Costumbres de Suiza

Alpes suizos

Las costumbres de Suiza responden, en su mayoría, a tradiciones centroeuropeas o autóctonas que afectan a numerosos aspectos de la vida el país. Estos ámbitos van desde el pastoreo hasta las fiestas pasando por la gastronomía, los hábitos de conducta o la música.

Pese a su pequeño tamaño, el país helvético cuenta con gran número de costumbres que están grabadas en la forma de ser de sus habitantes y que, quizá, te sorprenderán. Muchas son comunes al resto de Europa como la celebración de la Navidad, mientras que otras son realmente autóctonas y hunden sus raíces en el pasado de la nación. Pero, sin más preámbulos, vamos a mostrarte algunas de las más peculiares costumbres de Suiza.

Costumbres de Suiza: de las lenguas a la gastronomía

Comenzaremos nuestro recorrido por las costumbres de Suiza hablándote de sus lenguas. Luego seguiremos fijándonos en otros aspectos como la música o las fiestas y, finalmente, terminaremos centrándonos en la deliciosa gastronomía del país helvético.

Idiomas de Suiza

Idiomas de Suiza

Zonas idiomáticas de Suiza

Debido a su ubicación geográfica, Suiza se halla en el lugar donde se entrecruzan varias culturas europeas. Por eso, tiene tres idiomas oficiales y otro parcialmente reconocido que responden al origen de las poblaciones que la componen.

El idioma mayoritario es el llamado alemán de Suiza, que habla casi el sesenta y cuatro por ciento de sus habitantes. Tiene mucha importancia en los cantones del norte, este y centro de la nación. Además, la mayoría de las cadenas de radio y televisión lo utilizan.

Le sigue por número de hablantes el francés, usado por casi el treinta y nueve por ciento de la población y mayoritario en el oeste del país. Además, en la zona de Romandía se conservan dialectos del franco-provenzal como el vaudois o el neuchatelois.

La tercera lengua de Suiza es el italiano, que usa el quince por ciento de sus habitantes y que predomina, lógicamente, en el sur del país. También existe un dialecto lombardo: el tesinés.

Mención aparte debemos hacerte del peculiar romanche. También es un idioma oficial, aunque los documentos gubernamentales no están obligados a usarlo. Se habla en el cantón de Grisones y el total de personas que lo usa supone el 0,6 % de la población. Te interesará saber que es una lengua retorrománica emparentada con el ladino y el friulano que se hablan en el norte de Italia, aunque ha evolucionado fonológicamente más que estos.

La música peculiar de las costumbres de Suiza

Trompa alpina

Varios músicos interpretando con la trompa alpina

No hace falta que te digamos que en Suiza se escucha la misma música que en España, Francia o Estados Unidos. Pero, al igual que estas naciones, también tiene su música tradicional y te resultará muy curiosa.

El instrumento por excelencia del país es la llamada trompa alpina. Hecha de madera y con una longitud que oscila entre 1,5 y 3.60 metros, es recta y con final acampanado. Emite sonidos armónicos parecidos a los de la trompeta, pero sus orígenes son muy antiguos.

Al menos, se remonta al siglo XVI, cuando se usaba para llamar al ganado en la zona de los Alpes y también para comunicarse entre los propios granjeros. Pero también sirve para interpretar las canciones tradicionales alpinas y, curiosamente, tiene similitudes con otros instrumentos de los Pirineos, los Cárpatos en incluso de la cordillera de los Andes en Sudamérica.

Por otra parte, los suizos también cuentan con un canto tradicional. Es el famoso tirolés. Se caracteriza, como habrás visto muchas veces, por los cambios repentinos de tono, que va desde el grave hasta el agudo en forma de falsete. Sin embargo, no es exclusivo de Suiza. También pertenece a la cultura alpina en general por lo que se interpreta en Austria, norte de Italia e incluso Alemania. Pero, curiosamente, existen cantos similares en lugares tan lejanos como Escandinavia o el África Central.

Las fiestas, imprescindibles en las costumbres de Suiza

El carnaval de Basilea

Carnaval de Basilea

El país helvético celebra su fiesta nacional el uno de agosto. Conmemora el llamado Pacto Federal de 1291, donde los tres cantones existentes acordaron crear las condiciones necesarias para la unificación como país. A lo largo de todo su territorio, se realizan eventos festivos. Pero una curiosidad de la celebración es que se permite lanzar fuegos artificiales a cualquier particular.

Otra celebración muy importante en Suiza tiene que ver con la trashumancia del ganado. Aunque, realmente, deberíamos hablarte de dos festividades. Porque se producen a principios de verano y de otoño. En la primera fecha, los pastores llevan sus vacas a los montes alpinos para que pasten libremente, mientras que, en la segunda, las devuelven a los establos. Pero, en ambos casos, las engalanan con flores y cencerros y las hacen desfilar en procesión.

