Al sur de Francia se encuentra la bonita ciudad de Nimes, en la histórica región de Occitania.
Esta ciudad tiene un gran pasado romano, y es un rincón encantador para conocer más de Francia, así que si llegas a ir tampoco dejes fuera de tu ruta estos pueblos con encanto para visitar cerca de Nimes.
Uzés

Nuestra lista de pueblos con encanto para visitar cerca de Nimes comienza con el pueblo de Uzés, dónde alguna vez los romanos comenzaron la construcción del valioso acueducto hasta Nimes, que está a nada más que 25 kilómetros.
En la Edad Media los señores locales pasaron de ser condes a vizcondes, y después a duques, y al día de hoy se cuentan entre las familias más antiguas de Francia.
Uzés está muy cerca de Aviñón y de Alés también, a menos de 40 kilómetros de ambas. Tiene la fuente del río Eure, de aquí que los romanos la eligieran como punto de salida del acueducto.

Hoy, Uzés es una ciudad de arte e historia. Tiene un casco antiguo muy bien conservado, con callecitas pavimentadas, una bonita plaza central rodeada de arcos, la Plaza de las Hierbas (con un mercado semanal estupendo), y la Catedral de San Teodorico con su románico campanario, la Tour Fenestrelle.

Además, puedes visitar el castillo de los duques de Uzés, reflejo de toda la historia de Francia en sus distintos estilos arquitectónicos, con el jardín medieval y si te gusta la vida al aire libre cerca está el Parque Natural Regional de los Montes de Ardéche.
Un dato más: el mercado de Uzés es el más grande de la región de Occitania y uno de los mejores y más populares de la Provenza.
Remoulins

En la Región Languedoc-Rosellón, en el distrito de Nimes, está Remoulins. Está cerca del Puente del Gard, de orígenes romanos.
De hecho, es el famoso acueducto del sur del país, construído por los colonos romanos durante el siglo I d.C, del que hablamos antes y que nacía en la fuente del río Eure, en Uzés.

Tiene 50 kilómetros, tres niveles, con seis, once y 35 arcos respectivamente, y es sobre el tercero que hay un camino y un conducto de agua. No tiene un solo gramo de argamasa y lo que mantiene unido a las piedras, algunas enormes, son grapas de hierro.

Para el siglo IX estaba fuera de uso por falta de mantenimiento, y entonces las piedras empezaron a ser removidas por la gente local para otros usos. Aún así, la obra es tan magnífica que se conserva en pie y casi está intacta.
Hoy, el Pont de Gard es una de las atracciones prinicpales de Remoulins, day trip desde Nimes, y una de las cinco atracciones más visitadas de Francia.
La-Roque-sur-Céze

Nuestra lista de pueblos con encanto para visitar cerca de Nimes contiene ahora a La-Roque-sur-Cèze, un encantador pueblo medieval de la misma región, el Languedoc-Rousillon.
Está construído sobre una colina de roca calcárea, de aquí el nombre, de una antiguedad aproximada de cinco millones de años. El casco antiguo es una maravilla, con sus casitas de piedra, calles adoquinadas, la típica iglesia y su castillo del siglo XII.

Este castillo-palacio está construído en la parte más alta de la villa, fue quemado por los hugonotes en 1573 y abadonado desde entonces hasta el siglo XX. A su lado hay una capilla, y ambos solo pueden visitarse desde afuera pues son propiedad privada.
De la época medieval el pueblo conserva, además, dos pequeñas torres que pertenecieron a la muralla. Fueron restauradas y hoy se abren al público algunas semanas al año.

A su alrededor hay más tesoros por descubrir: los rápidos del río Céze, las Cascadas de Sautadet y los viñedos. Estas cascadas son un belleza creada por la fuerza del río, son ruidosas y hasta hay una playita para quedarse a disfrutarlas, sin meterse ya que es peligroso.
La-Roque-sur-Céze está a solo 22 kilómetros de Uzès y a 40 klómetros y medio del Pont du Gard, el acuducto más famoso de Francia. Te puedes quedar a dormir en casas rurales o casas de huéspedes y hay dos cámpings también.
Goudargues

En nuestra lista de pueblos con encanto para visitar cerca de Nimes le toca el turno a Goudargues, apodada con razón la Venecia del Gard.
Está al norte del Gard, en el valle de Cèze, repleto de plátanos. Fue construída alrededor de una abadía benedictina alrededor del 850 así que es muy antiguo.

Lo ideal es hacer el propio recorrido del agua, del canal que tiene el pueblo. Las fuentes del canal están ubicadas tras la escuela local, y después de pasar por debajo del ayuntamiento, escondido, vuelve a la superficie y es cruzado por un par de puentecitos.
La Avenida de la Lavandería es una calle genial, enorme, con muchos edificios valiosos que pertenecieron a la vieja abadía (la sala de reuniones del siglo XII, la sala capitular, la casa de lavado)…

Un día en Gourdargues puede incluir disfrutar del río Cèze, andar a la redonda con bicicletas de montaña, visitar la capilla de Nuestra Señora de Caseneuve, el edificio más antiguo de la aldea, visitar los viñedos locales…
El mejor momento para ir de visita es entre julio y mediados de agosto, pleno verano. Las mañanas de los miércoles y las noches de los viernes se arma el mercado local.
Lussan

A esta aldea se la considera una de las aldeas más bonitas del Languedoc francés. Está construída sobre una plataforma de tierra rocosa y por eso mismo recuerda a una isla.
Lussan es absolutamente peatonal así que si llegas en coche, se deja fuera. Está rodeada de muralles medievales y dentro sus callecitas están apretadas entre casas antiguas.
A fines del siglo XV la familia Audibert construyó el Castillo de Lussan, que hoy alberga el edificio del ayuntamiento, con un hermoso cielo raso decorado con frescos. Tiene a su vez cuatro torres imponentes, la más alta es la Torre del Reloj, con un campanario.
Caminar por aquí no tiene precio, las vistas que proporciona el parapeto son de no creer. Es tan hermoso este edificio que es Monumento Histórico.
A lo largo de la muralla sur está el Jardín des Buis, un hermoso jardín decorativo con 200 especies de plantas mediterráneas. Al noroeste está el Place du Verger con bancos y zonas de picnic para contemplar las montañas.

La plaza Maronniers es el corazón de Lussan, con sus cafeterías y restaurantes. Si vas en junio serás testigo de las fogatas de San Juan, y si vas a fines de agosto de la Feria del Libro.
De la plaza y el frente del castillo sale un camino que te lleva derecho al parque del Château de Fan. Está sembrado de obras de arte al aire libre, a veces dentro del río mismo, a veces interactivas.
Si tienes ganas de seguir explorando puedes llegar al caserío de Beth, a solo cuatro kilómetros, que te lleva al mehir de La Lèque, de 5.6 metros de alto, el más alto de todos los del sur de Francia.

Y finalmente, a cinco kilómetros de Lussan, rumbo norte y siguiendo la ruta hacia Verfeuil, llegas al cañón del Aiguillon que en verano suplica su caudal de agua. El camino que lo recorre es de seis kilómetros y te deja ver los impresionantes acantilados.
Por supuesto que hay más de pueblos con encanto para visitar cerca de Nimes, te queda a ti terminar de descubrirlos.
