Principales destinos turísticos en Mongolia

Dijimos que si te gusta el turismo de aventura, estar en un sitio lejano y extraño, entones Mongolia puede convertirse en ese destino especial que nos alimenta el alma y nos hace cambiar ciertas cosas de nuestra personalidad.

Viajar es experimentar y cuando viajas lejos y entras en contacto con otras culturas te das cuenta de lo vasto que es el mundo y lo pequeño que es tu mundo cotidiano. Todo al mismo tiempo. Nosotros creemos que son estas experiencias las que nos vuelven más abiertos, más comprensivos, más humanos. La belleza de Mongolia es soberbia y toca el alma con la fuerza de un flechazo así que he aquí algunos destinos turísticos para disfrutar:

Valle Orkhon

Este valle es Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2004. Ocupa un espacio de casi 122 mil hectáreas de un lado y otro del río Orkhon. Son praderas extensas que incluyen algunos sitios arqueológicos que se remontan al siglo VI: una capilla que data del Imperio Mongol de Gengis Khan, por ejemplo.

¿Por qué la UNESCO incluyó el valle en su prestigiosa lista? Porque la zona refleja los lazos simbólicos entre las sociedades nómadas y pastorales con sus centros religiosos y porque tiene un lugar en la historia de Asia central como cruce de civilizaciones y nudo entre el Este y el Oeste. Mongolia es conocida por sus verdes pasturas así que nadie debería perderse este lugar que está situado en la parte central de Mongolia, a unos 360 kilómetros de Ulan Bator o Ulaanbaatar.

Aquí hay sitios arqueológicos de origen turco del siglo XI y VII, los memoriales de Bilge Khan y de Kul Tigin, hermosas construcciones que fueron descubiertas por arqueólogos rusos a fines del siglo XIX, las ruinas de la vieja capital del Imperio Uyghur, palacio, tiendas, monasterios, templos, todo del siglo VIII; también las ruinas de la capital del imperio de Gengis Khan, Karakorum y algunos monasterios.

Se suman los restos de un palacio mongol que fue la residencia del Khan Ögedei, el Monasterio Erdene que fue parcialmente destruido por el comunismo en los años ’30 del siglo XX, el hermoso Monasterio Tuvkhun, en lo alto de una colina de 2600 metros de altura, también afectado por los comunistas, y por último una bella cascada, la Cascada Ulaan Tsugalan, de diez metros de ancho y 20 de alto que en invierno llega a congelarse. Precioso.

Los Acantilados Llamantes de Bayanzag

Con este nombre debes esperar un sitio maravilloso y así es. Se trata de acantilados de arena roja, por eso es lo de flamante, rojos y ocres como las llamas. Están situados a unos 100 kilómetros de Dalanzadgad. Están llenos de arbustos y por eso desde siempre son un buen sitio para alimentar a los camellos.

Estos acantilados son maravillosos porque además esconden fósiles de dinosaurios. En 1922 un paleontólogo norteamericano apellidado Andrews, descubrió huesos y huevos fosilizados pertenecientes a un dinosaurio de dos metros de largo, herbívoro, que aún sigue sin ser identificado pero se lo conoce como el proteceratopo Andrews. Se desenterraron cientos de huesos fosilizados y aparecieron algunos de un velociraptor (¿recuerdas Jurassic Park?).

Durante el dominio soviético si bien se exploró más en busca de minerales siguieron las excavaciones arqueológicas y más dinosaurios salieron a la luz, entre ellos el Tarbosaurios, el más famoso dino de  Mongolia. Cuando cayó el Muro de Berlín se abrieron también las fronteras mongolas así que otros paleontólogos y arqueólogos, del resto del mundo pudieron ingresar, y en los ’90 empezó también el turismo.

En 2015 abrió sus puertas aquí mismo un museo movible repleto de replicas de los fósiles encontrados por Andrews hace más de un siglo así que los viajeros pueden aprender in situ sobre la riqueza de esta región mongola.

Para visitar los Acantilados Llameantes hay que apuntarse a un tour organizado. Los grupos se acercan a pie ya que los coches están prohibidos. Conviene llevar protector solar, comida y agua también. Si por esas casualidades te topas con un fósil se pide que no te lo lleves ni lo toques por temor a destruirlo por negligencia.

Las piedras de Uushgiin

Es el corazón de la Edad de Bronce en Mongolia. En estos territorios se han encontrado muchos monumentos de esa época y estas extrañas piedras en general suelen hallarse juntas, al lado de unos monumentos extraordinarios llamados khirgisurr, en complejos que contienen estelas funerarias a veces con petroglifos grabados en ellas.

Las llamadas piedras de ciervos son monumentos únicos que datan de la Edad de Bronce y la de  temprana Edad de Hierro y suelen encontrarse en los países de Asia Central, entre ellos Mongolia. Nos hablan de las prácticas funerarias de aquella lejana época, de rituales e ideologías que la gente de entonces practicaba.

 

Se las llama así, piedras de ciervos, porque las piedras tienen siempre dibujos muy bonitos de ciervos. Son piedras de granito, creadas a partir de un solo bloque, con cuatro lados planos que llevan los dibujos de ciervos y otras imágenes. Cada piedra tiene dibujos antropomórficos y se distinguen en ellas una cara, un torso y un cuerpo.

Tres secciones: en la cara suele haber rostros humanos, símbolo de sol y la luna y ciervos estilizados, en el torso a veces caballos u otros animales y más abajo imágenes de cinturones, jinetes y armas. Todo muy artístico.

Las piedras suelen medir entre uno y cuatro metros de alto y muchas veces su decoración combina distintos estilos. Los arqueólogos dicen que implicaron muchas horas de trabajo así que parece que estaban dedicadas a líderes y guerreros. Se han encontrado más de 1200 de estas fantásticas piedras y en Mongolia solamente hay muchos sitios, uno de ellos es el de Uushgiin Uvur, un complejo al sur de la Montaña Uushigh, en la provincia de Khuvsgul.

El complejo ocupa unas 400 hectáreas y hay unas 30 de estas piedras más estelas funerarias más enormes khirgisurrs. Es un destino fantástico, sin dudas.

El Lago Hovsgol

Está cerca de las piedras de Uushgiin y se lo conoce con el nombre de Océano Madre o la Perla Azul entre la gente de Mongolia. Se trata de un lago de aguas dulces que contiene alrededor del 2% del agua dulce de todo el mundo. Se lo considera también un lado hermano al Lago Baikal.

Es el segundo lago más grande del país y tiene 136 metros de largo por 262 de profundidad en su punto más profundo. Está a más de 1600 metros de altitud muy cerca de la frontera con Rusia. Lo abrazan muchas montañas, algunas de más de tres mil metros de altura, y es de aguas profundamente azules. En invierno debido al cruento frío de la región, a veces hace -40 ºC, su superficie se congela.

Mientras en esas aguas andan salmones en las tierras alrededores hay caballos salvajes, renos y yaks. El agua es purísima, tanto que se ha prohibido patinar en invierno para mantener esa pureza y ausencia de contaminación. De todas maneras está permitido acampar en la orilla y muchos viajeros llegan hasta el pueblo de Hatgal, no muy lejos, que es la base del turismo local. Los tours en general llegan a lomos de caballo y permiten entrar en contacto con tribus nómadas.

Estos son algunos de los destinos más fascinantes en Mongolia. No son los únicos, pero si te gusta la naturaleza, la soledad y la aventura, estos son los que no pueden faltar en un viaje a la lejana, exótica y hermosa Mongolia.


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