En torno al río Tajo: ciudades para descubrir

El río Tajo a su paso por Toledo

En nuestro particular recorrido por España, te proponemos un viaje a lo largo del río Tajo, en cuyas riberas hay preciosas ciudades, paisajes increíbles, magnífica gastronomía y un extraordinario patrimonio monumental.

Desde su nacimiento en la Sierra de Albarracín de los Montes Universales, en Teruel, el Tajo discurre transversalmente por la Península Ibérica a lo largo de 1008 kilómetros. De ellos, 816 son por territorio español y el resto por tierras portuguesas para desembocar en Lisboa, concretamente formando el estuario del Mar de la Paja. A pesar de tan largo camino, no son muchas las ciudades que baña, pero sí todas dignas de visitar. Vamos a hablarte de ellas.

Aranjuez: un Real Sitio bañado por el río Tajo

La preciosa localidad madrileña, conocida como el Real Sitio de Aranjuez por ser lugar donde los reyes españoles pasaban largas temporadas, tiene mucho que mostrarte. Así, el Palacio Real, construido por orden de Felipe II en el siglo XVI.

Si bien su edificación fue iniciada por el arquitecto Juan Bautista de Toledo, este murió sin terminarlo. Por ello, las obras se extendieron durante muchos años hasta su definitiva culminación en tiempos de Carlos III. A lo largo de ese tiempo, participaron en la construcción maestros de la arquitectura como Juan de Herrera y Francisco de Sabatini.
Más impresionantes si cabe son los jardines que rodean el palacio. Se trata de verdaderas obras maestras de la jardinería llenas de fuentes monumentales, estatuas e incluso edificaciones como la famosa Casa del Labrador, un palacete neoclásico ubicado en el jardín del Príncipe.

Y, ya que estás en Aranjuez, no dejes de probar los extraordinarios productos de su huerta. Especialmente famosos son los espárragos y las fresas, así como los platos preparados con ellos. Por ejemplo, la perdiz en escabeche de fresón.

El Palacio Real de Aranjuez

Imagen del Palacio Real de Aranjuez

Toledo: pura historia

Si monumental es Aranjuez, más aún lo es Toledo, la ciudad más importante que baña el río Tajo si exceptuamos Lisboa. Fue capital del reino hispano-visigodo y posteriormente crisol de culturas, ya que en ella convivieron la cristiana, la judía y la árabe.

Su rica historia nos ha legado numerosos monumentos que debes ver (de hecho toda la ciudad fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1986). Es el caso de sus murallas Y, en estas, magníficas puertas, como la del Sol, de estilo mudéjar; la del Cambrón, renacentista, y las nueva y vieja de Bisagra.

Pero más impresionante aún es la Catedral de Santa María, considerada una de las cumbres del gótico en nuestro país. No dejes de entrar en ella, pues su interior alberga joyas como el sepulcro del Cardenal Mendoza y las capillas de los Reyes Nuevos, Mozárabe, de la Epifanía o de Santiago.

También cuenta Toledo con numerosos palacios. Entre ellos, tienes que ver el de Galiana, edificado en el siglo XI por el rey Al-Mamun y por tanto una joya del mudéjar; el de Fuensalida y la Posada de la Santa Hermandad, ambos del siglo XV, o la llamada Casa del Temple.

Por otra parte, debes saber que el centro neurálgico del Toledo monumental es la plaza de Zocodover. Una parte de ella fue construida por Juan de Herrera, pero también conserva muestras de la época árabe. Uno de sus accesos es el llamado Arco de la Sangre y de uno de sus laterales parte un tren turístico que recorre las principales calles del casco antiguo de la ciudad.

