Viaje a Tahití

Tahití es una isla francesa que es sinónimo de paraíso. Es lejana, exótica, exuberante, rica y cara, pero claro que vale la pena si nos queremos dar un gusto en vida. Es la isla más grande de la Polinesia Francesa y nos está esperando en el océano Pacífico.

¿Vamos hoy a este destino mágico y mítico? Para eso viajaremos a las Islas Sociedad donde, entre la islas de Huahine, Bora Bora, Maupiti, Moorea, Taha’a y Raiatea, se ubica Tahití.

Tahití

Es la isla más grande de la Polinesia Francesa y está decorada con verdes valles, montañas y cascadas. Naturalmente la mayoría de la población reside en las costas así que el interior todavía emana cierto aislamiento o cierta atemporalidad. Tahití está habitada por alrededor de 185 mil habitantes y tiene 646 kilómetros cuadrados.

 

La capital de Tahití es Papetee, un nombre que deriva del hecho de que era el lugar donde los antiguos habitantes recogían agua dulce. Hoy concentra hoteles, tiendas, restaurantes, mercados, museos y servicios. El aeropuerto internacional está ubicado a cinco kilómetros al oeste de la ciudad y allí está también la terminal doméstica. Entre París y Papeete hay 22 horas de vuelo, desde Los Ángeles hay ocho y desde Santiago, once horas.

El Aeropuerto de Faa’a también opera con los vuelos domésticos de Air Tahití que te pueden llevar de isla a isla. Estos viajes son fáciles de organizar y muy rápidos: solo hay siete minutos entre Tahití y Moorea, por ejemplo. Los vuelos de cabotaje te permiten equipaje por 23 kilos o 46 kilos según la categoría del ticket.

También hay viajes en barco aunque no para todos los destinos. Sí puedes unir en barco Tahití y Moorea, por ejemplo, y también hay cargueros que viajan dos veces por semana a las Islas Marquesas y a las Australes y una vez al mes a Mangareva. Los ferries funcionan entre las islas más cercanas, Tahití con Mooera, Bora Bora con Maupiti y los cargueros goletas, preciosos barquitos con camarotes, que viajan un poco mas lejos, a las Islas Gambier, las Australes o las de Sotavento.

Tahití tiene un clima bendito, tropical, con muchas horas de sol y suaves vientos del Pacífico que soplan todo el año. En promedio tiene 25 ºC aunque podemos distinguir dos grandes estaciones, la húmeda y la seca. La estación seca va de marzo a noviembre con temperaturas entre los 21 y los 27 ºC. La temporada húmeda va de diciembre a febrero, hace más calor y abundan las lluvias tropicales. Hay que subrayar que el viento ayuda bastante los días más calurosos.

La moneda local es el franco del Pacífico, XPF. Hay bancos y casas de cambio por todos lados pero las tarjetas de crédito se aceptan en todos los hoteles y restaurantes y tiendas. No en los mercados, donde circula el dinero en efectivo, o las tiendas mas pequeñas. El tipo de cambio es fijo respecto al euro. ¿Hay Internet? Sí, de un tiempo a esta parte el servicio de Internet es muy bueno porque funciona gracias a un cable de fibra óptica submarino que está conectado con Hawai.

Tahití utiliza corriente eléctrica a 110 o 220 voltios. La lengua oficial es el francés pero también te puedes manejar en inglés. El agua del grifo es potable en Papeete y en Bora Bora, pero hay que preguntar en otras islas. ¿Tienes que vacunarte? Sí, es obligatorio estar vacunado contra la fiebre amarilla si vienes de una zona de riesgo.

¿Pero qué ofrece Tahití para todos sus visitantes? Tahití ofrece actividades relacionadas con la naturaleza: playas de arenas negras sobre la costa este, playas blancas sobre la costa oeste, senderismo en montañas, buceo, surf y otras actividades acuáticas.

