Tres rutas panorámicas en América Central, rutas para enamorarse viajando

 

Uno de los rincones más hermosos, verdes y exuberantes de la tierra es América Central. Hay selvas, ríos, cascadas, playas y montañas a lo largo y ancho de esa franja curva de tierra que vemos en el mapa. América Central es destino de todo tipo de turismo y los mochileros llegan desde todas partes del mundo porque para el viajero con dólares o euros en los bolsillos es, además, barato.

Sumemos barato con exotismo y tenemos una perla en las manos. Alquilar un coche es una muy buena manera de disfrutar y sentir en primera plana esta parte de América. Si te decides por esta opción hay tres geniales rutas para hacer, una en El Salvador, otra en Belice y otra en Costa Rica. Apunta estas tres rutas turísticas en América Central: La Ruta de las Flores, la Autopista del Colibrí y la Ruta Arenal. Tres destinos, un gran abanico de hermosos paisajes.

La Ruta de las Flores

Esta ruta pintoresca y hermosa está en El Salvador, sobre el océano Pacífico. El país tiene una superficie de poco más de 21 mil kilómetros cuadrados y está habitado por unos seis millones de personas. Recorrer esta ruta es una buena manera no solo de conocer su geografía, su fauna y su flora sino también su rica historia y cultura.

La ruta atraviesa el oeste del país, cruza varias aldeas, muchas con legado indígena y también colonial, en su arquitectura y costumbres.  Lo usual es empezar el recorrido en la propia ciudad de El Salvador y a unos 70 kilómetros nos topamos con la primera de una serie de aldeas: Nahuizalco. Le seguirán Salcoatitán, Juayúa, Apaneca y Concepción de Ataco, y algunas atracciones interesantes como la llamada Laguna de las Ninfas y el sitio arqueológico Santa Cecilia, la Cruz del Chico, la Cruz del Cielito Lindo y las Piscinas de Atzumpa.

Los fines de semana estas aldeas organizan mercados así que si te toca uno la experiencia es maravillosa porque podrás comprar artesanías, probar la comida regional y estar entre salvadoreños. El de Nahuizalco, por ejemplo, es un mercado nocturno, en el centro del pueblo, que se ilumina con velas. En Salcoatitán, pueblo cafetero, se organiza un festival gastronómico los domingos y hay para ver una bonita iglesia colonial. El mismo festival de comidas típicas tiene lugar en Juayúa, pero aquí no debes perderte la cascada  Los Chorros de la Calera y la Laguna de las Ranas, ubicados ambos a la redonda.


El Salvador es un país productor de café y muchas de las aldeas de la Ruta de las Flores son aldeas cafetaleras, como les dicen. Lo es también Apaneca, dueña de la Laguna de las Ninfas cuyas aguas están cubiertas por flores, y de Santa Cecilia, un yacimiento arqueológico con esculturas de 25 mil años de antigüedad. ¿Qué tal? Pero tanto color y cultura no está exento de tristeza pues en el año 1932 las tropas militares degollaron a muchos campesinos de estos cafetales porque estaban protestando.

Eran indígenas que sufrían la explotación de los terratenientes y aunque la historia no quiere revelar la cantidad exacta de muertos dicen que serían 30 mil. El episodio sangriento e injusto se conoce con el nombre de la Masacre Campesina. La Ruta de las Flores termina en Tacuba, un buen destino de eco turismo, pero también un sitio con fincas cafeteras que ofrecen visitas guiadas.

La Autopista del Colibrí

Esta ruta turística está en Belice y es un segmento que conecta dos autopistas más. Por sectores utiliza la estructura dejada por un antiguo tendido ferroviario. Muchos dicen que es la mejor ruta del país porque cruza la jungla y campos sembrados con orquídeas y cítricos, pequeñas y pintorescas aldeas y hasta montañas. Lo que ves y lo que puedes hacer, excursiones en la jungla, conocer cuevas y tomar las mejores fotografías de tu vida, la han vuelto muy popular.

Belice es productor de cítricos y la ruta pasa precisamente por estos campos y mediante algunos puentes bastante nuevos cruza por sobre arriba de cañones y arroyos. Recorre 90 kilómetros desde Belmopan hasta Dangriga. El terreno es de caliza y con colinas ondulantes así que pasa por un par de sitios estupendos para bajarse y conocer: la Cueva de San Germán y el famoso Blue Hole. Después empieza a trepar porque ya entra en las Montañas Mayas que vislumbramos al oeste y sigue viaje hasta el Lago Cinco Azules.

Las montañas están tachonadas de palmeras y especies tropicales así que la postal es preciosa. Y sigue subiendo hasta que de golpe empieza abajar de nuevo hacia el Mar Caribe. Pasas por varias aldeas en el recorrido y en esta segunda parte de la ruta verás los campos sembrados con cítricos, mar de colores pues hay limones, naranjas y pomelos. Si quieres caminar y ver cascadas está el Parque Nacional Billy Barquedier.

Cuando ya distingues bien el mar estás en Dangriga. Un último consejo pero super importante: hay que salir de Belmopan con el tanque de combustible lleno porque no hay donde cargar hasta Dangriga.

Ruta de Arenal

Arenal está en Costa Rica y la ruta que atraviesa esta región la puedes tomar tanto desde el este como del este. Si emprendes el viaje desde el oeste saldrás por Tilarán. la ruta está asfaltada y alcanza la orilla norte de la Laguna de Arenal y sus bosques alrededor. Si empiezas desde el este vienes de las verdes colinas y desciendes hasta el lago. Las aldeas con sus cafeterías, restaurantes y tiendas, los bosques verdes y el Volcán Platanar completarán la postal.

 

Precisamente es en los alrededores del volcán que hay mucho que hacer en materia de turismo aventura: cascadas, rapel, senderos, rutas para bicicleta de montaña, rafting, kayak, pesca, en fin, todo lo que tenga que ver con explorar lo debes hacer aquí. Y si te cansas hay un estanque cuyas aguas están calientes por la actividad volcánica. Seguro vas a relajar los músculos.

Obvio, no puedo dejar fuera el volcán Arenal mismo y el complejo turístico alrededor, con laguna incluida de 200 hectáreas y 66 metros de profundidad, también otro gran destino turístico, de hecho, con más nombre internacional.


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América, Viajes

Soy Licenciada y Profesora en Ciencias de la Comunicación. Me gusta mucho leer y escribir y los viajes, por lo menos uno o dos por año, son mi pasión.

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