotecas, a la caída del sol.

El resto de las playas están muy cerca y todas se alcanzan en autobús. Hay un servicio regular de autobús que circula por la carretera costal brindando acceso a las playas pero también puedes unirlas caminando. Están las playas de Marina de la Torre, de la Rumina, del Descargador, del Palmeral, de la Piedra Villazar, de la Vista de los Ángeles, del Cantal, la Cueva del Lobo, de las Ventanicas o de la Venta del Bancal, por ejemplo.

Todas ofrecen espacio, sol, mar, deportes acuáticos… Si te gusta practicar windsurf o kitesurf entonces las mejores son las playas de la Rumina y de El Palmeral, más al norte. Para playas mas tranquilas y con menos desarrollo puedes enfilar a las del Descargador y de la Piedra Villazar. La del Cantal es muy popular y tiene muchos chiringuitos, por ejemplo, aunque es más bien familiar.

¿Quieres una playa casi borrada del mapa turístico o una playa nudista? Entonces deberás enfilar rumbo a la Playa del Castillo de Macenas, a la del Sombrerico o a la de Playa Granatilla. Son playas situadas a los pies de la Sierra Cabrera, volcánicas, sin muchos servicios pero por eso mismo muy tranquilas.  Un poco de historia y buena gastronomía sazonado con vistas estupendas y playas geniales puedes convertir este verano 2017 es un gran verano, ¿note parece?

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