Grindelwald, en Suiza

Suiza es un país de postal. Hermosos paisajes lacustres, aldeas pintorescas, ciudades limpias, ciudadanos educados, buenos medios de transporte… Si ya conoces Suiza siempre hay ganas de volver, si todavía no has tenido el placer es hora de planificar un viaje a este pequeño pero encantador país de Europa.

Y aquí en Suiza uno de los destinos recomendables es Grindelwald, una coqueta aldea en el cantón de Berna.

Grindelwald

Como dijimos, la aldea está en el cantón de Berna. Suiza está dividida en cantones, un total de 26, que conforman la Confederación Suiza. Se trata de subdivisiones administrativas y la palabra misma deviene de un término francés del siglo XV.

En el caso del cantón de Berna forma parte de la confederación desde 1353 y su capital es la ciudad del mismo nombre. La distancia que media entre Berna y Grindelwald es de alrededor de 75 kilómetros, así que en alrededor de una hora se cubre tranquilamente en coche. Obvio, hay autobuses y también servicio de tren. Puedes llegar en tren desde Berna, son servicios rumbo a Interlaken.

Grindelwald es una aldea antigua, que aparece por primera vez en documentos oficiales en el siglo XII, pero en realidad la zona ya estaba ocupada en tiempos neolíticos, como lo demuestran los hallazgos arqueológicos. También pasaron por aquí los romanos y en la Edad Media los asentamientos cobraron mayor forma.

En tiempos del Rey Conrad III, siglo XII, se le entregaron tierras al Monasterio de Interlaken y esas propiedades se acrecentaron durante el siglo siguiente. El poder religioso era mucho, a pesar de la resistencia local de aldeanos y nobles. Con la Reforma Protestante se secularizó el monasterio y la propia aldea, pero ya estamos hablando del siglo XVI.

Toda esta historia puede verse en las distintas construcciones que han logrado sobrevivir al paso del tiempo y que el turismo, que comenzó en el siglo XVIII, aprendió a apreciar. Lo cierto es que una aldea preciosa, muy escénica, y los cuadros, postales y fotografías que la han retratado a través del tiempo han contribuido a que su fama sea internacional.

La zona tiene un total de siete municipalidades, pero el corazón es la turística Grindelwald. A esta aldea la rodean montañas, once en total, aquí y allá, de distintas alturas. Hay tierras forestadas y tierras dedicadas a la agricultura, entre las que se mezclan rutas, caminos, ríos y lagos.

La mayoría de la gente habla alemán, aunque el segundo idioma más hablado es el portugués. Solo después viene el francés. ¿Cómo es el clima? Pues junio es un mes lluvioso y el mes mas seco es febrero. Obviamente, los inviernos son de nieve y frío.

Turismo en Grindelwald

Como todo destino de montaña hay dos temporadas muy fuertes: el invierno y el verano. En invierno lo más importante gira alrededor del esquí. Hay dos zonas para esquiar, Kleine Scheidegg – Männlichen – Wengen y First. En total hay 160 kilómetros de pistas con 30 instalaciones, a 2500 metros de altura. Y aún más, si contamos que está el Schilthorn con 2971 metros.

Además de esquiar se puede caminar en invierno con equipo especial, y para eso hay 80 kilómetros de caminos distintos. Los caminos se internan en las montañas dando vistas espectaculares del paisaje a miles de metros de altura, con glaciares a la vista, o pistas de trineos, 60 kilómetros… Una maravilla para quienes quieran pasar todo el día bajo el cielo helado de invierno.

Después, en verano lo recomendable es hacer senderismo. Equiparse con buenas zapatillas y comida y salir a disfrutar del sol y las montañas. Hay 300 kilómetros de caminos para excursionistas, y entre ellos el más popular es el que une Grindelwald – First hasta el hotel de montaña Faulhorn, asando por el lago Bachalpsee. Otro paseo recomendable, si te gusta ver montañas, es hacer la ruta desde el Männlichen hasta Kleine Scheidegg pues se tiene una vista espectacular de las montañas Jungfrau, Mönch y Eiger.

Lo que no hay que perderse en Grindelwald

Pensando en todo lo que ofrece esta aldea de montaña y sus alrededores podemos hacer un resumen de lo mejor de lo mejor. Subir a la cima del Schwarzhorn es recomendable. Te lleva una góndola en Grindelwald misma y después, arriba, puedes caminar por el First Cliff Walk. Se trata de una pasarela metálica pegada a la montaña que se proyecta 45 metros. ¡Imagina esas vistas! lagos a la distancia, picos de montaña, pasturas alpinas…

Después está el First Flyer que recorre 800 metros de largo con una velocidad promedio de 84 km/h, pero es solo para los que disfrutan de grandes inyecciones de adrenalina. Todo se combina con caminatas y el uso de trottibikes, una cruza de scooter y bicicleta.

También desde First puedes acercarte a conocer el Lago Bachalpsee, a 2265 metros de altitud, con aguas cristalinas, espejando el paisaje lacustre circundante. La caminata es liviana y hay muchas flores silvestres si vas en verano. Y también bajando en First puedes tomar otro camino e ir hasta Grosse Scheidegg, destino ideal para excursiones entre pasturas, ganado, cascadas y glaciares.

Jungfraujoch requiere tomar el tren en Grindelwald Grund hacia Kleine Scheidegg. Allí hay que cambiar de tren y tomar el tren a mayor altitud del mundo que es el que te lleva a 3.454 metros de altitud. El tren data de 1912 y eso es sencillamente fantástico porque ya en las últimas estaciones estás cara a cara con el glaciar Aletsch. ¿La cima de Europa? Probablemente. Y si quieres subir un poco mas puedes ir hasta el Observatorio Sphinx donde hay vistas de 360º.

A Männlichen se llega en góndola desde la estación Grund. El viaje te deja a 1.300 metros y es en sí mismo una aventura ya que es el tercer cablecarril de su tipo mas largo  del mundo. En media hora estás arriba para disfrutar de los paisajes. Si vas a mediados de junio abundan las flores y el verde y una vez arriba la idea es buscar alguno de los tantos buenos puntos panorámicos.

A estos destinos podemos sumar Pfingstegg, especialmente en verano. Está a solo minutos de Grindelwald y tiene buenas vistas y un tobogán divertidísimo que tiene 736 metros de largo y una caída vertical de 60 metros. Cualquier caminata por aquí te puede llevar al glaciar de Grindelwald en 90 minutos de andar. Otra caminata destacada es el Sendero Eiger, seis kilómetros que te llevan a la cara norte del Eiger.

Para hacer este camino hay que tomar el tren Jungfrau hacia Eigergletscher y no olvidarte agua, comida, gorra y binoculares. Los seis kilómetros comienzan en la estación Alpiglen y los haces en unas dos horas. A veces es un poco difícil pero hay sogas para tomarse de ellas al lado del camino.

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Para mi Gletscherschlucht tiene que estar en la lista. Se trata de un barranco que quita el aliento y que está a solo 10 minutos de la estación de Grindelwald. Hay pasarelas y senderos y en verano está la spiderweb que es una red suspendida sobre el caudal de agua. Los caminos se internan un kilómetro en el barranco.

Y finalmente, si no quieres caminar y eres fanático de la bici te cuento que los trenes y cablecarriles de Grindelwald están adaptados para la bici, así que en verano las posibilidades de deambular y disfrutar de la zona se amplían. Suma la oferta de spas y , el Museo de Grindelwald y el viaje está completo.

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