El Coloso de Rodas

Hoy en día el mundo moderno ha elegido sus propias maravillas, pero históricamente las Maravillas del Mundo Antiguo son las más conocidas y las que han despertado la imaginación de todos nosotros.

¿Quién no ha soñado con caminar por los Jardines Colgantes de Babilonia, ver encendido el Faro de Alejandría o detenerse a los pies del Coloso de Rodas, por ejemplo? Hoy hablaremos de esta última maravilla, una estatua colosal que alguna vez estuvo en la isla de Rodas, en Grecia.

Rodas

Rodas es la isla más grande de las Islas del Dodecaneso, está frente a la costa turca y una cadena de montañas la atraviesa de norte a sur. Tiene siglos de historia pues por aquí han pasado muchos pueblos, los minoicos, los dorios, los griegos, romanos, Bizancio, otomanos, italianos, por ejemplo.

La ciudad medieval de Rodas ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad y hoy, aunque ya no se yergue como alguna vez lo hizo, la isla es popular también por el Coloso de Rodas.

El Coloso de Rodas

La historia del coloso comienza con el sitio de Demetrios Poliorketes, el sucesor de Alejando el Grande, hacia el año 305 a.C. Demetrios fue vencido y al dejar Rodas dejó atrás toda la maquinaria bélica del sitio. Los vencedores, por su parte, decidieron conmemorar su valor y victoria construyendo una estatua enorme de su dios favorito: Helios, el dios del sol.

Parece que la tarea recayó en el escultor Chares de Lindos, discípulo de Lysippos (a su vez responsable de la estatua de 19 metros de Zeus), y se tardaron doce años en concluir la obra. El Coloso de Rodas tenía una base de mármol blanco y sobre ella se fijaron primero los pies del coloso. Así, poco a poco, la escultura fue cobrando forma hacia arriba con partes exteriores de bronce fortificada con hierro y piedra en su esqueleto. A medida que fue siendo más alta se necesitaron rampas así que había un proceso constante de armado y desarmado de estructuras de andamio.

Los constructores eligieron bronce, aleación de cobre e hierro, para cuidar la estatua. Sin embargo, el coloso tenía esqueleto de hierro y sobre él se colocaron placas de bronce que, ciertamente, es el más fuerte que el hierro y puede resistir condiciones climáticas muy adversas, en este caso el viento y el agua cargado de sal.

El Coloso de Rodas medía 33 metros de alto pero solo estuvo en pie alrededor de 56 años.  En el año 266 a.C la isla de Rodas sufrió un gran terremoto. La ciudad sufrió muchos daños y el mismo Coloso se quebró en su parte más débil, el tobillo. Por entonces la isla tenía buenas relaciones con los soberanos egipcios, así que Ptolomeo III les ofreció cubrir los costes de la restauración.

Empero, los isleños consultaron a un oráculo, el famoso Oráculo de Delfos, y este es dijo que la restauración no era una buena idea así que al final la isla declinó la generosa propuesta del soberano egipcio. Así, el Coloso quedó en ruinas por… bueno, casi la eternidad pues nunca fue reconstruido. Mucho de lo qeu sabemos de él nos llega a través de las palabras de Plinio el Viejo, que decía que «aún acostado en el piso es una maravilla».

La cuestión es que el Coloso de Rodas quedó en ruinas por casi mil años. En el 654 d.C los árabes invadieron la isla de Rodas y no dudaron mucho en desarmar lo que quedaba de la escultura y vender el material a los judíos de Siria. Ha llegado hasta nuestros días el cuento de que fueron transportados en 900 camellos. ¿Habrá sido así? ¡Qué espectáculo!

Lo cierto entonces es que semejante maravilla del mundo antiguo solo se mantuvo en pie por poco más de medio siglo y acostado el 90% de su existencia. Aún así, fue tan increíble que pasó a formar parte del selecto grupo de Maravillas del Mundo Antiguo. Muchas de las imágenes que vemos, reconstrucciones, lo ubican en el puerto Mandraki, uno de los tantos puertos de la isla, pero es difícil de creer conociendo las exuberantes medidas de la estructura.

Con esa altura y ese peso es muy poco improbable o casi imposible que se alzara allí. Incluso las piezas rotas deberían haber caído al agua tras el terremoto, así que estudios mas recientes sugieren que debe haberse alzado en algún promontorio cerca del puerto o un poco tierra adentro. Lo que sea, nunca en la entrada misma del puerto.

Si pensamos en todas las maravillas de aquel tiempo, la única que queda en pie es la Gran Pirámide de Giza, en Egipto. Una pena. Bien, que en 2008 el gobierno de la isla anunció que estaba pensando seriamente en construir un nuevo Coloso que, no sería una réplica, sino algo mas moderno y más liviano. Hasta se habló de su escultor, el alemán Gert Hof, quien trabajaría desde Colonia con algunas armas fundidas de todo el mundo.

Eso en 2008, pero en 2015 apareció otra noticia sobre un grupo de arquitectos de Europa que tenía intenciones de construir otro Coloso uniendo los muelles de la entrada del puerto, sin hacerle caso a la idea general de que ese sitio precisamente no era ni el original, ni el correcto, ni el posible. Se habló de una estatua de 150 metros de alto, cinco veces mas alto que el original, construida con donaciones y que incluirá una biblioteca, un faro funcionando con paneles solares y demás.

De momento, como debes estar imaginando ni un proyecto ni el otro han avanzado. ¡Pero eso no debe ser una razón para no viajar a Rodas! De hecho, la isla es un destino fantástico de viaje, con muchos sitios históricos y hermosas playas. Estar en Rodas es hacer una visita al pasado: hay castillos, fuertes, iglesias y monasterios bizantinos,  está la acrópolis de la ciudad de Lindos, la torre del reloj medieval, la acrópolis de Rodas…

Y para cerrar, en el Palacio del Gran Maestre de Rodas hay una exhibición llamada «Antigua Rodas, 2400 años». El edificio es en sí un tesoro con un piso inferior del siglo VII y los pisos superiores medievales que se esconden en una construcción más moderna de los años ’40 del siglo XX. La exhibición ocupa 12 habitaciones y se remonta al año 1993 cuando se cumplieron 2400 años de la fundación de la ciudad. La colección es soberbia y hoy forma parte de la exhibición permanente del museo.

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