Stavanger, destino en Noruega

Uno de los sitios más antiguos de Noruega es Stavanger. Es al mismo tiempo una ciudad y una municipalidad que tiene sus orígenes en en el siglo XII, pero que cobró bastante vida en el siglo XX de la mano de la industria del petróleo.

Hoy, es una ciudad vibrante, una de las mayores zonas metropolitanas de Noruega, y un destino de turismo.

Stavanger

Como dijimos, es una de las ciudades mas antiguas de Noruega y su ubicación ha sido importante a lo largo de la historia del país. Tiene un puerto de aguas profundas natural y está situada en un punto estratégico de las rutas comerciales navieras sobre la costa oeste.

Cuando llego el cristianismo se afianzaron las relaciones entre Stavanger y Europa, especialmente con Gran Bretaña, desplazando el culto de los vikingos. La presencia cristiana empezó a ser realmente fuerte, de la mano de monasterios dedicados a la educación, relación que se mantuvo a través de la Edad Media aunque tras la Reforma la situación ventajosa de los terratenientes religiosos cambió dramáticamente.

La ciudad  fue invadida por los alemanes en la Segunda Guerra, como el país entero, y tras el conflicto, a fines de los años ’60, comenzó el boom del petroleo tras ser descubiertos yacimientos en el Mar del Norte. Stavanger se convirtió en el centro costero de la industria, sumando además las islas cercanas.

Visitando Stavanger

Desde mediados de julio la ciudad está abierta al turismo de ciertos países de Europa, siempre en el marco de la pandemia. El casco antiguo de Stavanger está sobre el sector oeste del puerto y se caracteriza por unas 173 casas de madera que fueron construidas entre el siglo XVIII y el comienzo del siglo siguiente. De todas maneras, la construcción en madera no se limita a este sector pues en total debe haber unas 8 mil construcciones de distintos estilos por toda la ciudad.

Todas datan de antes de la Segunda Guerra Mundial y tienen estilos tan diversos como las pertenecientes al Funcionamismo, el estilo Imperio el Art Nouveau. Empero, la mejor concentración de estas casitas de madera está aquí, en el caso antiguo. De hecho, el sector concentra la mayor colección de casas de madera de todo Europa y por eso mismo ha recibido varios premios. Aún hoy es una zona residencial bastante popular y hay talleres de artesanías y tiendas, amén de museos.

La gente aquí está orgullosa de sus casas y jardines, hermosos en primavera y verano. No son casas grandes y pueden desarmarse y trasladarse. En otras épocas la gente viajaba aquí con la casa a cuestas, probablemente desde las islas o desde Ryfylke en busca de trabajos de temporada, así que estas casitas, hoy fijas en su terreno, en realidad pueden levantar vuelo cuando quieran. Son casitas en su mayoría blancas, pero antes solían ser rojas o amarillas ya que la pintura blanca era muy cara para una familia de clase obrera.

Lo que no hay que perderse por aquí es la Catedral Stavanger, el Museo Marítimo de Stavanger y el Museo del Petroleo. La Catedral de Stavanger es la catedral más antigua de Noruega y está en el centro de la ciudad. La construcción comenzó alrededor del año 1100 y se terminó en el 1150. Está dedicada a San Swithun, primer Obispo de Winchester. Se incendió en el año 1272 y fue reconstruida en estilo Romanesco primero y agrandada en estilo gótico más tarde.

A lo largo del siglo XX tuvo otras modificaciones también y sí, una visita por su silencioso interior vale la pena. Breidablikk es una casa familiar antigua que se ha conservado muy bien en su estilo del siglo XIX. Tiene muebles originales victorianos, textiles, vajilla, cuadros de época, una biblioteca de los años ’50 del siglo XX, un refugio anti bombas, el lavadero, los cuartos de los sirvientes, herramientas de granja, carruajes y hermosos jardines. Una ventana al pasado.

Otro sitio parecido es  la Casa Ledaal, construida como colorida residencia de verano de la familia Kielland en 1799. Es una casa de gente rica y hoy en día funciona como residencia real y museo bajo propiedad estatal. Sus jardines son históricos y hay un bonito sendero para recorrer por ellos.

El Museo Stavanger es de historia cultural y natural y abrió en 1877 en otro sitio, para trasladarse afines del siglo XIX a su ubicación actual. Tiene varios departamentos, de pintura, zoología, infantil, etcétera. Finalmente, el Museo del Petroleo abrió en 1999 y si lo ves desde el mar parece una plataforma petrolera off shore. Por ende, es bien importante en el paisaje costero de Stavanger.

Está construido en piedra, concreto y vidrio y es bastante grande. Su colección se concentra en la actividad petrolera del Mar del Norte y hay de todo un poco pero si eres curioso acerca de como funciona esta industria es un sitio estupendo. Otra construcción interesante es Valbergtarnet, una de las mas antiguas, situada al norte de la Plaza del Mercado, en la península Holmen, la parte mas antigua de la ciudad.

Valbergtarnet es una torre de observación construida en 1853 en el punto mas alto de la ciudad. Había siempre un guardia apostado para detectar posibles incendios y hoy, sin guardia, ofrece vistas tremendas de la ciudad, amén de contar con un museo en el primer piso.

¿Pero qué hay fuera de los límites de la ciudad? Pues una región preciosa donde se destacan algunas maravillas naturales como el famoso Preikestolen, el Púlpito. Esta enorme piedra está a 604 metros sobre el nivel del mar y es lo más visitado del condado donde está Stavanger, Rogaland. Un dato: en 2017 300 mil personas lo visitaron, y eso que llegar hasta él implica cuatro horas de caminata para hacer ocho kilómetros.

La caminata no es del todo fácil así que recomiendan tener algo de experiencia en senderismo. Lo bueno es que el Púlpito puede visitarse todo el año, aunque en verano es más lindo (de abril a octubre, noviembre). Hay que ir con una mochila, calcula que una de 30 litros es perfecta, con móvil, mapa, linterna y kit de primeros auxilios. La ruta en sí comienza en Preikestolen fjellstue, una cabaña, a la que se llega en coche o en barco, o en autobús desde Stavanger.

Hay rutas guiadas y si no tienes experiencia es la mejor opción. Lo mismo vale para la región de Ryfylke con sus fiordos y montañas. Al este de Stavanger, tras un placido viajecito en bote, se llega a Lysefjord, un fiordo de 37 kilómetros de largo y casi dos metros de ancho. Sus aguas son tremendamente verdes y para tener la mejor vista hay una roca a poco mas de mil metros de altura. Preciosas vistas.

Dijimos al comienzo o que Stavanger es una ciudad costera importante y que se expande también hacia algunas islas. Las islas están al norte, entre islas e islotes, y una de las mas populares es la pequeña Klosteroy, unida a una isla mayor, Monteroy, por un puente. La islita es famosa por su abadía agustianiana del siglo XIII. Se llega en bote y vale la pena.

Hasta aquí un resumen de lo que hay que ver en Stavanger. Si es tu primera vez conviene quedarse en el centro de la ciudad pues hay muchas atracciones a las que se llega a pie. Los mejores barrios son el casco antiguo, Gamle Stavanger, Vagen, en la bahía, con bares, clubs y restaurantes, y Bekkefaret, a las afueras y cerca de las reservas naturales. .

¿Cómo llegas a Stavanger? En avión, el aeropuerto esta a solo 20 minutos del centro, en tren desde Oslo o Kristiansand o en autobús desde las mismas ciudades o Bergen.

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