Pueblos más bonitos de Navarra

Olite

Seleccionar los pueblos más bonitos de Navarra es harto difícil porque, a lo largo y ancho de esa comunidad autónoma, hay numerosas localidades que merecen tal distinción y no podemos referirnos a todas.

No en balde, Navarra es pura historia y, como consecuencia de ella, rica en monumentos. Así, es fácil encontrar en ella localidades que conservan su encanto medieval y se encuentran rodeadas de una naturaleza maravillosa como, por ejemplo, la que forman la Selva de Irati o el valle del Baztán. Pese a todo ello, a continuación, vamos a presentarte nuestra propuesta de los pueblos más bonitos de Navarra.

Ochagavia

Vista de Ochagavia

Ochagavia, uno de los pueblos más bonitos de Navarra

Empezamos por el norte de la Comunidad Foral para hablarte, justamente, de esta villa medieval asentada en el valle pirenaico de Salazar. No dejes de pasear por sus calles estrechas y adoquinadas, ni de apreciar sus caserones tradicionales edificados con piedra.

Precisamente, a unos veinticuatro kilómetros de ella tienes la citada Selva de Irati, una de las más grandes reservas de hayas y abetos de Europa. Asimismo, cerca puedes realizar magníficas rutas de senderismo por la Sierra de Abodi. Pero, si bonito es su entorno natural, no menos lo son los monumentos de Ochagavia.

Destacan en su casco urbano varios palacios. Por ejemplo, los de Urrutia, Iriarte y Donamaría, así como los citados caserones medievales. Al mismo periodo pertenece su puente de piedra sobre el río Anduña.

En cuanto a sus construcciones religiosas, debes visitar la iglesia de San Juan Evangelista, que combina formas medievales con otras renacentistas. De este último estilo son los tres retablos que puedes ver en su interior, creados por el imaginero Miguel de Espinal, aunque también es imponente su coro y algunos lienzos. Asimismo, te aconsejamos que veas la ermita de Nuestra Señora de Muskilda, que es románica del siglo XII. Rodeada por una muralla, también incluye la casa del ermitaño.

Olite, historia viva de Navarra

Plaza de Carlos III

Plaza de Carlos III de Olite en fiestas

Olite es otro de los pueblos más bonitos de Navarra y te transportará, aún más que el anterior, al Medievo. Para ello, basta que pasees por su casco viejo o que te fijes en su impresionante castillo, que domina la localidad y es uno de los más imponentes de España. En realidad, se trata de dos fortificaciones. El llamado Palacio Viejo, del siglo XII, es, actualmente, parador nacional, mientras que el Palacio Nuevo, del XIV, es visitable.

Pero Olite cuenta con muchos otros monumentos. Entre los religiosos destaca la iglesia de Santa María la Real, un majestuoso ejemplo del gótico navarro. Te llamará la atención su entrada, que está precedida por un singular atrio exento. Asimismo, te sorprenderán su gran rosetón y su magnífico retablo renacentista. Además, en ella se celebraron algunas de las más solemnes ceremonias de la corte de Navarra.

En cuanto a su casco viejo, no dejes de visitar la plaza de Carlos III, en la que verás unas curiosas galerías medievales. También debes conocer los restos de sus antiguas murallas, uno de cuyos portales es la torre del Chapitel, que todavía se conserva. En fin, varios palacios medievales como el que sirve de sede al Ayuntamiento y edificaciones religiosas como la iglesia románica de San Pedro o el convento de San Francisco completan el conjunto monumental de Olite.

Estella, «la Toledo de Navarra»

Palacio de los Reyes de Navarra

Palacio de los Reyes de Navarra en Estella

Si histórica y monumental es Olite, igual o más se puede considerar a Estella. No en balde, se fundó en 1090 y, desde época medieval, ostenta la categoría de ciudad. Además, fue corte del pretendiente Carlos VII durante la Tercera Guerra Carlista. En cuanto a sus monumentos, según palabras de Julio Caro Baroja, fue «la capital del románico navarro». De hecho, por su valor artístico, se la ha bautizado como «la Toledo de Navarra o del norte».

A ese estilo pertenece la iglesia de Santa María Jus del Castillo, así como, en parte, los templos más destacados de la ciudad, que lo combinan con el gótico. Es el caso de las iglesias de San Pedro de la Rúa, San Miguel Arcángel y del Santo Sepulcro, con su espectacular pórtico abocinado. En cambio, la de San Juan Bautista se edificó en pleno Renacimiento, el convento de Santa Clara es barroco y la basílica de Nuestra Señora del Puy, patrona de la localidad, es del siglo XX.

Por otra parte, todavía puedes visitar en Estella los restos de las tres fortalezas con que contó la ciudad. Pero más importancia tiene el palacio de los Reyes de Navarra, que es el único edificio del románico civil conservado en toda la comunidad autónoma. Se edificó a mediados del siglo XII y, desde 1931 es Monumento Nacional. Se distribuye en tres pisos y una torre. El último de ellos es ciego, mientras que el intermedio cuenta con pequeñas ventanas y el bajo está formado por una galería de cuatro arcos. En la actualidad, es sede del Museo Gustavo de Maeztu, pintor alavés que vivió buena parte de su vida en la localidad.

