Uno de los destinos turĂsticos mĂ¡s populares en la capital francesa son las Catacumbas de ParĂs. Si no temes las profundidades y te gusta la historia y tal vez lo gĂ³tico, Ă©ste es una visita que no puedes perderte.
Hoy veremos quĂ© son las catacumbas de ParĂs, pero ademĂ¡s cuĂ¡ndo y cĂ³mo puedes hacer la visita.
Las Catacumbas de ParĂs

Los tĂºneles son muy antiguos y se remontan a la Ă©poca en la que los romanos anduvieron por ParĂs. Pertenecen a unas viejas minas de piedra caliza, pero se convirtieron en un cementerio comĂºn a finales del siglo XVIII.
El uso continuo de las minas dejĂ³ una red de tĂºneles y cĂ¡maras que hacia esa Ă©poca fue destinada a convertirse en un cementerio. Los cementerios locales estaban para esa altura del siglo XVIII colapsados, asĂ que el Inspector General de Canteras determinĂ³ en 1786 que podĂan usarse para guardar cuerpos. Empezaron a llevar allĂ los cuerpos de otros cementerios, de quienes morĂan en desĂ³rdenes pĂºblicos y despuĂ©s millones de huesos que sobraban en otros sitios.

Hay grafitis en estos tĂºneles desde entonces, pero tambiĂ©n se han utilizado para otras cosas ademĂ¡s de guardar muertos y restos humanos: escondite, refugio de la resistencia contra los nazis, bĂºnker alemĂ¡n y sĂ, hoy en dĂa, destino turĂstico.
Las Catacumbas de ParĂs recorren kilĂ³metros. Los huesos estĂ¡n apilados en muros y en algunas partes pueden verse placas y altares con epitafios en latĂn.Se hizo cierta organizaciĂ³n decorativa, se dio forma a columnas, sepulturas y cipos funerarios. Poco antes de la apertura del cementerio se dejĂ³ atrĂ¡s quedĂ³ el caos de huesos apilados sin sentido y empezaron a tomar forma estructuras curiosas con estilo egipcio, por ejemplo, o columnas dĂ³ricas, estelas o lugares que fueron bautizados con nombres como la Fuente Samaritana o la LĂ¡mpara Sepulcral.
Con la idea de sumar algĂºn sentido educativo, HĂ©ricart de Thury, el Inspector General, mandĂ³ a construir dos gabinetes de estilo tradicional para exponer curiosidades, cosas de minerĂa y de patologĂa. En Ă©ste Ăºltimo se exhibĂan especĂmenes relacionados con enfermedades Ă³seas y deformaciones. AdemĂ¡s, mandĂ³ a colocar tambiĂ©n, a travĂ©s de las galerĂas, plaquetas con textos poĂ©ticos religiosos que tenĂan la intenciĂ³n de inducir a meditar sobre la vida y la muerte durante el macabro paseo.
Por otro lado, los subsuelos de ParĂs tambiĂ©n fueron foco de muchos y variados estudios. DespuĂ©s de su apertura dos investigadores del Museo FrancĂ©s de Historia Natural se dedicaron a estudiar la flora que podĂa desarrollarse sin luz solar, descubriendo en el proceso la existencia de crustĂ¡ceos en los manantiales subterrĂ¡neos. de Thruy dejo incluso un par de peces dorados en la Fuente Samaritana a ver quĂ© pasaba. Los peces sobrevivieron pero no se reprodujeron y quedaron ciegos.
TambiĂ©n llegaron hasta aquĂ abajo pioneros fotĂ³grafos, Nadar por ejemplo. Él experimentĂ³ durante tres meses y tomĂ³ fotos usando luz artificial. El tiempo de exposiciĂ³n requerido era taaaan largo que debiĂ³ utilizar muñecos que simulaban ser los trabajadores de la mina. Los experimentos de este tipo quedaron atrĂ¡s, pero todavĂa hoy siguen los estudios, esta vez dedicados a preservar el lugar.
Oficialmente, las catacumbas fueron consagradas como el Osario Municipal de ParĂs el 7 de abril de 1786 y en 1809 fueron abiertas por primera vez al pĂºblico. Las Catacumbas de ParĂs en nĂºmeros: tienen 20 metros de profundidad y cinco pisos, hay 131 pasos para bajar y 112 para subir, el circuito recorre 1500 metros, lo que hace una hora de visita. El Ă¡rea total es de 11 mil metros cuadrados.
Visitar las Catacumbas de ParĂs

De los 300 kilĂ³metros en total de los tĂºneles solo ese kilĂ³metro y medio estĂ¡ abierto al pĂºblico. Y se recorren con guĂa porque algunos tĂºneles son muy bajos o estrechos o fĂ¡cilmente inundables. SĂ, tambiĂ©n puedes ir por tu cuenta, siempre con audioguĂa. Bajas por la escalera caracol y empieza la aventura. Para muchos es mĂ¡s algo de arqueologĂa que se misterio o terror.
En realidad, a medida que caminas y ves los huesos no puedes dejar de preguntarte por toda la gente que muriĂ³ y viviĂ³ o cĂ³mo fueron sus muertes. La lectura de algunas placas arroja luz sobre esas historias, o por lo menos por la procedencia de los huesos. AsĂ, descubres que algunos vienen del Cementerio St-Jean y que se depositaron aquĂ en septiembre de 1859. Eso sĂ, salvo algunos huesos que pertenecen a aristĂ³cratas franceses el resto es bastante comĂºn: conviven pobres y ricos, ladrones y justos, hombres, mujeres y niños. DespuĂ©s de todo, el destino de cualquiera es exactamente el mismo.

Hay distintos tipos de tour. Puedes conocer la historia geolĂ³gica de las canteras que se formaron hace 45 millones de años por la acciĂ³n de un mar tropical, que dejo piedra caliza que fue explotada en minas que a la postre se convirtieron en cementerio subterrĂ¡neo. Hay visitantes interesados por la geologĂa, hay otros interesados por la muerte, lo gĂ³tico, lo macabro…
Debes saber que la temperatura en las catacumbas es en promedio de 14 ºC y suele estar super hĂºmedo. La espera en las puertas de los tĂºneles suele ser larga, incluso en invierno, asĂ que conviene llevar abrigo.

Las catacumbas son uno de los atractivos mĂ¡s populares de la ciudad, asĂ que el consejo es que hagas la reserva con mucho tiempo de anticipaciĂ³n. Los grupos son de un mĂ¡ximo de 20 personas y existe la posibilidad de apuntarse a uno con lenguaje de señas, que son mĂ¡s reducidos. Niños pequeños no se aceptan, solo a partir de 10 años, y el tour dura entre 45 minutos y hora y media.
Para comprar el ticket con la hora de la visita solo tenes que visitar el sitio oficial de las catacumbas y darle clik a la compra del billete. Te redirecciona al sitio web de Paris MuseĂ©s Billetterie. Hoy en dĂa para la temporada 2022 el ticket cuesta 29, 27 o 5 euros respectivamente. Para los tickets de Ăºltimo minuto el precio es de 25 y 13 euros. Siempre entre el 15 de junio y el 30 de septiembre. TambiĂ©n desde aquĂ puede hacer la visita online.
Las catacumbas estĂ¡n administradas por el mismo equipo que se ocupa del MuseĂ© Carnavalet, dedicado a la historia parisina.