Palmyra, una maravilla del desierto sirio

Hoy os voy a contar una de las rutas más interesantes que he hecho nunca, Palmyra. Una excursión que se puede considerar exótica y que ahora mismo resulta imposible por los ataques terroristas constantes en la zona. Se trata de la ciudad antigua de Palmyra, una ruinas arqueológicas impresionantes en el desierto de Siria.

Palmyra fue declarada patrimonio de la humanidad en 1980. Situada en pleno desierto y al lado de un oasis, es uno de los vestigios arqueológicos más importantes que aún se conservan a pesar de los ataques de DAESH (Estado Islámico) y reflejo de todas las culturas y épocas que habitaron la zona a lo largo de los siglos.

Algunos descubrimientos arqueológicos documentan la fundación de la ciudad hacia el segundo milenio antes de Cristo y se han encontrado restos del neolítico.

Antes de la guerra civil y los ataques de ISIS, Palmyra era uno de los lugares más bellos del próximo oriente y Siria.

¿Como llegar a Palmyra?

Seguramente la primera pregunta debería ser “¿Es posible ir a Palmyra ahora mismo?” y la respuesta sería NO. Lo más recomendable es visitarlo cuando haya paz en la región.

Aún así, para llegar a Palmyra solo es posible hacerlo por carretera, en coche o en bus. Una carretera comunica directamente la capital de Siria Damasco con Palmyra, situada a unos 220Km y unas 4 horas de viaje. Desconozco el precio de realizar el viaje en taxi, siempre se tiene que regatear.

A pesar de ser el punto turístico más importante del país yo os recomiendo viajar con una agencia y un guía, la distancia es larga y la mayoría de los carteles están árabe. Allí hay varios hoteles donde hospedarse.

El mejor hotel es el Zenobia Cham Palace, el único situado justo delante de las ruinas y construido en el año 1930 por unos europeos, la condesa Marga D’Andurain y su pareja Pierre. Un hotel con encanto, precio aceptable, trato correcto y una historia digna de las mejores novelas. Allí podréis descubrir el porqué.

¿Qué hacer en Palmyra?

Las ruinas están situadas justo al lado de la ciudad moderna con el mismo nombre y tienen una extensión muy considerable. La mayoría se pueden visitar a pie pero hay algunas ruinas (torres funerarias) situadas en puntos más elevados o alejados que requieren de un medio de automoción para llegar.

Palmyra no destaca por una cosa en concreto, es todo el conjunto. Toda la ciudad está muy bien conservada por los siglos que hace que se construyó, las guerras, invasiones y épocas que ha vivido.

Yo os recomiendo salir bien temprano del hotel y empezar a pasear por la ruinas arqueológicas. En verano las temperaturas pueden llegar fácilmente a los 40ºC, llevad agua y ropa cómoda para andar. Visitad toda la ciudad antigua durante la mañana y hacia el mediodía o por la tarde id al valle de las tumbas. Si tenéis tiempo yo también daría un paseo por la ciudad moderna de Palmyra.

Dicho esto, no podemos irnos de Palmyra sin ver lo siguiente:

  • Templo de Bel (o Baal): tiempo convertido en iglesia consagrado al culto de Bel, dios supremo de Mesopotámia, y construido en el año 32 A.D. Fue destruido por DAESH. Antes del ataque era considerado el templo mejor conservado de Palmyra. Ahora lo están reconstruyendo.
  • Templos de Baalshamin, Nabu, Al-lat y Baal-Hamon, situados también en el interior de la ciudad y construidos entre los siglos I y II después de Cristo.

  • Eje principal de la ciudad: es una columnata espectacular de más de 1km que ejercía de calle principal de Palmyra a partir del siglo 2 A.D. y era utilizado por habitantes, comerciantes y demás. Seguramente es la imagen más conocida a nivel mundial de esta ciudad.
  • Teatro romano: es uno de los teatros romanos mejor conservados del mundo. Construido en el siglo II después de Cristo, cuando Palmyra estaba bajo el dominio del imperio romano.
  • Valle de las tumbas: a muy pocos Km de la ciudad antigua y cerca de las montañas se levantan varias torres funerarias. Una de ellas es la torre de Elahbel, del siglo I después de Cristo, y con un estado de conservación perfecto. Se pueden visitar sus interiores y ver la arquitectura e pinturas impresionantes.

Una vez la paz vuelva en Siria, yo os recomiendo ir a Palmyra sin lugar a duda.

Yo tuve la suerte de poder visitarlo medio año antes del inicio de la guerra civil. En ese momento el país parecía que se estaba abriendo al mundo, muchas empresas occidentales estaban empezando a tener presencia en Siria. Me dio la sensación de que la gente en general estaba contenta con la situación del país y les gustaba que el turismo empezara a visitarlo. Claramente me fui con una sensación que no se ajustaba a la realidad.

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