En la comunidad de Castilla-La Mancha está la ciudad y municipio de Almagro, un sitio que tiene uno de los cascos históricos más hermosos de esta parte de España. Si te gusta caminar y viajar por la historia, pues este debe ser tu próximo destino.
Veamos hoy qué ver y qué hacer por aquÃ.
Almagro

La ciudad está entre sierras y cuenta con pocos y delgados arroyos, pero como caracterÃstica particular podemos recordar que hay una zona volcánica, de las pocas zonas importantes de este orÃgen en toda la penÃnsula ibérica.
La fecha de fundación de Alamgro es desconocida pero la idea más aceptada es que ya habÃa algún grupo humano asentado aquà hacia la Edad de Bronce. Los romanos parecen haberla habitado tiempo después, idea que se basa en el hallazgo de monedas y una lápida romana, y en el testimonio de que se vieron restos de un acueducto.
A los romanos siguieron los visigodos, pero sin dudas el nombre deriva de la dominación árabe de la zona. Almagro se llama asà por la arcilla rojiza tÃpica del lugar, al-magra. Lo cierto es que después no tuvo mucha relevancia porque la fama y el nombre de su vecina Calatrava la Vieja la opacó. Pero ya para el siglo XIV la villa tenÃa una parroquia y una muralla y algunos edificios públicos más.

El rey Enrique II le otorgó el derecho de organziar ferias en el siglo XIV y ya en tiempos de Carlos V al pueblo llegaron banqueros alemanes, beneficiarios de las minas de Almadén, y de aquella época se ven aún sus elegantes casas. A lo largo de los siglos siguientes, en especial en el siglo XVI y XVII, Almagro creció y se desarrolló, salió más allá de las murallas y aparecieron los primeros barrios extramuros.
Nuevos edificios comenzaron a alzarse: casas particulares, iglesias y monasterios y conventos de la mano de varias órdenes. Los jesuitas, los de la Orden de San Juan de Dios, los agustinos, por ejemplo. Fue en el siglo siguiente, el siglo XVIII, cuando Almagro brilló como una estrella fugaz al ser nombrada villa capital de la provincia de La Mancha. Un terremoto en 1755, el famoso terremoto de Lisboa, causó verdaderos estragos.

La reactivación económica y administrativa fue un camino plagado de tropiezos que se llevó puesto mucho del patrimonio arquitectónico de la villa. Almagro fue declarada ciudad en 1796, de la mano de Carlos IV. Después vendrÃa la invasión francesa, las guerras carlistas y, en resumidas cuentas, la ciudad vivió un siglo XIX llenó de cambios. Las murallas se derribarÃan en 1886.
En 1972 Almagro es declrada Conjunto Histórico-ArtÃstico, restaurando viejos edificios y hoy su nombre figura en la lista de los pueblos más bonitos de España.
Qué ver y qué hacer en Almagro

Empecemos diciendo que Almagro tiene el unico Corral de Comedias intacto y activo desde comienzos del siglo XVIII. Es el emblema de la ciudad y mantiene toda su estructura: cazuela, patio, tablado, alojerÃa, zaguán y galerÃas. Este edificio fue construido en 1628 como mesón y casa de comedias.
El Corral de Comedias está en la Plaza Mayor y tiene actividad teatral durante todo el año, pero especialmente durante el mes de julio que tiene lugar el Festival Internacional de Teatro Clásico. Hay visitas guiadas, asà que puedes visitarlo de martes a viernes de 10 a 14 y de 17 a 20, en verano, y los sábados hasta las 19 y domingos de 11 a 14. En invierno abre de martes a viernes de 10 a 14 y de 16 a 19, mientras los sábados abre hasta las 18 y los domingos de 11 a 14.
La Plaza Mayor es enorme, rectangular, con dos flancos con soportales de columnas de orden toscano en piedra (81 columnas clásicas), bajo dos galerÃas abiertas al exterior aunque hoy cerradas con cristal. Son galerÃas preciosas que antiguamente servÃan como escenarios de actos públicos.

