Ulan Bator, turismo lejano

Una amiga me dice que le gustan los destinos exóticos y que muere por perderse en las calles de Ulan Bator, la capital de Mongolia. La comprendo, a veces es necesario irse a un sitio totalmente distinto para comprender cuan vasto es el mundo.

Lejana más no inalcanzable. Compleja más no incomprensible. Así se nos presenta Ulan Bator, la capital de Mongolia, un estado soberano del este de Asia situado entre China y Rusia realmente muy grande y habitado por apenas tres millones de personas. Conozcamos su capital y puerta de entrada. ¿Realmente tiene encanto?

Ulan Bator

Mongolia no tiene salida al mar y sus paisajes típicos son sus extensas praderas, montañas y el fantástico desierto de Gobi. Como la capital, Ulan Bator concentra casi la mitad de la población total del país. Para visitarlo debes tramitar una visa en sus correspondientes embajadas alrededor del mundo o en el mismo aeropuerto si tu país no tiene embajada, cuesta 53 dólares y dura un mes, aunque debes contar con una invitación de alguna agencia de turismo mogola.

Mongolia es el país de los caballos y ha sido regido por distintos imperios, el más conocido de los cuales ha sido el fundado en el siglo XIII por Genghis Khan. Su nieto llegó a dominar China y encabezó la dinastía Yuan en ese país,aunque con el tiempo el imperio mongol decayó y los mongoles, expertos jinetes, emprendieron la retirada a estas tierras, sus tierras originales.

Los mongoles son en su mayoría budistas, religión que llegó con los chinos manchúes a partir del siglo XVII. A comienzos del siglo XX el país declaró su independencia y fue auxiliada por la Unión Soviética para mantener esta valiente declaración. Caído el comunismo inició su propio proceso democrático en los años ’90.

En Ulan Bator vive casi un millón y medio de personas. La ciudad está al norte del país a unos 1300 metros de altitud, en el valle del río Tuul. Fue fundada a mediados del siglo XVII de la mano de unos monjes budistas y el nombre actual lo adoptó en 1924 siendo su traducción Héroe Rojo o Ciudad del Héroe Rojo.

A su alrededor hay verdes bosques con pinos, olmos, sauces y abedules. La ciudad está a la misma altitud que Viena o Munich, solo como dato curioso, pero es la ciudad capital más fría del mundo. No te conviene ir en enero porque tranquilamente pueden haber -40ºC y aunque no es nada frecuente puede haber algún que otro verano super caluroso con más de 35 ºC. Vale saber que la ciudad está dividida en nueve distritos.

El distrito central es de la época soviética y verás ese tipo de construcción de concreto, monoblocs y mucho gris. Después, para visitar, hay plazas, museos, avenidas y memoriales. Veamos cuales son.

La plaza central es la Plaza Chinggis con su monumento en honro a Genghis Khan y otros khanes. A su alrededor está al Palacio de Gobierno y otros edificios de ministerios y bancos importantes. El Templo Lama Choijin es un complejo de templos construidos a comienzos del siglo XX. Alberga una estatua antigua, sedas, cuadros, tallas de madera, máscaras e instrumentos religiosos valiosos. Es un museo así que puedes visitarlo.

El Monasterio Gandantegchinlen es budista  y en los años ’90 ha sido restaurado. Hoy está habitado por 150 monjes y es conocido por su estatua de Avalokitesvara de más de 26 metros de alto. En la época de Stalin el gobierno destruyó muchos templos y mató miles de monjes pero este templo en particular se salvó de la purga y sobrevivió décadas hasta que expiró el comunismo.

La estatua original de cobre fue desmantelada en 1938 pero se la armó de nuevo en los años ’90 gracias a la colaboración del pueblo. Tiene miles de piedras preciosas y hoy tiene además una cubierta de oro. También puedes visitar el Memorial Zaisan y tomar unas fotos fantásticas de la ciudad. Este memorial honra a los soldados mongoles y soviéticos que lucharon en la Segunda Guerra Mundial y las vistas están aseguradas ya que está sobre una colina al sur de la ciudad.

Hay un colorido mural que recuerda la ayuda soviética a Mongolia cuando el ejército japonés trató de avanzar, también la lucha contra los nazis o la llegada al espacio del primer mongol dentro de la carrera espacial soviética. Hoy también puedes ver un tanque soviético junto con un mapa de la ruta que la brigada recorrió desde Moscú a Berlín.

El Palacio de Invierno de Bogd Khan hoy es un museo y es la única residencia de los antiguos emperadores mongoles que ha quedado en pie. Fue construido a fines del siglo XIX en estilo chino y es un complejo de seis templos con mucho arte budista. Está sobre el cordón externo de la ciudad pero hay que conocerlo.

Como ves, no es que la ciudad sea super turística pero después de conocer estos sitios puedes ir a visitar parques nacionales a la redonda o las tribus nómadas que surcan las praderas mogolas desde hace siglos. Los paisajes son algo inolvidable, eso seguro. Sí, hay que viajar, a veces más de 700 kilómetros (si quieres conocer el Lago Khuvsgul, por ejemplo, el segundo lago de agua dulce más grande del mundo), pero vaya su vale la pena.

Información práctica para visitar Mongolia

La mejor época para visitar Mongolia es de mayo a septiembre. El Festival Naadam, imperdible, es en julio. Si bien julio y agosto son meses húmedos siguen siendo los mejores. Si tu destino es el desierto de Gobi entonces de junio a septiembre es la fecha.

Si bien en la capital hay hoteles para moverte por el resto del país lo usual son los campamentos típicos o Ger donde en cada tienda duermen entre dos y cuatro personas. Cuentan con corriente eléctrica y de un tiempo a esta parte baños occidentales aunque tampoco esperes mucho lujo.

No necesitas ninguna vacuna especial. Lo que necesitas nada más es sed de aventura, sentir que estás en la “última frontera” pero no es en el espacio al estilo Star Trek sino en tu propio planeta, en una tierra lejana de la que naciste pero tan terrestre como esa. Mongolia es vasta y la gente con la que te topes, locales y extranjeros con la misma sed que tu, construirán contigo esos recuerdos tan fuertes que te harán sentir vivo.


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