Qué hacer en el Pirineo aragonés

Pirineo aragonés

Si quieres saber qué hacer en el Pirineo aragonés, te diremos que te ofrece multitud de planes divertidos. Y que estos abarcan desde lo cultural hasta lo deportivo pasando por el contacto con una maravillosa naturaleza. Todo ello sin olvidar el disfrute de una magnífica gastronomía.

En cuanto a lo primero, esta zona cuenta con preciosos pueblos llenos de encanto y monumentos. Respecto a lo deportivo, tiene magníficas estaciones de esquí y, para gozar del entorno, puedes conocer espectaculares rutas de senderismo. Asimismo, después de tanta actividad, existe la opción de probar platos como las migas del pastor o los espárragos montañeses para reponer fuerzas. Pero, sin más preámbulos, vamos a proponerte planes que hacer en el Pirineo aragonés.

Ubicación del Pirineo aragonés y cómo llegar

Valle de Ordesa

El valle de Ordesa

Esta preciosa zona se corresponde con el norte de la provincia de Huesca. Concretamente, se extiende desde sus valles occidentales, que lindan con Navarra hasta la comarca de Ribagorza, que lo hace con Cataluña. Cuenta con casi doscientos picos que superan los tres mil metros de altura, entre ellos el Aneto, el Monte Perdido y el Posets.

Asimismo, es un área de parques naturales, zonas protegidas, glaciares, ibones y grandes praderas con bosques que tiene una belleza espectacular. Se trata de un espacio poblado por especies como el oso pardo, el quebrantahuesos, el águila real, el rebeco o el armiño. Por si todo ello fuera poco, sus pueblos han sabido conservar la arquitectura tradicional de la zona y sus monumentos.

Llegar al Pirineo aragonés te resultará muy fácil. Tienes línea de ferrocarril hasta Huesca, pero la mejor forma de hacerlo es en autobús o en tu propio coche. Respecto al primero, los pueblos más importantes de la zona están comunicados entre sí, con Jaca y con la capital de la provincia.

En cuanto a viajar con tu propio vehículo, las principales carreteras que comunican estos pueblos son la N-330, que pasa por la citada Jaca y llega hasta Candanchú, y la N-260, que llega a Biescas. Por su parte, la A-136 te lleva hasta Formigal. Pero, más importante es que te hablemos ya de qué hacer en el Pirineo aragonés.

Disfrutar del esquí

Cerler

Estación de esquí de Cerler

En esta parte del Pirineo tienes magníficas estaciones de esquí. Tanto es así que la provincia de Huesca es lugar de peregrinación para los amantes de este deporte. En total, son cinco y te ofrecen, igualmente, la opción de practicar otras actividades de invierno como el snowboard.

La más importante es la estación de Formigal, que es una de las mejores de España. Se encuentra en el curso del río Gállego y dispone nada menos que de 141 kilómetros de pistas esquiables. Asimismo, las ofrece para todo tipo de practicantes, desde aprendices hasta expertos. No obstante, posiblemente, la mejor nieve se encuentre en el valle de Sarrios. Finalmente, tienes en ella numerosos alojamientos e incluso diversión para después de esquiar, con sitios como la terraza discoteca Marchica.

También es clásica la estación de Candanchú, que, inaugurada en 1928, es la más antigua de España. Dispone de cincuenta kilómetros esquiables. Sin embargo, aunque cuenta con zona de principiantes, es difícil. Tiene 16 pistas rojas y 13 negras, que son de alta dificultad, así como con pendientes bastante pronunciadas.

Por su parte, la estación de Panticosa tiene unificado el forfait con la de Formigal desde hace unos años para sumar, entre ambas, un total de 180 kilómetros de pistas. Pero lo mejor de ella es su histórico balneario, en el que puedes disfrutar de aguas medicinales que ya conocían los romanos.