Por otra parte, entre las costumbres de Suiza figuran también otras festividades de tipo local, pero que tienen gran importancia en todo el país. Por ejemplo, es el caso del descabezamiento de la oca en Sursse, del que mejor no te hablaremos; del carnaval de Basilea o de la fiesta de los viticultores en Vevey, que ha sido incluida en el Patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la UNESCO.

Artesanía de Suiza

Un reloj suizo

Reloj suizo de bolsillo

Junto a las famosas navajas, el país helvético tiene una interesante industria artesanal de bordado. Es famoso el de San Gall, que se remonta al siglo XVII y destaca especialmente por sus labores en algodón y lino. Otro tanto puede decirse del encaje de bolillos de Neuenburg y de la industria de la seda en Zúrich, que se remonta al XIV.

Distinta es la escultura de madera tradicional de Brienz, fruto de la cual es el Museo Suizo de Tallados y Esculturas, así como la cerámica campesina de Berna, que se inició en el siglo XVIII y tiene reconocimiento internacional.

Pero, si por algo destaca la artesanía suiza, es por sus relojes, que se han convertido en una de las industrias nacionales del país. Sin embargo, no es una costumbre de Suiza autóctona. Fue llevada a la ciudad de Ginebra por los hugonotes que se refugiaron en ella durante el siglo XVI.

Pronto se extendió esta artesanía a otras zonas como Neuenburg, donde se crearon maravillas como los relojes de bolsillo Taschenuhren o los de péndola. Desde entonces, los suizos se han posicionado como fabricantes de estas piezas de alta gama, aunque también han alcanzado hitos como el primer reloj sumergible o el primero de cuarzo. Tanto es el prestigio de los suizos como fabricantes de relojes que se ha propuesto la inclusión de su artesanía en el patrimonio inmaterial de la humanidad.

Sin embargo, es menos conocida otra tradición del país helvético nacida al tiempo que la relojera. Te hablamos de la fabricación de autómatas y de cajas de música. Ya en 1770 los hermanos Jaquet-Droz presentaron tres androides que sorprendieron en toda Europa.

Por su parte, la caja de música se debe a Antoine Favre, quien la presentó en 1796 a la Sociedad de Artes de Ginebra. Pero su fabricación se extendió pronto a regiones como Sainte-Croix o Ginebra.

Gastronomía

Raclette

Un plato de raclette

Finalmente, terminaremos nuestro recorrido por las costumbres de Suiza hablándote de la gastronomía. Respecto a ella, ocurre algo parecido a lo que te explicábamos sobre los relojes. Es famoso en el mundo entero el chocolate del país helvético.

Sin embargo, como sabrás, este producto llegó de América en el siglo XVI. En cualquier caso, el chocolate suizo ganó pronto fama internacional gracias a recetas como su mezcla con la leche alpina, debida a Daniel Peter, o al chocolate fondant, creado por Rodolphe Lindt.

El otro producto suizo por excelencia es el queso. Tan numerosas son sus variedades que podrías recorrer el país probándolas (hay unas cuatrocientas cincuenta). Buena parte de culpa la tiene, igualmente, la magnífica leche de las ganaderías alpinas. Entre los quesos más populares de la nación están el Gruyère, el aromático Appenzeller o el Sbrinz, de tipo fresco.

De este producto viene uno de los platos típicos de Suiza: la fondue, que no es otra cosa que queso fundido que se come mojando en él trozos de pan sujetos por un tenedor especial. Se sirve en una olla de cerámica que se denomina caquelón. Una suerte de variante es la raclette, que lleva, además de queso fundido, patatas cocidas sin pelar, cebollas, pepinos, vinagre y mostaza.

Por su parte, el älplermagronen es un plato que lleva patatas gratinadas, macarrones, cebolla, nata y queso y se acompaña con una guarnición de manzanas tamizadas. Y el rösti es una especie de tortilla de patata, pero sin huevo, ya que se cohesiona con el almidón del propio tubérculo.

En cuanto al desayuno suizo, quizá el más popular sea el llamado birchermüesli, que se compone de zumo de limón, leche condensada, copos de avena, manzanas ralladas y almendras o avellanas.

Por su parte, el zürcher geschnetzelte es carne de ternera servida con salsa de crema, champiñones y rösti. Y la cervelat es la versión suiza de las salchichas alemanas. Respecto a las bebidas, el zumo de manzana es muy popular y también la sidra y el vino.

En conclusión, te hemos mostrado algunas de las costumbres de Suiza. Pero hay otras muy curiosas como las relativas a sus trajes regionales; las llamadas vacaciones de cosecha, hoy reducidas a un día festivo en que se comen salchichas y se bebe vino, o el peculiar deporte nacional del país: el hornussen, que consiste, a grandes rasgos, en lanzar un disco lo más lejos posible. Conociendo todas estas tradiciones del país helvético, ya solo te falta ir a visitarlo.

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