Semáforos controlarán el acceso a la Plaza de San Marcos desde 2018

La Plaza de San Marcos es, con seguridad, el símbolo histórico de Venecia. Cada año unos 40 millones de personas visitan la ciudad. Un intenso flujo que muchos venecianos temen que tenga repercusiones negativas en los monumentos más emblemáticos de la ciudad. Por ello, el gobierno local decidió hace meses controlar el acceso a la esta hermosa plaza en 2018 mediante la adopción de varias medias.

La primera de ellas parece ser la instalación de semáforos que controlen el acceso a la plaza San Marcos. El objetivo del Ayuntamiento no es cerrar el paso a la icónica plaza sino garantizar la seguridad a los turistas y a los habitantes de la ciudad.

¿En qué consisten estas medidas?

Las otras medidas serían establecer un horario para acceder a la Plaza de San Marcos, por ejemplo de 10h. a 18h, hacer una reserva con antelación para entrar a la plaza o cerrar el área en temporadas de mucha afluencia, como pueden ser los fines de semana y los meses de julio y agosto.

Por el momento se planea comenzar con la instalación de los semáforos y estudiar cómo funciona la iniciativa. Cuando la plaza se encuentre repleta de turistas se encenderá una luz roja y los demás visitantes tendrán que esperar hasta que la luz se ponga en verde, que indicará que la plaza se ha vaciado. El recuento de la gente se realizará mediante cámaras de vídeo instaladas en la plaza y un programa informático dirá a tiempo real cuantas personas hay en su interior.

El Ayuntamiento de Venecia pretende pretende recabar los datos al instante y servirlos a través de internet para que los turistas pueden consultar el número de personas que hay en la plaza. Esta medida no afectará a los residentes ni trabajadores de la zona ya que tendrán una tarjeta propia que les facilitará la movilidad.

Esta nueva regulación vendría a complementar la tasa turística que se está aplicando por visitar Venecia y que varía en función de la temporada, la zona en la que se encuentre el hotel y su categoría. Por ejemplo, en la isla de Venecia se cobra 1 euro por estrella y noche en temporada alta.

¿Por qué se ha tomado esta decisión?

El proyecto de la nueva normativa llega después de que la Unesco diese la voz de alarma sobre el deterioro de Venecia, que posee el título de Patrimonio de la Humanidad desde 1987.

Por un lado, Venecia se está hundiendo poco a poco y el hecho de que por sus calles pasen millones y millones de turistas cada día, quizá sea más de lo que un lugar tan antiguo como éste pueda soportar. Por otro lado, desde hace tiempo los residentes protestan contra lo que consideran una invasión de turistas, cuyo comportamiento a veces es irrespetuoso pues hay quien se baña en el Canal Grande o ensucia la ciudad dando una mala imagen de la misma.

De hecho, el pasado mes de julio unos 2.500 vecinos se manifestaron en el centro histórico hartos por lo que consideran un desprecio hacia su ciudad. De esta manera quisieron llamar la atención de la Unesco y el Ayuntamiento para evitar que Venecia se convierta en una atracción turística en lugar de en una ciudad habitable. Y es que cada día Venecia tiene más turistas y menos habitantes. Como curiosidad, en 2017 sólo hay 55.000 habitantes frente a los 137.150 que había a comienzos de la década de los 60.

¿Cómo es la Plaza de San Marcos?

La Plaza de San Marcos es el corazón de Venecia y una de las plazas más distinguidas del mundo. Se encuentra a un costado del Gran Canal y en ella podemos ver diversos monumentos y sitios de gran interés histórico-cultural como como el Palacio Ducal, el Campanario o la Basílica, uno de los templos más fotografiados del mundo.

Desde sus orígenes, la Plaza de San Marcos ha sido un área muy importante y estratégica de la ciudad. No sólo desde el punto de vista político (ya que fue diseñada y construida como una extensión del Palacio Ducal) sino también cultural ya que en ella se han celebrado muchas actividades como mercados, procesiones, espectáculos teatrales o desfiles de carnaval.

Además aquí es donde cientos de palomas pasean a sus anchas. Están tan acostumbradas a la presencia humana que no sería de extrañar que se te acercasen para pedirte algo de comida.

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