Aveiro, el Portugal más veneciano

Aveiro

Hemos conocido ya Lisboa y Oporto, las ciudades más populares de Portugal, y sin embargo quedan rincones increíbles y muy interesantes por descubrir. Aveiro es una pequeña población que se puede visitar tranquilamente en un día, aunque lo de disfrutar de sus playas puede llevarnos más tiempo, porque son espectaculares.

Aveiro es conocido como la Venecia portuguesa, y es que es famoso por sus canales, sobre los que navegan los moliceiros, los barcos típicos parecidos a las góndolas de Venecia. Es como disfrutar de la esencia de Venecia pero con gusto luso, todo muy original. Y todavía hay más cosas y rincones por conocer en la pequeña Aveiro.

Cómo llegar a Aveiro

Lo más común a la hora de dirigirse a Aveiro es coger un avión hasta la ciudad de Oporto. Desde la famosa estación de tren de Sao Bento, con sus azulejos blancos y azules, se puede coger un tren para llegar a Aveiro. Además, el viaje en coche desde Oporto son unos 45 minutos. Los autobuses suelen hacer rutas más largas que tardan sobre una hora por lo que, de elegir transporte público, es mejor decantarse por el tren.

Visitar los canales

Venecia de Portugal

Los canales son la principal atracción de esta pequeña ciudad, con una ría en la que hay tres canales que dividen la ciudad en dos partes. Un viaje de unos 45 minutos en estos moliceiros cuesta unos cinco euros, por lo que es un precio bastante asequible. Son barcos a motor, por lo que no debemos esperar que nos lleven como en las góndolas venecianas, pero siguen teniendo su encanto, sobre todo si nos fijamos en las pinturas de la proa. Durante estos paseos ya podemos ver gran parte de la ciudad, que no es muy grande.

Moliceiros

Si queremos saber un poco de historia, estos barcos eran utilizados hasta hace poco para transportar sal y algas comestibles, y eran llamados moliceiros, nombre que hoy en día ya forma parte de la imagen de la ciudad. En la actualidad solamente hacen paseos turísticos, y es que les sale mucho más rentable.

Aveiro a pie en Beira Mar

Aveiro edificios

Visitar Aveiro a pie es un imprescindible. Sus pequeñas calles, ese toque de pequeña ciudad acogedora y las increíbles casas con fachadas art decó te encantarán. Lo cierto es que es un lugar tan peculiar que poco tiene que ver con otras ciudades portuguesas y ahí reside gran parte de su encanto. Uno de los barrios que no hay que perderse es el de Beira Mar, que conserva el sabor más auténtico de todos. Se pueden ver las viejas casas de los pescadores y edificios históricos, pequeños rincones y en definitiva un espacio ideal para escuchar los populares fados portugueses.

Cerca hay también un centro comercial para quienes tengan ganas de hacer compras. Y por la zona es posible parar en algún restaurante o en las panaderías a comprar algún dulce típico, como los ovos moles, de yema de huevo y azúcar, o los pasteis de belem, también muy conocidos en Lisboa y en toda Portugal.

Aveiro fábrica cerámica

Si deseamos conocer un poco de la historia del lugar, podemos visitar el Convento de Jesús, que hoy en día es el museo de la ciudad, y se trata de un edificio del siglo XV de estilo barroco. Está ademas frente a la Catedral da Sé, que como edificio no es muy impresionante, pero sí cuenta con unos bonitos azulejos y con un órgano del siglo XVII. También se puede visitar un peculiar edificio de ladrillo rojo, que era la antigua fábrica de azulejos. Si os fijáis, os daréis cuenta de los importantes que son los azulejos en los edificios portugueses.

Las playas de Aveiro

Playas Aveiro

Uno de los grandes atractivos de Aveiro son los canales con los moliceiros, pero su otro gran atractivo son sin duda sus preciosas playas. Por toda la costa portuguesa no dejamos de encontrarnos con preciosos arenales para todos los gustos, más concurridos, más solitarios y salvajes, pero siempre bonitos. En este caso tenemos dos playas cercanas y conocidas por visitar, Costa Nova y Barra.

Costa Nova Aveiro

La playa de Costa Nova es muy conocida por sus casas de playa pintadas con rayas de colores vivos y alegres. Sin duda conforman una postal muy peculiar, como ocurre con todo en esta ciudad portuguesa. Estas casas están en la calle principal y no puede faltar una foto con ellas. Además, en esta calle hay puestos de comida con las ‘tripas’, que son como crepes dulces.

La playa de Barra es un gran arenal en el que podemos disfrutar de una zona orientada al ocio, en el bulevar, con cafés, restaurantes y tiendas, y otras zonas más alejadas, en las que la gente hace nudismo o busca una mayor tranquilidad y sensación de estar en contacto con la naturaleza. En esta playa también destaca el hecho de que cuenta con el segundo faro más grande del mundo.

 

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