El Alcázar

Si hay un edificio imponente en Toledo es el Alcázar, hasta el punto de que es visible desde muy lejos. Su construcción data de tiempos de Alfonso VI de Castilla, aunque ha sufrido numerosas ampliaciones y restauraciones. La última fue después de la Guerra Civil, ya que durante esta había sido prácticamente destruido. A lo largo de los siglos ha sido palacio, alojamiento para los reyes, cuartel y academia militar. Actualmente, puedes encontrar en el Alcázar el Museo del Ejército.

Finalmente, no deberías abandonar Toledo sin probar platos típicos como el cochifrito, las carcamusas (magro de cerdo con verduras), las migas o las alubias con perdiz. Pero especial fama tienen los mazapanes, que incluso cuentan con denominación de origen.

Vista de Toledo

Imagen de Toledo

Talavera de la Reina y su cerámica

Sin salir de la provincia de Toledo encontrarás Talavera de la Reina, fundada en época romana con el nombre de Caesarobriga. En esta ciudad puedes ver monumentos como las murallas y sus torres albarranas, el Huerto de San Agustín, una alcazaba árabe, y la Basílica de Nuestra Señora del Prado, una maravilla renacentista decorada en su interior con elementos de cerámica de valor incalculable.

Porque, si por algo tiene fama Talavera, es por su cerámica, cuyos orígenes se remontan a la época musulmana. Es considerada una de las mejores del mundo.

No te vayas de la ciudad sin probar sus carillas, unas pequeñas alubias guisadas con verduras y chorizo; el pisto talaverano y, como postre, las puches, una crema a base de leche, canela y azúcar.

Lisboa: la desembocadura del río Tajo

Finalizamos nuestro viaje a lo largo del río Tajo en la ciudad donde desemboca: Lisboa. Esta te ofrece maravillas naturales como el estuario del Mar de la Paja, que conforma el propio río al salir al mar y que ya te hemos mencionado.

Pero, sobre todo, hallarás en Lisboa preciosos monumentos. Para empezar, la catedral de Santa María la Mayor, construida entre los siglos XII y XIII siguiendo los cánones del Románico tardío. Y también el Convento do Carmo, cuyas ruinas impresionan por deberse al terremoto que asoló la ciudad en 1755.

No obstante, la edificación más emblemática de Lisboa quizá sea el Castillo de San Jorge, cuyos orígenes se remontan a una construcción visigótica del siglo V. No te pierdas las extraordinarias vistas de la ciudad que se aprecian desde esta edificación.

El castillo es uno de los monumentos del barrio de Alfama, considerado el más antiguo y también uno de los más típicos de Lisboa. De hecho, si no fuera por el turismo, parecería un pueblo independiente donde todos sus habitantes se conocen. En él se hallan miradores como el de Santa Lucía y el de Portas do Sol, donde obtendrás maravillosas fotografías.

Torre de Belém

Foto de la Torre de Belém

Por otra parte, en Alfama se halla el Panteón Nacional, un edificio que distinguirás fácilmente por su enorme cúpula blanca y donde están los cenotafios de Luis de Camôes y Vasco de Gama, entre otras figuras de la historia y las letras de Portugal.

Así mismo, los martes y los sábados se celebra en Alfama la Feira da Ladra, un amplio mercadillo donde puedes encontrar casi de todo. Y, si buscas algo típico de Lisboa, no dejes de tomar uno de los funiculares que conectan la parte baja de la ciudad con las más altas. Entre estos tranvías, el de la Gloria y el de Bica.

Finalmente, en plena desembocadura del Tajo está la Torre de Belém, una joya del estilo manuelino (variación lusa del gótico tardío). Y, para probar la gastronomía lisboeta, pide las pataniscas de bacalao, una especie de buñuelo elaborado con este pescado; los peixinhos da horta, que no son peces sino bolas de habichuelas fritas, y el pastel de Belém, cuya receta se supone secreta.

En conclusión, como ves, es mucho lo que te ofrece un viaje a lo largo del río Tajo, desde historia y monumentos a exquisita cocina. Y eso que solo te hemos hablado de los lugares más importantes por los que pasa.

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