Qué ver en Santillana del Mar

Santillana del Mar es conocida como la villa de las tres mentiras, porque no es santa ni es llana ni tiene mar. No obstante, sí que puede presumir de ser una de las localidades españolas con más interés en su conjunto histórico-artístico. Desde 2013 forma parte de la red de los pueblos más bonitos de España, y no es para menos, con un conjunto monumental tan bello.

Hablar de Santillana del Mar es hablar también de las famosas Cuevas de Altamira, consideradas la ‘Capilla Sixtina’ del arte rupestre. Aunque esta sea una visita obligada, en esta localidad hay mucho más que ver, porque en su casco antiguo parece haberse detenido el tiempo.

Las Cuevas de Altamira

Si hay algo que no nos debemos perder cuando visitemos Santillana del Mar son las famosas Cuevas de Altamira, las cuevas con pinturas prehistóricas más famosas del mundo. Estas cuevas fueron descubiertas de casualidad durante el siglo XIX. En principio hubo una gran polémica en la comunidad científica porque no se creía que sus pinturas tuviesen tantos miles de años. Sin embargo, hoy en día la autenticidad de estas cuevas ya ha sido más que probada. Durante el siglo XX se popularizaron y hubo una afluencia masiva de gente que deseaba ver esas pinturas rupestres tan antiguas. Esta afluencia puso en peligro la cueva, por lo que fue cerrada al público.

Hoy en día solo unos pocos privilegiados pueden verla. Para aquellos que no puedan, tienen el Museo de Altamira. En él se ha creado una réplica exacta de las pinturas para poder admirarlas sin poner en peligro esta obra de arte. Hay que tener en cuenta que el museo cierra los lunes.

Casco antiguo de Santillana del Mar

Una vez hayamos visto las cuevas o su réplica, le toca el turno al precioso casco antiguo de la localidad de Santillana del Mar. Lo bonito de este lugar es que casi todo el municipio es un casco histórico, por lo que no ha perdido ni un ápice de su encanto. En las calles adoquinadas se pueden ver edificios de los siglos XIV al XVIII, bien cuidados y restaurados. La Plaza de la Carrera era la primera plaza que hubo en el pueblo, la cual se quedó pequeña con el aumento de la población. Esta es la razón por la que se construyó la Plaza de Ramón Pelayo. El paseo entre ambos nos deja ver bellas casas señoriales de piedra como la de los Quevedo o la casa del Águila.

No hay que perderse la Casa de los Villa o el Palacio de los Benemejís. En muchos de estos edificios es posible ver en piedra el escudo familiar. En esta población es posible encontrar talleres de artesanía local para hacer alguna interesante compra. También algún restaurante en el que poder probar deliciosos platos o la rica merienda típica de leche con bizcochos.

Las Torres del Merino y de Don Borja

En la segunda plaza que mencionamos, la de Ramón Pelayo, se encuentran dos edificios de los más importantes de la villa. Nos referimos a las Torres del Merino y de Don Borja. La Torre del Merino es la más antigua, del siglo XIII o XIV, de estilo gótico. En este edificio vivía el merino, que era quien resolvía los conflictos territoriales. En la Torre de Don Borja residía la familia Barreda. En la actualidad en ella se encuentra la sede de la Fundación Santillana. Ambos edificios muestran la importancia de la villa durante la época medieval.

La Colegiata de Santa Juliana

Esta colegiata sustituyó ya en el siglo XII al Monasterio de Santa Juliana. En la actualidad sigue siendo muy visitada porque forma parte de los monumentos que hay que ver en el Camino de Santiago, en el Camino del Norte. Lo mejor de esta colegiata se encuentra dentro, ya que tiene el claustro románico más bello que podemos ver en España. Todo el edificio ofrece una gran representación del arte románico. En ella se puede ver también el interior de la iglesia de planta basilical con estilo románico. En su altar destaca un retablo flamenco.

Este es hoy en día uno de los templos más importantes y antiguos de Cantabria. Al parecer, la antigua ermita que habría en el lugar data del siglo IX, cuando se trasladaron desde Turquía los restos de la mártir Juliana en honor a la cual se edificó este lugar. Es una de las visitas que son imprescindibles al caminar por el casco antiguo de la población.

Palacio de Velarde

Este lugar también es conocido como el Palacio de las Arenas y cuenta con un bello estilo renacentista, ya que data del siglo XVI. Este palacio fue construido para Alonso Velarde, un joven de familia rica. El palacio pasó de heredero en heredero durante generaciones hasta que finalmente fue vendido a un médico. Por lo que en la actualidad cuenta con una titularidad privada, pero se puede disfrutar desde fuera.

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