Acrópolis, qué es

Acrópolis de Atenas

Todos hemos oído hablar de la Acrópolis de Atenas. Incluso hemos leído sobre ella y la hemos visitado. Pero, te has preguntado por qué existió y cuál era su función. En este artículo, te vamos a explicar todo lo que necesitas saber sobre una acrópolis, qué es y qué papel desempeñaba en la Antigüedad. Luego, te hablaremos de algunas de las más famosas.

Acrópolis significa en griego «ciudad en la cima». Y, en efecto, se trataba de las zonas más elevadas de las urbes helenas. Sus primitivos habitantes se asentaban en esas partes altas y escarpadas para protegerse mejor de ataques enemigos. Con el paso del tiempo, las ciudades se expandían hacia zonas más bajas. Pero su población conservaba las acrópolis para refugiarse en tiempos de guerra contra otras polis vecinas. A su vez, por su situación privilegiada y su antigüedad, albergaban los edificios más emblemáticos y era lugar de reuniones importantes. Una vez explicado todo sobre la acrópolis, que es y para qué servía, vamos a mostrarte algunas de las más importantes.

Acrópolis de Atenas

La Acrópolis de Atenas

Acrópolis de Atenas

Sin duda, es la más famosa del mundo. Cada año la visitan millones de turistas que vuelven fascinados por su majestuosidad. En su caso, está sobre una colina de ciento cincuenta metros de altura. Como curiosidad, te diremos que también se la conoce como Crecopia, en honor al primer rey ateniense: el legendario hombre-serpiente Crécope.

Porque los orígenes de la Acrópolis de Atenas son antiquísimos. De hecho, se sabe, por restos encontrados, que hubo una antigua micénica en el segundo milenio antes de Cristo y otra arcaica, aproximadamente, en el siglo VI previo a nuestra era. Sin embargo, la que conocemos hoy pertenece a la etapa clásica de la civilización helena. Basándose en las anteriores, fue reconstruida por Pericles (495-429 antes de Cristo), quien confió su edificación a artistas tan importantes como el gran Fidias, creador de las esculturas del famosísimo Partenón. Y esto nos lleva a hablarte de sus construcciones más emblemáticas.

El Partenón

Parthenón

El famoso Parthenón de la Acrópolis de Atenas

Justamente comenzamos por esta gran obra. Sus arquitectos fueron Calícrates e Ictino, que, posiblemente, aprovecharon los cimientos de un templo más antiguo denominado Hecatompedón. Ocupa una superficie de, aproximadamente, setenta por treinta metros y lo rodean columnas de más de diez de altura. Asimismo, se halla sobre un basamento al que se accede por tres escalones.

En su interior, está dividido en dos salas independientes. La oriental es más grande y sólidas columnas dóricas separan sus tres naves. Además, era la que albergaba la famosa escultura de Atenea hecha por Fidias en oro y marfil. Por su parte, la occidental cuenta con columnas jónicas y estaba destinada a guardar el tesoro de la diosa. No obstante, el templo es mayormente dórico, aunque hay un elemento destacado original.

Te hablamos del gran friso que hay en el muro de la nave. Hasta entonces, ningún edificio dórico había usado ese lugar para ponerlo. En cualquier caso, el friso es una de las grandes obras maestras de Fidias. A lo largo de sus ciento sesenta metros de longitud, esculpió en mármol un total de 378 figuras humanas y 245 animales.

El Erecteión de la Acrópolis

Erecteion

El Erecteión

Con su famosa tribuna (o stoa) sostenida por seis estatuas de Cariátides, es otro de los edificios más conocidos de la Acrópolis. Es un templo dedicado a los dioses Poseidón y Atenea, pero también al mítico rey de Atenas Erecteo, de ahí su nombre.

La edificación se atribuye al arquitecto Menesicles, quien siguió el orden jónico para construirlo en mármol del monte Pentélico. Estaba destinado a guardar algunas de las reliquias más valiosas para los atenienses. Entre ellas, el Paladio, una estatua en madera de Atenea que, según la leyenda, había caído del cielo. También estaban enterrados allí los reyes Crécope y el propio Erecteo. Incluso la hija de este último, Pándroso, contaba con una capilla.

Otras construcciones de la Acrópolis de Atenas

El templo de Atenea Niké

Templo de Atenea Niké

Hay otros muchos edificios importantes en la Acrópolis, comenzando por los Propileos, que, con sus seis grandes columnas dóricas, formaban la entrada al recinto. También debes visitar el templo de Atenea Niké, obra de Calícrates y con sus frisos dedicados a las Guerra Médicas; el santuario de Artemisa Bauronia, con su tribuna de treinta y ocho metros de longitud que albergaba una reproducción en bronce del Caballo de Troya, y el colosal pórtico de Eumenes, construido ya en el siglo II antes de Cristo.

Pero, sobre todo, destaca el teatro de Dionisio, considerado el más antiguo del mundo. Tenía setenta y ocho gradas separadas por un pasillo circular y una tribuna para las autoridades. Frente a ellas, se hallaba la orquesta y, más adelante, el proscenio, plataforma alargada donde realmente trabajaban los actores. Finalmente, detrás estaba la escena, que equivalía a nuestros bastidores. En el teatro de Dionisio estrenaron sus obras los grandes dramaturgos griegos, desde Esquilo hasta Aristófanes, pasando por Sófocles y Eurípides.