Lo encontrarás en la plaza de San Martín, donde también se halla el palacio de Justicia, un edificio barroco de principios del XVIII que fue Ayuntamiento. Por su parte, el actual Consistorio está en un edificio ecléctico del XX que se construyó sobre los restos del antiguo convento de San Francisco. Finalmente, en la calle de la Rúa está el palacio del Gobernador, con sus formas clásicas, que es Bien de Interés Cultural y en una ladera junto al Camino de Santiago puedes ver los restos de la judería.

Puente la Reina

Puente la Reina

Vista de Puente la Reina

Ubicada en la merindad de Pamplona, Puente la Reina también se halla entre los pueblos más bonitos de Navarra por su historia y monumentos. La primera se inicia muy pronto, pues en su término municipal hay varios yacimientos arqueológicos y en Mendigorría puedes ver los restos de la antigua ciudad romana de Andelos.

Asimismo, la localidad debe su nombre al precioso puente románico sobre el río Arga por el que transita el Camino de Santiago. Se construyó por mandato de una reina navarra en el siglo XI y tiene siete grandes arcos. Es el símbolo de la villa, pero esta tiene otros muchos monumentos. Así, puedes ver los restos de su antigua muralla y torreones que dan acceso a su calle Mayor. En esta tienes varias casas palaciegas con sus fachadas medievales, renacentistas y barrocas.

Precisamente, la plaza Julián Mena es también la Mayor y en ella tienes el precioso edificio del Ayuntamiento con su larga galería porticada. Por su parte, la Casa del Vínculo, restaurada hace poco tiempo, es sede de la oficina de turismo. En cuanto a las construcciones religiosas de Puente la Reina, tienes que visitar las iglesias del Crucifijo y de Santiago, ambas románicas, aunque esta última posee un precioso retablo barroco. Por su parte, la iglesia de San Pedro es renacentista y la ermita de San Martín de Gomacin, prerrománica. Completan el patrimonio religioso los conventos de los Trinitarios y de las Comendadoras del Sancti Spiritus, ambos del siglo XIII, aunque posteriormente restaurados.

Roncesvalles, la batalla de Carlomagno

Colegiata de Santa María

Real Colegiata de Santa María, en Roncesvalles

Volvemos al norte de Navarra para hablarte de esta preciosa localidad que ha quedado indisolublemente ligada a la batalla que toma su nombre y que, según la leyenda, enfrentó a Carlomagno con los vascones (o, si hemos de hacer caso al Cantar de Roldán, con los musulmanes). Poco después, Roncesvalles se convertiría en inicio del llamado Camino de Santiago Francés.

Pero lo que más te sorprenderá en este precioso pueblo es la cantidad de monumentos que te ofrece a pesar de su pequeño tamaño. Entre sus construcciones religiosas destaca la capilla del Sancti Spiritus, justamente, también conocida como Silo de Carlomagno. Esto se debe a que podría haberse construido para enterrar a los francos caídos en la mencionada batalla.

También es muy bonita la Real Colegiata de Santa María, considerada el mejor ejemplo del gótico francés en Navarra y donde está enterrado el rey Sancho VII el Fuerte. A este mismo estilo pertenecen la iglesia de Santiago y la capilla de San Agustín, mientras que el Hospital de la Caridad es neoclásico del XIX, aunque en su lugar hubo otro románico desaparecido. Finalmente, no dejes de visitar en la villa el Museo-Tesoro, que alberga piezas únicas del patrimonio navarro como el Evangeliario de Roncesvalles o el Ajedrez de Carlomagno.

Roncal, cuna de Julián Gayarre

Roncal

Roncal, otro de los pueblos más bonitos de Navarra, con la iglesia de San Esteban destacando sobre las casas

Terminamos nuestro viaje por los pueblos más bonitos de Navarra en Roncal, donde nació el famoso tenor del XIX Julián Gayarre. Precisamente, su casa-museo es uno de los lugares que debes visitar en la localidad. Pero Roncal es mucho más que eso. De hecho, su historia es muy antigua, como prueba el dolmen de Lubrakieta, que verás en el valle de Belabarce.

Respecto a los monumentos religiosos de la villa navarra, el más importante es la iglesia de San Esteban, que responde a los cánones góticos y renacentistas, aunque sus retablos son barrocos y churriguerescos. También debes ver las ermitas de San Sebastián, San Juan y de Nuestra Señora del Castillo, que alberga una talla románica de la Virgen con el Niño.

Pero también te ofrece Roncal varios monumentos civiles. Sobre todo, se trata de casonas señoriales construidas en el siglo XVIII siguiendo los rasgos del estilo barroco. Algunas de ellas son las casas López, Sanz Orrio y Gambra.

En conclusión, te hemos mostrado algunos de los pueblos más bonitos de Navarra. Pero, inevitablemente, se nos han quedado otros en el tintero que son igualmente espectaculares. Por ejemplo, Artajona, con su trazado medieval y su iglesia románica de San Saturnino; Elizondo, en pleno valle del Baztán, o Yesa, con su espectacular monasterio de San Salvador de Leire. Anímate a conocer estas preciosas villas de la Comunidad Foral.


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