Monasterio de Yuste

Imagen| Turismo Extremdura

Al noroeste de la provincia de Cáceres, cerca de Cuacos de Yuste, se sitúa el Monasterio de Yuste el lugar que el emperador Carlos V escogió para pasar sus últimos días, haciéndose célebre en el país por tal circunstancia.

Se ubica en un paraje privilegiado rodeado de arboledas y pequeños arroyos que transmite mucha calma. No es de extrañar, que el monarca viera en este rincón extremeño el sitio ideal donde descansar en la última etapa de su vida. En la actualidad, el Real Monasterio de Yuste forma parte del Patrimonio Nacional de España y es sede de la Fundación Academia Europea de Yuste, dedicada a fomentar el espíritu de la Unión Europea.

Origen del Monasterio de Yuste

Los orígenes de este monasterio se remontan al siglo XV, cuando un grupo de habitantes de La Vera decidió edificar un cenobio para dar cobijo a a los ermitaños con el fin de continuar allí la vida contemplativa y posteriormente a los monjes de la Orden de San Jerónimo.

En el año 1556 Carlos V  decidió retirarse a un convento para hacer vida monástica en él, eligiendo el Monasterio de Yuste finalmente. Por este motivo tuvieron que hacerse multitud de obras para ampliar las pocas dependencias con las que contaba el monasterio en ese instante  pues eran insuficientes para albergar al emperador y a todas las personas que formaban su séquito.

Imagen| Patrimonio Nacional

Las dependencias del rey

La Casa-Palacio era una construcción sencilla, sin demasiados ornamentos, y disponía de dos plantas con cuatro estancias cada una que se estructuraban alrededor de un patio interior. Las habitaciones del monarca estaban ubicadas junto al coro de la iglesia, de este modo podía asistir a la misa desde su propio dormitorio, donde permanecía postrado debido a la gota que padecía.

Aquí se alojaron también numerosos personajes de la corte que acudían a visitarle, entre ellos su propio hijo, el rey Felipe II.

El Monasterio de Yuste

El monasterio propiamente se divide en iglesia y dos claustros. La iglesia es un templo tardo gótico, con una sola nave y cabecera poligonal. Se comunica con el claustro gótico, la austeridad marca su esencia. El claustro nuevo es renacentista y más amplio que el anterior. Está más ornamentado, con volutas y guirnaldas en sus columnas.

El 21 de septiembre de 1558 falleció en el monasterio Carlos V. Tras su muerte fue enterrado en la iglesia y por expreso deseo de su hijo Felipe II, sus restos fueron trasladados al panteón real del Monasterio de El Escorial donde permanecen hasta hoy.

Imagen| Turismo de Extremadura

Durante la Guerra de la Independencia, los franceses incendiaron el convento y quedó prácticamente destruido. Afortunadamente tras el fallecimiento del monarca varias obras de arte del emperador Carlos V, como La Gloria pintada por Tiziano, se habían restituido a la Colección Real por lo cual se salvaron.

Con la desamortización de Mendizábal, los jerónimos fueron expulsados de Yuste y posteriormente el monasterio fue puesto en pública subasta, iniciándose su deterioro y abandono durante el siglo XIX.

No sería hasta 1949 cuando la Dirección General de Bellas Artes inició la reconstrucción del monasterio, procurando respetar al máximo el diseño original. En 1958 los jerónimos volverían a repoblar el monasterio

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