Acrópolis de Corinto

Acrópolis de Corinto

La Acrópolis de Corinto

Aunque no tanta como la de Atenas, también tuvo mucha importancia en la Antigüedad. Era una de las acrópolis más grandes de Grecia. Sus orígenes se remontan a finales del siglo VII antes de Cristo y se halla dominando la ciudad desde un monte de casi seiscientos metros de altitud. Sin embargo, mucho de lo que puedes ver en ella no pertenece a la época griega ni romana, sino a la Edad Media.

No obstante, quedan los cimientos del templo de Afrodita, edificio más importante del conjunto. En su interior, albergaba la estatua de la diosa y también otras de Eros y Helios, este último protector de Corinto. En cambio, se perdió completamente el Sísifeo, un tholos o monumento semicircular que, probablemente estaba dedicado a Zeus o a Ares.

Pero sí se ha encontrado la fuente de Pirene, bien es cierto que bajo una bóveda romana. Al parecer, junto a ella había una estatua del dios Apolo y, según la leyenda, en ella fue donde Belerofonte consiguió domar al caballo Pegaso.

Acrópolis de Aso

Teatro de Aso

Teatro de la Acrópolis de Aso

Cuando los investigadores comenzaron a estudiar la función histórica de la acrópolis, que era y para que se utilizaba, pronto se dieron cuenta de que tenía enorme importancia dentro del urbanismo de la Grecia clásica. Esto se aprecia también en la acrópolis de Aso, ciudad que actualmente pertenece a Turquía, pero que, en la Antigüedad, era helena.

Según parece, también fue fundada en el siglo VII antes de Cristo, pero, en este caso, por colonos eolios procedentes de Mitilene. Sin embargo, no fue excavada hasta fines del XIX por los arqueólogos norteamericanos Joseph Thacher y Francis H. Bacon. Estos llevaron muchas de las piezas encontradas al Museo de Bellas Artes de Boston. Sin embargo, puedes ver otras en el Louvre y en el Museo Arqueológico de Estambul.

Pero, volviendo a la acrópolis de Asos, en ella todavía puedes visitar los restos del templo de Atenea, con su estilo dórico, de las antiguas murallas, la necrópolis, un gimnasio y un teatro romano. También puedes visitar el ágora, que tenía una stoa o tribuna con columnas, y el bouleuterión. Este último era el lugar donde los principales ciudadanos se reunían para decidir cuestiones públicas importantes. Por tanto, vendría a ser algo parecido a los actuales congresos de diputados, ya que se trataba de ciudades-estado.

Acrópolis de Pérgamo

Acrópolis de Pérgamo

La Acrópolis de Pérgamo

También esta antigua ciudad griega pertenece hoy a Turquía. E, igualmente, en ella puedes ver una importante acrópolis, tanto que es Patrimonio de la Humanidad. Su eje central era el templo de Atenea Nikéforos, construido siguiendo los cánones del dórico. A su lado, estaba la Biblioteca, que, en su tiempo, fue la segunda más importante del mundo conocido tras la de Alejandría. Y, en la parte norte, se hallaba el Palacio Real junto a un arsenal y a un cuartel.

En cambio, hacia el sur estaba el altar de Zeus que, sin duda, era un espectacular monumento. Tenía 36 metros de largo por 34 de ancho y se accedía a él por una gran escalinata. Además, sólidas columnas sustentaban el techo, adornado con un friso que representaba la lucha entre dioses y gigantes.

Asimismo, la acrópolis de Pérgamo contaba con un gran teatro que albergaba a diez mil personas. Sobre una inclinación de 38 metros tenía 68 líneas de bancos corridos. Y, en su parte más baja se conectaba a una espectacular terraza que se usaba para pasear.

Por otra parte, aunque ya no pertenece a la acrópolis, si visitas esta, también te aconsejamos que te acerques al Asclepion, que se halla a unos cuatro kilómetros de la ciudad. Como su propio nombre indica, era un templo consagrado al dios de la Medicina (Asclepio). Por ello, en él se reunían los estudiosos de esta disciplina, entre ellos el famoso Galeno. Además, muy cerca hay otro templo más pequeño dedicado a Telesforo, Higia y Panacea, hijos de Asclepio y dioses menores de la Medicina.

En conclusión, te hemos explicado todo sobre la acrópolis, qué es y para que se usaba. Pero también te hemos mostrado algunas de las más importantes de la Antigüedad por si quieres visitarlas. No obstante, debemos decirte que, por extensión, a veces se denomina así a cualquier conjunto de edificaciones antiguas que se hallen en la parte alta de las ciudades. Por ejemplo, las de Bratislava, Edimburgo o Constantinopla. El paso del tiempo ha hecho mella en las acrópolis, obras maestras del urbanismo, pero aún siguen siendo lugares mágicos. Anímate a viajar hasta ellas y descubrirás por qué.

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