Completan la oferta de esquí en el Pirineo aragonés las estaciones de Cerler y Astún. La primera tiene 77 kilómetros esquiables con 10 pistas verdes, es decir, las de menor dificultad. No obstante, también te ofrece bastantes rojas y negras. En cuanto a la de Astún, es más pequeña, con 40 kilómetros balizados. Además, te ofrece diez itinerarios esquiables para que los expertos practiquen la media distancia. Es la más joven de las estaciones oscenses y dispone de una distribución de pistas, telesillas y servicios que la hacen muy cómoda.

Preciosas rutas de senderismo, entre lo mejor que hacer en el Pirineo aragonés

Cascadas del Cinca

Cascadas del Cinca, una de las rutas que hacer en el Pirineo aragonés

El Pirineo aragonés cuenta con lugares maravillosos como el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, con una superficie de casi dieciséis mil hectáreas. De su belleza te dará idea el hecho de que, cada año, recibe unos seiscientos mil visitantes. Igualmente, es un espacio declarado Reserva de la Biosfera, Zona de Especial Protección para las Aves e incluso Patrimonio de la Humanidad.

Entre las maravillosas rutas que puedes hacer en este lugar están las que te llevan hasta el propio Monte Perdido, las que transitan por el impresionante Cañón del Acisclo o las que pasan por los valles de Ordesa y de Pineta. En cuanto a este último, queremos destacarte la ruta hasta las famosas cascadas del río Cinca tanto por su belleza como por su sencillez. Apenas dura cuatro horas y tiene un desnivel de seiscientos metros.

Un poco más dificultosa, pero igualmente espectacular es la ruta que transita por las pasarelas del río Vero. Sale de la preciosa localidad de Alquézar y pasa al lado de la conocida cueva de Picamartillo. Además, en ella puedes practicar descenso de barrancos.

Menos conocida que la anterior es la zona del valle de Gistaín, situado entre aquella y la Ribagorza. En su caso, pertenece al Parque Natural Posets Maladeta y destaca especialmente por sus picos de hasta tres mil metros y, sobre todo, por sus ibones o lagos pirenaicos de origen glaciar. Entre estos, los de Basa de Mora y Millares. No obstante, si de estos lagos te hablamos, quizá los más famosos sean los de Anayet, que se encuentran en el término municipal de Sallent de Gállego a los pies del pico homónimo.

Precisamente, custodiando el río Gállego tienes otra de las formaciones montañosas más populares del Pirineo Aragonés. Te hablamos de los Mallos de Riglos. Se trata de unas peculiares formaciones geológicas perfectas para la escalada. Por todos estos lugares tienes preciosas rutas de senderismo que figuran entre lo mejor que hacer en el Pirineo aragonés.

Visitar pueblos maravillosos

Alquézar

Vista de Alquézar, uno de los pueblos más bonitos del Pirineo aragonés

Pero no podemos olvidarnos en nuestras recomendaciones de hablarte de pueblos que son un monumento en sí mismos. Nos resultaría imposible explicarte qué ver en todos ellos. Por eso, tomaremos algunos de los más bonitos como muestra. Pero también podrías acercarte a otros como Castejón de Sos, el ya citado Alquézar, Ayerbe, Bielsa o Tella. Lógicamente, sin olvidarnos de la preciosa Jaca, situada algo más al sur.

Aínsa, un pueblo auténticamente medieval

Imagen de Aínsa

La preciosa villa medieval de Aínsa

Ubicada en la comarca de Sobrarbe, esta villa te transportará al pasado porque ha conservado todo su encanto medieval. A esta época pertenece su casco antiguo de calles empedradas y estrechas, así como enmarcadas por casas tradicionales.

Pero el gran símbolo de la localidad es el castillo de Aínsa. Su construcción se inició en el siglo XI, aunque recibió ampliaciones hasta el XVII. Sin embargo, buena parte de sus elementos son románicos. Entre sus dependencias, destacan el patio de armas y el portalón que lo abre a la plaza Mayor. Pero, sobre todo, la torre del Tenente, de planta pentagonal, que hoy es un ecomuseo.

