Lerma

Imagen| Nicolás Pérez Gómez Wikipedia

Ubicada en la provincia de Brugos, en la vega del río Arlanza una de las comarcas vitivinícolas más relevantes de España, se encuentra Lerma. Un pequeño municipio de poco más de 2.500 habitantes que vivió su época de mayor esplendor durante el reinado de Felipe III en el siglo XVII.

El centro histórico de Lerma es una maravilla perfectamente conservada. Caminar por sus empedradas y empinadas calles nos traslada por un momento al pasado y su riqueza patrimonial es tan interesante que justifica una excursión a esta villa.

Historia de Lerma

A lo largo de la historia dada su situación estratégica a orillas del río Arlanza, Lerma ha ocupado un lugar estratégico como cruce de caminos. Su época de mayor esplendor tuvo lugar en el siglo XVII cuando la corte de la monarquía hispánica se trasladó a Valladolid en 1601. En aquel entonces llegaban a Lerma personajes y artistas relevantes y se celebraban fiestas y banquetes en honor de los reyes.

Esta localidad tuvo su gran desarrollo coincidiendo con la época en que el duque de Lerma, famoso valido del rey Felipe III. Su caída del poder y su conversión en cardenal para evitar la persecución, le condujo a refugiarse en aquí hasta su fallecimiento en 1625. Poco después comenzó su declive.

Qué ver en Lerma

El casco histórico de Lerma se extiende sobre las laderas de una colina y todavía cuenta con algunos rincones del antiguo recinto medieval como el arco de la Cárcel, puerta principal de entrada por la muralla, o la antigua plaza de la Villa porticada. Cerca está el puente medieval y la ermita del Humilladero, la única que se conserva de la época del Duque de Lerma.

Imagen| Click Turismo

Plaza Mayor porticada de Lerma

Frente al Palacio Ducal de Lerma se expande la Plaza Mayor, una de las más grandes de España y en origen totalmente porticada. Esta plaza se usaba en las fiestas que realizaban los cortesanos de la ciudad para las corridas de toros, obras teatrales o exhibiciones ecuestres. Para apreciar sus dimensiones, lo mejor es verla cuando está vacía pero hy en día es prácticamente imposible verla porque se usa como aparcamiento para poder acceder al casco antiguo con el coche.

Palacio Ducal, parador de Lerma

Sobre los restos de un antiguo castillo medieval, el duque de Lerma ordenó construir en 1617 un palacio de características similares al Monasterio del Escorial impresionado por la monumentalidad y belleza del edificio religioso.

El palacio preside la zona alta de la ciudad y es el monumento más importante de Lerma. De estilo herreriano, el edificio de grandes sillares con balcones y techo de pizarra mezcla a la perfección el gris de la piedra y el negro de la pizarra. Está rematado por sus cuatro chapiteles, tan característicos de este tipo de arquitectura. Fue reconvertido en Parador Nacional y su interior está completamente restaurado.

Convento de San Blas en Lerma

En una plaza contigua se sitúa el Convento de San Blas, de 1627, en la actualidad habitado por monjas dominicas, y donde se conserva un gran relicario.

Colegiata de San Pedro en Lerma

Tu paseo por Lerma te debe conducir desde la plaza Mayor hasta la Colegiata de San Pedro. Ese recorrido, desde el palacio Ducal, lo hacían los reyes y el Duque de Lerma a través de un túnel conocido como el Pasadizo Ducal, el cual se puede visitar en la actualidad. De esta forma podían asistir a los oficios religiosos de la colegiata sin necesidad de salir a la calle.

Plaza de Santa Clara en Lerma

Situada a sólo unos pasos de la Plaza Mayor de Lerma se encuentra la Plaza de Santa Clara, un tranquilo lugar entre dos edificios religiosos de Lerma, el convento de Santa Clara y el monasterio de Santa Teresa. Junto a esta plaza se abre el espectacular mirador de los Arcos para disfrutar de las vistas del río Arlanza una de las más bonitas de Castilla. La balconada también permite observar cómo se expande la ciudad de Lerma fuera del monte que conforma su casco histórico. En esta plaza cabe destacar el sepulcro del cura Merino, famoso guerrillero de la Guerra de la Independencia y el monasterio de la Ascensión, que fue el primer convento fundado en Lerma por los duques de Uceda en 1610 y donde residen actualmente monjas franciscanas clarisas.

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