Qué ver en Navarra

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Ubicada al norte de España, Navarra es una comunidad repleta de pueblos con encanto y una gran riqueza natural que mezcla paisajes alpinos, atlánticos y mediterráneos. En los últimos años se ha convertido en una de las comunidades autónomas pioneras en desarrollar el turismo rural. A continuación te presentamos tres lugares que ver en Navarra que no te puedes perder. ¡Te encantarán!

Pamplona

Capital del antiguo reino de Navarra, los orígenes de Pamplona se retrotraen al siglo I a.C. cuando los romanos fundaron la ciudad de Pompaelo sobre un antiguo poblado nativo. Mundialmente conocida por los Sanfermines, Pamplona es una localidad acogedora que cuenta con un activo casco histórico repleto de comercios, actividades culturales y paradas gastronómicas para pasar momentos muy agradables. Además, su céntrica ubicación geográfica en Navarra es idónea para conocer otros sitios interesantes en la región.

El casco antiguo, llamado Alde Zaharra en euskera, cuenta con un trazado medieval de casas bajas y calles estrechas. En él se encuentra la mayor parte de su patrimonio monumental. Por ejemplo, la muralla de Pamplona es una de las mejor conservadas de Europa. Por otro lado, su Ciudadela está considerada como el mejor ejemplo de arquitectura militar del Renacimiento en España.

Otra visita indispensable en Pamplona es la catedral gótica de Santa María la Real, erigida en los siglos XIV y XV aunque su fachada es de estilo neoclásico. Desde su torre norte hay unas vistas impresionantes de toda la ciudad.

En la plaza del Castillo se sitúa el centro neurálgico de la vida en Pamplona. Desde su construcción, la plaza es uno de los iconos más reconocibles de la ciudad y en donde se celebran los acontecimientos más importantes. Este sitio está delimitado por espléndidas casas señoriales del siglo XVIII y por numerosos barres con terraza donde probar la excelente gastronomía navarra. La calle Estafecta, célebre por los encierros de San Fermín, es otro lugar donde disfrutar del buen vino y varias raciones de pinchos.

Por otra parte, si te apetece dar un paseo por Pamplona y respirar aire fresco, dirígete al parque más antiguo del municipio, los Jardines de la Taconera, donde viven en libertad varios pavos reales. También puedes ir al parque de Yamaguchi, un jardín de estilo japonés precioso.

Sus fiestas más populares son las de San Fermín, que se festejan entre el 6 y el 14 de julio, para conmemorar al patrón de Navarra.

Olite

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Localizada a 43 kilómetros al sur de Pamplona, Olite es una localidad famosa por su castillo-palacio y conjunto urbano monumental. Tiene sus orígenes en la época romana y de ella quedan restos arqueológicos como la muralla y las villas circundantes pero fue en la Edad Media donde tomó gran relevancia al convertirse en sede de la realeza navarra, quien dejó un gran patrimonio artístico y cultural.

El Palacio Real de los Reyes de Navarra es uno de los espacios más bellos que ver en Olite. Se edificó durante los siglos XIII y XIV. En él podemos visitar salas como las estancias de los monarcas o subir a sus torres por medio de escaleras de caracol desde las que se tienen unas fantásticas vistas de todo el castillo y la localidad. Declarado monumento nacional en 1925, es el ejemplo más importante del gótico civil de Navarra.

Pero su conjunto urbano monumental es mucho más que su palacio. Por medio de un paseo por las estrechas calles de Olite podremos contemplar casas solariegas, blasones, arcos góticos e impresionantes iglesias como la de Santa María del siglo XIII.

A través del portal de la torre del Chapitel se accede a la plaza Carlos III, donde se encuentra el ayuntamiento edificado en 1950 con forma de mansión nobiliaria. También hay dos galerías subterráneas del siglo XIV y varios bares. En la rúa Mayor se puede visitar la iglesia de San Pedro y por otras calles podemos observar palacios renacentistas y barrocos como el del Marqués de Rada. Completan el legado artístico, los monasterios de Santa Engracia y San Francisco en extramuros.

Selva de Irati

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A poco más de una hora de Pamplona en coche se ubica la Selva de Irati, una de las reservas naturales con más renombre en Europa. Quienes la han visitado dicen de ella, sin lugar a dudas, que es un lugar mágico.

La Selva de Irati forma una inmensa mancha verde de unas 17.000 hectáreas que se mantiene prácticamente intacta al paso del tiempo y de la acción humana. Aquí abundan abetos y hayas, ya sea mezclados entre sí o por separado. No obstante, también se pueden encontrar avellanos, robles peludos, tejos, tilos, arces, acebos y servales. La variedad cromática alcanza su apogeo con la llegada del otoño, cuando el verde de las copas da paso a los marrones cálidos, los rojos y los amarillos de las hojas de los árboles.

Una espectacular maravilla de la naturaleza que se halla situada en el Pirineo oriental navarro, en una cuenca rodeada por montañas en la delantera de los valles de Aezkoa y Salazar. Cualquier momento es perfecto para adentrarse en la Selva de Irati y maravillarse con la inmensidad que transmite. Sin embargo, visitarla durante el otoño tiene un encanto especial debido a la explosión de colores plasmada en la vegetación.

La visita al hayedo europeo más extenso tras la Selva Negra alemana se puede hacer por libre o contratando los servicios de alguna de las empresas de la zona.

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