Visitar el Palacio de Versalles

¿Estás por viajar a Francia esta primavera y quieres visitar el magnífico Palacio de Versalles? No te vas a arrepentir, pero sí es cierto que es una excursión que merece ser organizada y a la que le debes dedicar sí o sí todo el día.

El palacio es grande y no está a la vuelta de la esquina, así que lee nuestro artículo de hoy para poder organizar bien tu visita, no dejar nada en el tintero y disfrutar a pleno de la visita de éste, uno de los palacios más elegantes del mundo.

El Palacio de Versalles

El Château de Versailles no nació como un palacio sino como un pabellón de caza a las afueras de París. Fue el futuro Luis XIII quien descubrió este hermoso paraje de la mano de su padre, Enrique IV. Tiempo después, en 1623, decide construir un pabellón que es el origen del castillo de hoy.

Sin embargo, el rey más identificado con Versalles es Luis XIV. Es quien lo amplia, lo embellece y lo convierte en el magnífico sitio que vemos hoy, un sitio de recreo a puro lujo con hermosos y amplios jardines. Allí el rey instala la corte y la administración central de su reino. A su muerte las obras son un poco abandonadas y es su nieto, Luis XV, quien las retoma, aunque él prefiere poner el acento en los lugares pequeños y privados más que en los lujosos espacios públicos.

Y así llegamos a Luis XVI, rey con apenas 20 años, casado después con María Antonieta. Él pasó mucho tiempo en Versalles y su esposa convirtió el Petit Trianon en su residencia particular. Ya sabemos qué pasó después, la Revolución Francesa y sus ejecuciones. Por suerte el palacio sobrevivió sin mucho daño a ese período tan convulso de la historia francesa. Eso sí, perdió sus muebles y sus obras de arte.

Tiempo después el nuevo gobierno dedicó las instalaciones del palacio para ser depósitos y museos. Napoleón nunca lo utiliza y así el palacio navega aguas tranquilas hasta el siglo XX. Aquí se firma sí el Tratado de Paz de 1919, que pone fin a la Primera Guerra Mundial, y es durante el siglo nuevo que vuelve a brillar y se convierte en sede de visitas oficiales. En los ’90 empiezan obras de remodelación que se extienden en el siglo XXI.

Lo cierto es que el dominio de Versalles, toda la finca, tiene más de 800 hectáreas, y entre los jardines y su interior la visita dura todo un día. Vamos.

Visitar el Palacio de Versalles

Puedes ir en tour o por tu cuenta. Yo he ido en tren y es muy fácil. Hay tres trenes que te llevan pero la estación más cercana y popular es la Château Rive Gauche. El RER C llega a esta estación y el castillo está a solo 10 minutos a pie. Sino puedes tomar un tren SNCF desde Mont Pparnasse y bajar en la estación Versailles Chantiers con el castillo a 20 minutos o viajar desde Saint Lazare hasta Versailles Rive Droite y caminar más o menos lo mismo.

Enfrente de la estación de tren, ya en Versalles, en la Château Rive Gauche, hay una oficina turística donde te conviene comprar el ticket del castillo. Es preferible hacer la cola allí que en el castillo así que mi consejo es que esperes aunque haya gente. La entrada principal del palacio es por el Tribunal de Honor. El pasaporte cuesta 20 euros e incluye el acceso a todo el dominio: el castillo con audioguía incluida, el Trianon, las exposiciones temporales, el parque y los jardines, los Jardines Musicales y la galería de los entrenadores.

La entrada al castillo sola cuesta 18 euros y también hay un pasaporte con reserva de tiempo a 20 euros y un pasaporte de dos días a 15 euros. El Boleto Domaine de Trianon cuesta 12 euros y el Pasaporte 2 días + espectáculo El Camino del Escudero cuesta 40 euros. La entrada a los jardines musicales cuesta 8, 50 euros, la visita nocturna 26 euros y la entrada al castillo + la visita a la Academia Ecuestre de Versalles cuesta 19 euros.

Como ves hay distintos tipos de tickets pero básicamente, si vas a ir una vez sola, conviene el pasaporte entero. ¿Hay visitas guiadas? Sí, hay un orador del palacio y se te entrega un audífono mientras se te muestran algunos espacios que no son tan populares. Se requiere reserva y el precio es de 10 euros más la entrada.

Yo fui por mi cuenta y tuve, en el mes de octubre, casi dos horas de espera. Una vez dentro tuve la libertad de ir y venir a mi antojo. Conviene saber el horario de las fuentes de agua porque si estás dentro del palacio te las pierdes. Una vez dentro decides si quieres empezar por los jardines o el palacio en sí.

Fuera, en los parques y jardines, el agua es la gran protagonista, en fuentes, manantiales y cascadas. Está la Cuenca de Neptuno, la Cuenca del Dragón, las Cuatro Cuencas de las Estaciones y el hermoso Armario de los Animales. También debes visitar la Aldea de la Reina en los jardines de Trianon. con sus tres secciones con el molino, la granja y demás edificios por los que la reina paseaba y sus hijos jugaban.

Las arboledas están decoradas con fuentes y estatuas, pequeños parques con bosques y senderos para caminar. Está al Arboleda de la Reina, con su famoso laberinto repleto de fuentes, la Arboleda del Salón de Baile, con forma de anfiteatro con canal y puentes, la de las Columnas y la hermosa Arboleda de los Castaños, entre otras. También hay tres enormes áreas o parterre, al norte, al sur y el parterre del agua. Se trata de amplias cuencas rectangulares que reflejan el cielo y componen el paisaje de lujo.

Dentro, subrayo el Salón de los Espejos, el Apartamento Grand del Rey, la galería de Batallas. El Salón de los Espejos tiene 73 metros de largo y 357 espejos de distintos tamaño entre 17 ventanas que miran al jardín. Aquí se firmó el Tratado de Versalles en 1919. La Galería de las Batallas data de 1678 y las paredes están cubiertas con mármol, armas y trofeos. Finalmente, el Gran Apartamento del Rey está compuesto por siete salones para actos oficiales.

Más allá de pasear entre escaleras enormes y salones lujosos a mí lo que me gustó muy especialmente son los apartamentos privados de la familia real. Más pequeños, más íntimos, uno puede imaginar mejor la vida cotidiana allí. Eso sí, el sitio es magnífico por donde lo mires y semejante nivel de lujo todavía, al día de hoy, parece demasiado.

La visita te deja extenuado, por la cantidad de tiempo que caminas, pero vale la pena. No se si se visita Versalles más de una vez en la vida, pero una no puedes perdértela. Puedes averiguar más en el sitio oficial del palacio para conocer eventos especiales, descuentos, dónde hay WiFi y ese tipo de cosas. El sitio web es super completo.

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