Sin moverte de tierra firme puedes explorar las islas: hay muchos caminos por las montañas que unen miradores hermosos y los puedes caminar por tu cuenta o con la ayuda de guías especializados. También puedes andar a caballo, en bicicleta, en coches 4×4 y en algunos sitios, en tirolina. Otras actividades: paracaidismo, tanto en Tahití como en Bora Bora o las lagunas de Moorea, parapente o vuelos turísticos.

En el agua puedes practicar surf, stand up paddle o bodyguard. En Tahití solo hay unos treinta lugares donde se puede practicar surf y tres de ellos son de categoría mundial: Maraa, Taapuna y Teahuppo. Todo el año se puede surfear sobre la costa sur y solo en invierno austral sobre la costa norte. También puedes hacer kitesurf, wind surf o funboard y aprovechando las aguas tranquilas de las lagunas, es genial pasear en piragua o en bote a vela.

Debajo del agua la Polinesia Francesa es un paraíso. El agua tiene 26 ºC promedio así que es ideal para zambullirse y disfrutar de una suerte de acuario natural de cuatro millones de kilómetros cuadrados donde hay más de mil especies marinas, entre ellas tortugas, mantarrayas, más de veinte de tiburones, con puntos donde la visibilidad es de 30 metros. Una cosa espectacular. Y si vas de julio a noviembre podrás ser testigo de la migración de las ballenas jorobadas, van de a zona antártica a las costas de Tahití a alimentarse y reproducirse.

Si no sabes nadar o no puedes practicar buceo o snorkel siempre puedes trepar a un barco con fondo de cristal o los aquascopes, que te permiten disfrutar de los fondos marinos sin mojarte un pelo. Y sí, también hay semi sumergibles que te llevan a unos 50 metros de profundidad o la posibilidad de bucear con escafandras.

Otra actividad turística que resulta encantadora es navegar entre las islas, descubrirlas desde el mar, pasando entre el océano y las lagunas. Hay 118 islas con mas de mil puntos donde uno puede hacer escala. Los barcos son pequeños y lujosos y por supuesto, aunque es una actividad hermosa es de las más caras.

¿Qué compras puedes hacer en Tahití? Típicas cosas de zona de verano: trajes de baño, vestidos, pareos, artesanías típicas, joyas o bisutería… Un buen sitio para salir de compras es el mercado de Papeete y otro es el centro comercial Vaima,  ya que aquí puedes comprar de todo un poco y muchos recuerdos. No te olvides de traer algo de vainilla, Tahití exporta once toneladas al año de esta exquisita especia, del mango, la papaya, los caramelos, la miel de flores perfumadas, los tés, el aceite de monoi, a base de coco y flores, y por supuesto, las perlas.

En Tahití se cultivan perlas en las islas de Gamiery de Tuamotu, y las consigues comercialmente en bisutería o solas. Hay muchos precios de acuerdo a la calidad de la perla y se puede pedir un certificado de autenticidad. En tanto el aceite de monoi también es un buen recuerdo  regalo de Tahití ya que es un producto artesanal que solían fabrican las abuelas y que se vende directamente de los productores. Puedes conseguir jabones, cremas corporales, bálsamos o leches.

Los pareos, la palabra que usamos deriva de hecho, de la palabra tahitiana pareu, es otro recuerdo posible: las telas son coloridas, con motivos alegres, y la gente local lo usa sin distinción en todas partes. Y por último puedes comprar artesanías hechos con hueso, piedra o madera. Hay fuentes, fruteros, estatuas, mazas, ralladores, bolsos, cestas, sombreros y demás.

Como ves este destino es increíble. Es caro, no hay que negarlo, pero una vez allí uno puede ajustarse a su presupuesto. ¡Quién pudiera alquilar un crucero de lujo entre las islas, disfrutar de un spa todas las noches y contemplar atardeceres desde altamar! Pero aún si eso está lejos de nuestra billetera todavía hay experiencias inolvidables para vivir en Tahití. ¿Te animas?

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