Viajes frikis

La palabra friki es un neologismo y un término de uso cotidiano e informal que ha llegado para designar a aquellas personas que tienen gustos raros. Ya se en aficiones, en su vestuario, sus consumos o su comportamiento. O, ya que estamos, en sus gustos a la hora de viajar.

Así es, friki hay de todo así que hoy tenemos algunos viajes frikis para apuntar.

Visitas frikis en Japón

Si hablamos de cosas frikis o personas frikis no hay como Japón y sus subculturas. Este país da para todo, realmente, y así como te puedes impactar con un templo íntegramente construido en madera encastrada, una joya de la arquitectura, también puedes impactarte con un show de robots, meseras vestidas como lolitas, una fábrica de clones a pedido o un museo de parásitos…

Empecemos: el Kabukicho Robot Restaurant está en Shinjuku, un distrito con mucha, pero mucha vida nocturna. Cuando pasas de día por la puerta te llama la atención un frente plateado en una calle estrecha. Por la noche es que vibra.

Aquí el leit motive es el robot y se trata de disfrutar de una cena con show: robots mujeres que pechos enormes al mejor estilo robot Afrodita de Mazinger Z, o robots Gundam que bailan y se mueven haciendo piruetas y distintas coreografías. Los rostros expresan ciertas emociones, muy robóticas, y los pechos crecen o disminuyen gracias a la hidráulica y la neumática. Son gigantescas y coloridas amazonas que se presentan acompañadas por chicas de carne y hueso en bikini bailando gogo.

El show dura tres horas y es bien kawaii. Los tickets para este show tan friki se compran online y debes presentarte media hora antes. La cena es poca cosa, un par de menúes, mucha cerveza y nada más pero aquí no se trata de comer sino del show.

Otro sitio friki en Tokio es el Kawaii Monster Café, en Harajuku, otro barrio muy juvenil y de tendencias en la capital nipona. El café es obra de Sebastian Masuda y la pop star Kyary Pamyu, y se trata de una mezcla rara de cultura pop, programas infantiles y cierto toque sinister adulto.

Al café se ingresa por la boca de un monstruo de ojos enormes, hay osos coloridos por todos lados, cupcakes, golosinas de todo tipo y mucho más. El café tiene cuatro sectores distintos: el Puesto de Leche o Milk Stand es precioso, con un conejito y un unicornio, el Bar Experimento lleva a los clientes a beber cócteles dentro de una medusa índigo, la Discoteca Hongo es bien psicodélica y tiene un hongo gigante y de todos colores, y finalmente está el Salón de Té Mel con columnas de macarrones.

El staff del café no se queda atrás con sus nombres y disfraces y la comida tampoco, ni en colores, formas y sabores. Este sitio está en YM Suquare 4F, en Harajuku, Tokio.

Una visita friki pero mucha más cara que ir por un café con macarrones psicodélicos o un show de robots gigantes y sexies, es ir a la Clone Factory. Este sitio está en Akihabara, el barrio de la electrónica y el manga/anime por excelencia. ¿De qué se trata? Pues en este lugar se hacen modelos digitales en 3D de tu cabeza. Así es, igualita pero en miniatura. Una mini cabeza a la que después le sumas el cuerpo con el outfit que quieras.

Una versión de bolsillo de ti mismo por un precio que ronda los 1.700 dólares. ¿Qué te parece? ¿Acaso no es suficientemente friki? Eso sí, si bien hace rato que se habla de este lugar muchos viajeros recientes no han logrado dar con él. ¡Mucha suerte! Finalmente, para despedirnos de la meca friki mundial que es Tokio tenemos el Museo de Parasitología de Meguro.

Meguro es otro barrio tokiota. Aquí está este pequeño museo no apto para gente con hipocondría. Es pequeño pero tiene dos pisos: en el piso inferior es bastante tranquilo con mapas y dibujos de distintos parásitos que infectan animales o personas, pero ya en el segundo piso la cosa se pone mas pesada pues nos metemos con parásitos que infectan humanos.

Hay muchas fotos, pues la colección es de unos 45 mil parásitos y todo, pero todo impresiona. ¿En serio podemos tener ese bichos dentro? Hay dos estrellas en la colección: una foto de un par de testículos disecados con un parásito tropical dentro y un gusano de casi 9 metros de largo. Y antes de irnos, ¿por qué no una vuelta por la curiosa y friki tienda de regalos?

La entrada es gratuita pero si te gustó la visita puedes dejar algo de dinero. El museo está a solo 15 minutos de andar de la estación JR Meguro. 4-1-1 Shinmeguro. Ahora cruzamos el océano Pacífico y llegamos a Estados Unidos, a la fascinante ciudad de Nueva Orleans: aquí está el Museo Histórico del Vudú.

Este lugar fue fundado en 1972 por Charles Massicot Gandolfo, un artista local apasionado por el vudú, religión traída de África por los esclavos. Es un museo pequeño donde puedes ver esa combinación extraña del sincretismo cultural entre América y África. Luisiana es un sitio con mucha historia esclavista y en el museo podrás ver distintos objetos: muñecos vudú, taxidermia, talismanes y objetos personales que pertenecieron a una conocida sacerdotisa del vudú local llamada Maria Laveau.

Desde la misma puerta del museo salen las visitas guiadas al cementerio de St. Louis, donde está la tumba de esta dama muy conocida por aquí. Obviamente, hay una tienda de recuerdos muy original en la que puedes comprar desde pieles de serpiente hasta libros y velas pasando por pociones mágicas. El museo está sobre la calle Dumaine, 724.

Y finalmente, aunque hay muchos otros viajes frikis posibles, volvemos a Asia para visitar, en China, el Museo Chino de la Sandía. Sí, leíste bien. Al sur de Beijing se encuentra este curioso museo que fue fundado en 2002. El lugar hace un completo recorrido de la sandía, desde su origen en el sur de África hasta su viaje por el mundo entero y el espacio exterior: historia, métodos de cultivo, crecimiento y el deleite chino por este fruto.

El edificio es de arquitectura futurista y hay sandías de cera por todos lados representando todas las variedades que hay en el mundo. Son acompañadas por luces de neón bien fuertes y brillantes que hacen del recorrido algo casi surreal. Hay que decir que en la parte externa del museo sí hay sandías de verdad en exhibición. Eso sí, no hay un solo letrero en inglés. Una pena.

Hasta aquí llegas en metro, la Línea 4 hasta TianGong, después tomas un autobús hasta Panggezhuangqiao. Cierra los fines de semana y abre de lunes a viernes de 9: 30 am a 4:30 pm, costando 20 RMB la entrada.

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