Que ver en Portocolom

En Mallorca hay una localidad con el nombre de Portocolom, un viejo pueblo pesquero, muy turístico, que descansa sobre una hermosa bahía y es un gran destino de viaje. Pasaremos el invierno, pasaremos la pandemia y destinos como estos estarán allí para darnos la bienvenida.

Hoy, en Actualidad Viajes, que ver en Portocolom.

Portocolom

Puerto de la paloma, ese sería el nombre que deriva del latín y por supuesto el que le habrían dado los romanos cuando llegaron a la zona y apreciaron la cantidad de palomas que había y aún hoy, hay. Otra versión dice que se llama así por Cristóbal Colón, porque es su lugar de nacimiento.

El puerto comercial se desarrolló en la Edad Media, pero había muchos piratas así que una población estable fue algo que tardó en llegar. Ya en el siglo XIX el pueblo comenzó a crecer con proyectos urbanísticos, aunque para hablar estrictamente del turismo éste llegaría en los años ’60.

De la mano de los turistas llegó esta industria sin humo y hoy en día mucha de la población trabaja en este sector. Portocolom está a 12 kilómetros al norte de Cala d’Or así que si quieres seguir disfrutando de sol, playas y mar, este es un muy buen destino.

Que ver en Portcolom

Nuestro viaje debe empezar en la zona más antigua, conocida con el nombre de Es Riuetó, con el corazón en la Plaza de Sant Jaume. Alrededor de esta plaza está la Iglesia Madre de Dios, de fines del siglo XIX y estilo neogótico. La plaza es también el lugar de encuentro así que hay un sitio genial para beber algo, Sa Covta dets Ases, con una bonita terraza desde donde se ven las callejuelas que nacen de la plaza.

Después sí, hay que largarse a caminar y tomar fotos, detenerse a apreciar las construcciones, las esquinas, los rincones. Hay casas con contraventanas coloridas, buganvilias y aceras estrechas. Verás alguna que otra bici esperando a su dueño y en cada vuelta seguro te topas con el mar. Muchas casas directamente tienen amarradas sus embarcaciones en el puerto, así que tampoco te faltará la foto de las barcas típicas, los llaüts.

Después de la zona antigua hay que salir a pasear por la bahía, sin prisas. Además de las barcas tradicionales hay catamaranes y yates en el puerto deportivo, pequeñísimo pero siempre ocupado, especialmente en verano. También están los restaurantes para disfrutar de la cocina mediterránea y de la pesca diaria.

Hay varias opciones: el restaurante HPC con sus paellas, pescados, mariscos y ensaladas que lo que menos son es sencillas. Todo servido en elegantes mesas sobre una terraza muy solicitada. Sa Llotja es otro restaurante posible, de onda más moderna, cuya cocina también se concentra en los pescados. Otra opción es Colón.

Un poco aparte de la zona portuaria se ubican las tiendas, tanto de recuerdos como de moda, así que puedes salir de compras antes o después de comer. ¿Pero qué más se puede hacer en este pequeño y pintoresco pueblo?

Cerca de Felanitx está el Santuari de Sant Salvador. Hay un camino muy hermoso, que serpentea montaña arriba hasta la cima del Puig Sant Salvador que es el pico mas alto del lugar. Arriba hay una enorme cruz de piedra y una estatua de Jesús. es un destino de peregrinación y aunque hoy en día ya no viven aquí monjes, el lugar ofrece alojamiento a quienes llegan de visita.

La zona además es popular por sus cuevas, entre las mejores atracciones de Mallorca. Hay un par de cuevas que se pueden explorar en bote o a pie, las Cueva de Ham y la Cueva del Drac, y si te gusta bucear puedes llegar por el agua a cuevas submarinas que están sobre la costa.

En Portocolom  todo gira alrededor del mar así que hay muchas actividades acuáticas. Si vas con tiempo hay una escuela de navegación a vela, la Escola Naùtica s’Algar, también puedes disfrutar de sus playas, hacer paseos en bote o directamente contemplar el mar y tomar el sol desde la playa. Por toda la bahía se han construido pantalanes, no muy grandes, pero que ayudan a la formación de pequeñas playas aquí y allá.

Las mejores playas están más lejos. Por ejemplo, a 10 minutos está la Cala Marsal, la más popular de todas. Sus aguas transparentes son de color turquesa y las puedes ver muy bien desde su mirador. Se alquilan sombrillas y hamacas y por suerte hay un chiringuito para matar el hambre.

Cala Brafi está escondida al final de un camino de piedras rodeado de matojos. Se va bajando hasta llegar al arenal, pequeño y casi virgen, especial para los que hacen nudismo o naturismo. También puedes llegar en barco, contratados en la bahía de Portocolom, en las mismas agencias donde contratas las excursiones de buceo o demás deportes acuáticos.

Para el otro lado también hay calas que no están lejos, bordeando la bahía más allá de la zona antigua está S’Arenal, una playa muy completa que incluso tiene ducha, y sí, es donde está el bonito faro de Portocolom construido en 1860, con rayas de color negro y blanco.

Si te gusta caminar entonces el consejo es que te metas por la zona residencial cercana al Hotel Vistamar y ubiques un caminito estrecho que nace entre dos casas. Este caminto termina en un mirador excepcional pues es una cueva natural con un arco producto de la erosión conjunta del mar y del viento.

Si te gusta el golf está el Vall d’Or Golf, camino a S’Horta, y si solo quieres comer en un bonito restaurante rodeado de campos de golf dentro funciona mÀxime. Cerca de Portocolom está Pla y Llevant, una interesante zona vitivinicultora que se puede recorrer. Recuerda que Mallorca es un paraíso con 70 bodegas que en su mayoría elaboran vinos con uvas autóctonas. Algunos de estos vinos han ganado premios internacionales, así que puedes sumar degustaciones y algunas compras.

Como es un destino turístico, en verano, suele haber eventos culturales y deportivos. En realidad, se dan durante todo el año pero especialmente en verano. Por ejemplo, hay un triatlón muy conocido en el mes de abril, en junio hay un festival gastronómico y también en junio tiene lugar un festival de rock.

Portocolom es pequeño así que también invita a salir por los alrededores. Campos, por ejemplo, es un buen day trip, lo mismo Cala d’Or, Cala Murada o la propia ciudad de Felanitx.

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