Notre Dame, la joya gótica de París

Hay lugares en el mundo que no necesitan presentación pues su fama habla por sí mismos. Es el caso de Notre Dame o Nuestra Señora de París, uno de los monumentos que más veces hemos visto en postales, películas y libros. Notre Dame es una maravilla del arte, un imprescindible en las visitas a París que no te puedes perder. A continuación, te contamos todo lo que debes saber sobre esta catedral cuya belleza ha cautivado a generaciones enteras.

Historia de Notre Dame

La construcción de esta majestuosa iglesia gótica dedicada a la Virgen María en la Ile de la Cité llevó mucho tiempo y esfuerzo. Los trabajos comenzaron en 1163 y no fue hasta 1345 que se terminaron. A lo largo del tiempo, la catedral ha presenciado innumerables acontecimientos históricos como la beatificación de Juana de Arco y las coronaciones de Napoleón Bonaparte o Enrique VI de Inglaterra.

En 1793, durante la Revolución Francesa, Notre Dame se convirtió en un templo dedicado a la razón y muchos de sus tesoros fueron robados. Además, gran parte de las esculturas fueron destrozadas e incluso se reemplazó a la Virgen María por imágenes de la libertad en varios altares. En este periodo la iglesia terminó convirtiéndose en un almacén y no fue hasta hasta 1845 cuando se inició un programa de restauración que duró más de dos décadas.

Más tarde, durante la Segunda Guerra Mundial, Notre Dame sufrió los bombardeos alemanes aunque afortunadamente no fue destruida.

Visitar Notre Dame

A pesar de que la catedral de Notre Dame es una iglesia católica en funcionamiento, hace tiempo se convirtió también en una importante atracción turística, por lo que es casi una obligación acercarse a conocer esta iglesia ubicada en la Ile de la Cité durante vuestra estancia en París.

Aquellos hispanohablantes que visiten Notre Dame durante el fin de semana han de saber que se ofrecen visitas guiadas gratuitas en español todos los sábados a las 14:30 horas. En caso de no poder asistir el sábado, existen visitas guiadas en inglés los miércoles y jueves a las 14:00 horas. También se puede alquilar una audio-guía.

Además de poder disfrutar de la impresionante fachada y de los interiores del templo gótico, es posible subir a la torre sur de y contemplar las famosas gárgolas y las espectaculares vistas del Sena, Ile de la Cité y París. Incluso es visitar las criptas de la catedral y el museo arqueológico, el cual alberga ruinas romanas subterráneas.

La entrada a Notre Dame es gratuita por lo que dada la afluencia de gente, lo mejor es ir temprano para hacer cola. El horario de apertura al público de Notre Dame es de lunes a viernes de 8:00 a 18:45 horas y sábados y domingos de 8:00 a 19:15 horas. En cambio, el acceso a las torres y a la cripta tiene un precio de 8,50 y 7 euros respectivamente. Los menores entran gratis.

Interior de Notre Dame

El interior de la catedral destaca por su luminosidad, gracias a los amplios ventanales que se abren en la cabecera, el claristorio, el triforio y las naves laterales. La mayor parte de las vidrieras que se pueden observar actualmente fueron colocadas durante las sucesivas restauraciones que se realizaron desde el siglo XIX.

Desde el punto de vista escultórico, destaca en la cabecera la monumental Piedad, esculpida por Nicolas Coustou en el siglo XVIII, que preside Notre Dame desde el centro del ábside. A los lados de la estatua se encuentran las efigies del rey Luis XIII, obra de Guillaume Coustou, y Luis XIV, por Antoine Coysevox, ambos arrodillados y rodeados por ángeles que portan los Arma Christi.

El órgano principal de Notre Dame es un enorme y hermoso instrumento obra de Aristide Cavaillé-Coll en su mayor parte. Posee 113 juegos y 7800 tubos, algunos de los cuales son de la Edad Media, así como una caja adornada con autómatas. Se puede escuchar cada domingo a las cinco y cuarto de la tarde, cuando lo toca alguno de los organistas titulares de Notre-Dame, o con motivo de recitales dados una vez al mes, los jueves, por unos organistas venidos del mundo entero.

La catedral de Notre Dame guarda un importante tesoro relacionado con la Pasión de Cristo: un fragmento de la corona de espinas y de la Vera Cruz así como uno de los clavos de la crucifixión. Estas reliquias las compró el rey Luis IX al emperador de Constantinopla. En 1239 el rey en persona llevó las reliquias a Notre-Dame mientras se construía un edificio adecuado para ellas, lo que posteriormente sería la Sainte Chapelle. Durante la Revolución Francesa, las reliquias fueron llevadas a la Biblioteca Nacional. Tras el Concordato de 1801, se entregaron a la custodia del arzobispo de París, que las depositó de nuevo en 1806.

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Escapadas, París

Dicen que hay tantos tipos de viajeros como personas en el mundo. A lo largo de mis viajes me percaté de la variedad de intereses con los que nos podemos topar, por ello en Actualidad Viajes te daré los datos que necesitas para disfrutar al máximo de tus vacaciones en cualquier rincón del mundo.

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