Igualmente románica es la iglesia de Santa María, consagrada en el siglo XII. Destaca su portada con cuatro arquivoltas sustentadas por columnas. Por su parte, la Cruz de Fuego es un templete exento que se encuentra donde, según la leyenda, apareció una cruz flamígera que guio al ejército cristiano. Finalmente, tienes que ver en Aínsa casas señoriales como las de Bielsa y Arnal, ambas del siglo XVI.

Loarre y su famoso castillo

Castillo de Loarre

El espectacular castillo de Loarre

No menos espectacular que el anterior, Loarre cuenta, asimismo, con uno de los castillos mejor conservados de Europa. Data del siglo XI y es de estilo románico. Fue construido por orden de Sancho Garcés III de Pamplona como avanzadilla fortificada de los límites navarros. Y, al tiempo, para que sirviera como base para atacar la cercana villa de Bolea.

Junto a esta magnífica edificación, tienes que visitar en Loarre la iglesia de San Esteban, construida en el siglo XVIII sobre los restos de otra del XVI de la cual se conservan la capilla y la torre. E, igualmente, las ermitas de Santa Águeda, románica, de Santa Marina y de San Juan. Pero, sobre todo, la Hospedería, una joya del renacimiento aragonés que fue sede del Ayuntamiento.

Botaya

San Juan de la Peña

El imponente monasterio de San Juan de la Peña

No menos bonita es la localidad de Botaya, también de rasgos medievales. En esta puedes visitar las ermitas románicas de San Clemente y San Miguel, fechadas en los siglos XI y XII. Posteriores son las de San Adrián, Santa María y de la Santísima Trinidad. Pero, sobre todo, esta villa destaca por su cercanía al monasterio de San Juan de la Peña.

Ubicado en un enclave maravilloso, con la montaña abrazándolo, si hemos de hacer caso a la leyenda, este cenobio custodió el Santo Grial. Fue construido en el siglo XI, pero hay constancia de la existencia de otro anterior. También alberga un panteón real donde están sepultados algunos de los más importantes reyes de Navarra y de Aragón. Esta joya del románico aragonés es una visita obligada para quienes se acercan al Pirineo de la zona.

Disfrutar de la gastronomía aragonesa

Longaniza de Graus

La deliciosa longaniza de Graus

Finalmente, no puedes marcharte del Pirineo aragonés sin probar su deliciosa cocina. Los platos que la conforman son tan sabrosos como contundentes. No en balde, fueron especialmente creados para satisfacer las necesidades de la dura vida en estos territorios.

Precisamente, una de las recetas más populares es la de los espárragos montañeses, que, pese a su nombre, nada tienen que ver con esta planta. Se trata de un guiso elaborado con las colas de las corderas en salmuera, pimientos, cebolla y otros ingredientes. También son muy consumidas las migas del pastor y el ternasco o cordero a la pastora.

En cuanto a los pescados, destaca la trucha de los ríos pirenaicos. Pero, sobre todo, el bacalao, que se elabora al ajoarriero, al chilindrón o a la baturra (con huevo cocido y patatas). Por su parte, la torta de Ribagorza es una especie de empanada; las chiretas un embutido que lleva arroz, jamón, tocino y otras partes del cerdo y en Graus se elabora una deliciosa longaniza. Finalmente, como productos de repostería, te aconsejamos probar las tortas de anís, el refollau y los empanadicos.

En conclusión, te hemos mostrado algunos de los mejores planes que hacer en el Pirineo aragonés. Pero esta tierra te ofrece tantas posibilidades que hemos tenido que dejar en el tintero otras opciones como relajarse en el citado balneario de Panticosa o visitar el Pirenarium, un parque temático sobre estas montañas ubicado en Sabiñánigo. Anímate a vivir todas estas experiencias.

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