En uno de los flancos de la plaza está el Corral de Comedias, desde 1955 Monumento Nacional, y el Ayuntamiento y un pequeño jardÃn dedicado a Diego de Almagro, conquistador. Un capÃtulo aparte necesitan los edificios religiosos asà que puedes visitar la Iglesia de la Madre de Dios, el Convento de la Encarnación, el Convento de Santa Catalina o la Iglesia de San Bartolomé.
El Convento de la Encarnación destaca por su impronta manierista. Dentro hay unas pinturas hermosas de San Diego, San José, San Juan Evalengista y San Juan Bautista. La nave tiene dos tramos y las capillas, poco profundas, se abren en los muros. El exterior tiene un frente con dos cuerpos, uno edificado en el siglo XVI y otro del siglo XVIII.
Después, entrer los edificios civiles podemos destacar casas particulares que se encuentras en las callecitas. Un paseo por el Barrio Noble es un encanto y podremos ver la Casa del Mayorazgo de los Molina, la de los Rosales, las casas de los banqueros alemanes, la Casa del Prior, la Casa Palacio de los Oviedo…

En la Plaza de Santo Domingo veremos el Palacio de los Condes de ValparaÃso, del siglo XVII, el Palacio de los Marqueses de TorremejÃa o el convento de las monjas Bernardas, por ejemplo. Sobre la calle de San AgustÃn está el Palacio de los Medrano, del siglo XVI.
El nombrado Palacio de los Condes de ValparaÃso se convirtió en una mansión hermosa y de lujo en el siglo XVIII. Su dueño fue entonces el Ministro de Despacho Universal de Fernando VI, aunque hoy es un edificio municipal. Tiene una portada, un zaguán, un patio y una salida trasera que divide la estructura en dos partes. Es un palacio de estilo renacentista, pero su portada es hermosamente barroca con adornos heraldicos, hojas de vid, espigas y motivos religiosos también.
El Palacio de los Marqueses de TorremejÃa es del siglo XVI aunque fue reformado en el siglo XVII. Hoy es el hogar de las Madres Dominicas: tiene dos plantas en torno a un patio rodeado de columnas. Por su parte, el Palacio de los Medrano es del siglo XVI y tiene tres plantas en torno a un patio central.

Todo esto puedes conocerlo simplemente saliendo a caminar por las calles pintorescas de Almagro, pero también puedes conocer sus museos. Está el Museo Nacional del teatro, con una gran e interesante colección, y el Museo Etnográfico Campo de Calatrava que funciona en una casa restaurada del siglo XVIII. Su colección repasa la historia de las actividades y oficios locales. Y claro, el Museo del Encaje no puede faltar porque esta artesanÃa es famosa por aquÃ.
El Museo del Encaje está sobre el Callejón Villar y abrió sus puertas en 2004 para mostrar lo mejor de los encajes, blondas y picaos. Y finalmente, el Espacio del arte contemporaneo que funciona en el viejo Hospital de San Juan.

Finalmente, para visitar iglesias tienes para elegir: la Iglesia de San Blas, el Convento del SantÃsimo Sacramento con su iglesia de San AgustÃn, la Iglesia de la Madre de Dios, de estilo gótico con toques renacentistas, el Convento de Santa Catalina de Siena, el Convento de la Encarnación Dominica, el de la Asunción de Calatrava, el de Nuestra Señora del Rosario, la Iglesia de San Bartolomé el Real y la Ermita de San Juan Bautista.
En agosto tienen lugar las fiestas en honor de San Bartolomé y la romerÃa en honor a la Virgen de las Nieves, asà que es un buen mes para hacer la visita. Una visita que debe incluir una buena comida con berenjenas, pisto manchego, asadillo manchego y muchos platos sabrosos más, marinándose con un buen vino tinto. Almagro es conocida por sus berenjenas asà que puedes hacer, incluso, la Ruta de la Tapa de Berenjena de Almagro.