Qué podemos ver en Roma en 3 días

Visitar la ciudad de Roma en tres días es muy escaso, y tendremos que ir a mil por hora de un lado a otro si deseamos abarcar aquellos lugares de interés que hay que ver sí o sí. Puede que tengas especial predilección por algo, pero lo cierto es que hay tanto que ver en la ciudad que no nos llegaría una semana.

Resumiendo mucho los lugares que hay que ver y esperando que no haya largas colas en las que perdamos tiempo, hay bastantes lugares que debemos poner en nuestra lista. La gran mayoría de las cosas se encuentran en el casco antiguo y están cercanas, lo cual es una ventaja, por lo que se pueden dedicar los dos primeros días al centro de Roma. El último hay que trasladarse al Vaticano, en donde también hay mucho por ver.

Día Uno, los imprescindibles

Uno no quiere perderse ningún detalle en la ciudad de Roma, pero lo cierto es que hay algunos imprescindibles. El Coliseo, símbolo de Roma, puede ser una primera parada. Casi siempre hay colas para las entradas, aunque se pueden concertar visitas guiadas para ver el Coliseo al detalle, aunque estas son más caras. Cerca del Coliseo hay varias visitas interesantes. Por un lado, está el Palatino, la colina a la que se le considera como la cuna de la ciudad. En esta colina hay varios lugares por ver, como la Casa de Livia, la Casa de Augusto con antiguos frescos, el Domus Flavia, los Jardines Farnesianos, que son los primeros jardines botánicos de Europa, y el Museo Palatino. Siguiendo la ruta cercana al Coliseo podemos dirigirnos también al Arco de Constantino y luego al Foro Romano, lugar de la antigua vida pública en la ciudad y del que hoy solo quedan restos que nos dejan imaginar cómo sería de fascinante esa zona tan importante.

Un poco más lejos se halla el Panteón de Agripa, pero es otro de los imprescindibles. Este edificio es el que mejor se conserva de la antigua Roma, un edificio circular que sorprende incluso más desde dentro. Hay que recordar que es aquí en donde se encuentra enterrado el pintor Rafael. A poca distancia es posible ver la Piazza Navona, de las plazas más importantes en la ciudad. En ella hay que ver una por una sus famosas tres fuentes, entre las que destaca la ‘Fuente de los cuatro ríos’ de Bernini. También cuenta con la Fuente del Moro y la Fuente de Neptuno, ambas de Giacomo della Porta. No podemos irnos el primer día sin acudir a la Fontana de Trevi, a cierta distancia de la Piazza Navona, situada en la Piazza di Trevi. Es una fuente bellísima, pero también debemos visitarla por aquella leyenda que dice que si arrojas una moneda a la fuente volverás a Roma.

Día dos, seguimos en Roma

En el día dos podemos seguir conociendo más de Roma. Las catacumbas se están haciendo cada vez más famosas y hay varios recorridos para visitar. Las de San Sebastián, San Calixto o Domitila entre otras. Lugares en los que se enterraron a paganos y a los primeros cristianos hoy en día se han convertido en una experiencia única en la que conocer la Roma subterránea. Si nos gustan los lugares verdes, hay que ver Villa Borghese, uno de los parques urbanos más bellos y más grandes de toda Europa. En la ciudad también debemos pasar por la famosa Boca de la Verdad, en la que dicen que si metes la mano y mientes te la atrapará. Otros puntos de interés serán el Mercado de Trajano, considerado el primer centro comercial cubierto del mundo, y las Termas de Caracalla, un antiguo centro termal en la ciudad.

Día tres, el Vaticano

El Vaticano es el país más pequeño de Europa y al no encontrarse junto al centro histórico es mejor dejar el desplazamiento para un día en concreto. En esta ciudad-estado podremos ver la famosa Plaza de San Pedro, construida por Bernini, en la que se encuentra la Basílica de San Pedro. Se puede ver esta basílica por dentro, en donde se encuentra la estatua de La Piedad de Miguel Ángel. Al subir al a cúpula se disfruta de unas espectaculares vistas de la plaza.

Continúa la visita por los Museos Vaticanos, aunque si nuestro tiempo es limitado, es mejor buscar solo lo que deseamos ver y dejar el resto para otra visita más larga, porque nos llevaría varios días verlos al completo. Hay muchísimo por ver y son una gran atracción. Desde la Galería de mapas cartográficos a la Galería de Candelabros, el Pabellón de las Carrozas, la Galería de Tapices, la Pinacoteca, el Museo Egipcio o el Museo Etrusco entre otros. En resumen, imposible verlos todos, así que tendremos que elegir.

No podemos irnos de Roma sin hacer una visita a la Capilla Sixtina con la gran obra de Miguel Ángel en el techo de la capilla. Los frescos con el Juicio Final y la Creación de Adán son una visita imprescindible.

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