Sancerre, una escapada romántica desde París

París ostenta el título de la ciudad más romántica del mundo pero aún así en sus alrededores hay muchos destinos que pueden convertirse en escapadas románticas. ¡Es que todo Francia es una maravilla de paisajes, cultura y sabores!

Si estás en París con tu pareja pero necesitas una vista más amplia, naturaleza, buenos vinos y tiempo para mimos entonces una de las opciones en materia de escapadas románticas desde París es Sancerre, ¿oíste hablar de esta zona de viñedos, colinas y aldeas medievales?

Sancerre

Sancerre es un área situada en el Valle del Loira, sobre la parte este, y es sinónimo del vino blanco aunque por supuesto se elaboran también otras variedades. Todas, exquisitas y a todas las puedes incluir en tu escapada romántica…

La zona está salpicada de aldeas medievales, campos decorados con flores silvestres y viñedos. Si tienes una imagen romántica de la campiña francesa pues Sancerre le va como anillo al dedo. Suma bodegas que abren sus puertas a curiosos, encantadoras casas de huéspedes aquí y allá, granjas que elaboran quesos, ganado…

Si alquilas un coche estás en solo dos horas de París y lo bueno es que nunca hay tantos turistas como en otras zonas aledañas a la capital francesa. Especialmente si vas al final del verano o en otra estación del año directamente.  Por otra parte, si ya conoces el oeste del Loira, con sus castillos famosos, es hora de enfilar hacia el este y descubrir estos paisajes y sus antiguos asentamientos como Quincy, Menetou-Salon o Reuilly. U obviamente, Sancerre misma.

Además de esta zona Sancerre es a su vez una aldea medieval construida en lo alto de una colina que mira al río Loira. Con pasado celta y romano (de hecho el nombre deriva de “sagrado para César”, Saint-cere, Sancerre), ha tenido a lo largo del tiempo su abadía agustiniana, su fortaleza y sus murallas.

Es por aquí que se concentran las bodegas, los restaurantes y los hoteles más turísticos, los que componen las Rutas del Vino que puedes seguir en tu romántico fin de semana.

Puedes hacer base en la aldea y dedicarte a conocer algunos de sus edificios emblemáticos: el Campanario de St. Jean del siglo XVI, la última torre medieval del castillo que queda en pie (había seis), las ruinas de una iglesia destruida por los ingleses y algunas casas antiguas e históricas que han sido convertidas en hoteles o restaurantes. Su entramado de callecitas adoquinadas es un encanto para perderse caminando y tomando fotos.

Alrededor de la plaza principal hay muchos cafés y restaurantes y es en ellos que podrás degustar el vino blanco local, el Crottin. El restaurante mas popular es el La Tour cuya carta está llena de productos locales y frescos, mucho pescado y vino blanco, obvio, todo servido en un entorno encantador como es una torre medieval con vistas estupendas.

También está la Maison des Sancerre, un museo muy moderno e impresionante que tiene tecnología moderna con hologramas y todo para mostrar el cultivo de la vid, su cosecha y demás. Hay viñedos grandes y otros más modestos para visitar y es mejor saber de antemano cual te interesa caminar. Si no tienes mucha idea entonces lo mejor es ir temprano a la plaza principal y preguntar en L’Aronde Sancerroise, una asociación que representa a una veintena de viñedos locales y que puede asesorarte y arreglar el tour.

Hay que decir que Sancerre en realidad tiene dos caras: una en verano y otra en invierno. En verano tiene turismo porque hay muchos parisinos que tienen una casa estival aquí pero la verdad es que fuera de esta estación, como dije más arriba, la zona es muy tranquila. La belleza sigue allí y puedes disfrutarla mejor en soledad. Después hay muchas otras actividades ya no relacionadas con el vino o el queso de cabra tan sabroso que se elabora cerca (el mejor es en Chavignol).

Hablo del ciclismo, hay una pintoresca ruta que sigue un viejo tendido férreo, o de un paseo en canoa por el río para visitar las pequeñitas islas del Loira. También puedes ir en bicicleta a cualquiera de las aldeas cercanas, Pouilly, dado el caso. Si tienes un coche de alquiler ya puedes irte más lejos, a Guédelon, por ejemplo, a solo una hora de distancia, para ver como construyen con técnicas medievales un castillo. ¡¿Que tal!?

Bourges nos ofrece además una fantástica catedral medieval de estilo gótico, impresionante por fuera pero maravillosa por dentro con maderas y capillas que parecen arrancadas de un cuento. La Bourne está muy cerca, por si te interesa la cerámica que se produce aquí hace por lo menos mil años. Como ves hay mucho que explorar y aunque hablamos de un fin de semana tranquilamente puedes disfrutar aquí de cuatro días o más.

  • Dónde alojarse: hay muchas opciones y todas dependen del bolsillo. El Hotel Le Panoramic tiene habitaciones desde 55 euros y buenas vistas, La Chanelière es un hotel muy elegante que data del siglo XVI y solo tiene ocho habitaciones que miran a la campiña. También está el Château de Beuajeu, con vistas al río Sauldre y del siglo XVI también. Moulin des Vrieres es un B&B que data de 2006 y para lujo esta el monasterio Prieurè Notre-Dame d’Orsan, un hotel boutique rodeados de jardín, arboles frutales, viñedos y rosales.
  • Dónde comer: L’Esplanade es una opción barata y sabrosa en la plaza principal, lo mismo L’Ecurie. Para una cena con más lujos está el Auberge de La Pomme d’Or en la plaza de la Mairie y el que nombré más arriba, el restaurante La Tour (con estrella Michelin).
  • Qué comer: queso de cabra (uno de los mejores es el elaborado por la granja Chèvrerie des Gallands) y los vinos locales. El vino blanco es un clásico (Domaine Gérard Boulay o Sébastien Riffault, por ejemplo, son dos viñedos muy buenos), pero también puedes probar vinos modernos de la mano de Alexandre Bain que ha reconvertido su bodega a lo biodinámico en 2004. Le sigue el Domaine Paul Cherrier, con apenas 14 hectáreas de cultivo orgánico y precios muy accesibles en sus botellas de vino, el Domaine Pascal et Nicolas Reverdy que ofrece una visita muy instructiva a las técnicas de la vitivinicultura y el Domaine Martin en Chavignol.
  • Aldeas para conocer: entre muchas, Menetou-Salon, Chavignol, Maimbray, Chaudoux, Bourges, La Bourne, Pouilly, Verdigny.

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