Manresa

Manresa se encuentra en el interior de la provincia de Barcelona y es la capital de la comarca del Bages. Está a unos sesenta y cinco kilómetros de la Ciudad Condal y podría decirse que marca la frontera entre el área industrial de esta y la Cataluña rural.

Habitada desde el Neolítico, existen indicios de un asentamiento posterior lacetano y, ya en el siglo I después de Cristo, se menciona una ciudad a la que se denomina Bacasis y que podría ser la actual Manresa. De su amplia historia ha quedado un casco antiguo medieval, edificios barrocos y otros más recientes de estilo modernista. Si te apetece conocer Manresa, te invitamos a seguirnos.

Qué ver y qué hacer en Manresa

Nuestro recorrido por la ciudad catalana comienza en su conjunto medieval, formado por su catedral y por varios puentes. Núcleo estratégico del mismo es la Plaza Mayor, aunque varios incendios obligaron a modernizar este espacio urbano. Vamos a ver los edificios más representativos.

Colegiata Basílica de Santa María de la Aurora

Conocida popularmente como la Seu, es la catedral de Manresa. Fue edificada en el siglo XI siguiendo los cánones del románico. Sin embargo, reconstrucciones posteriores le dieron un estilo fundamentalmente gótico con añadidos renacentistas y barrocos. Incluso su fachada principal, de principios del siglo XX, es neogótica y obra del arquitecto Alexandre Soler i March, quien contó con la ayuda del gran Antonio Gaudí.

En su interior destaca la cripta, decorada con piezas de alabastro, que alberga las tumbas de los patronos de la ciudad: Santa Inés, San Fructuoso y San Mauricio. También debes visitar la capilla renacentista del Santísimo y el claustro barroco.

Catedral de Manresa

La Seu de Manresa

Otras construcciones religiosas de Manresa: la Cueva de San Ignacio

Hay otros templos en la ciudad que también merecen tu visita. Es el caso de la iglesia del Carme, cuyos orígenes son góticos, aunque hubo de ser reconstruida tras la Guerra Civil. Igualmente góticos son el convento de Santa Clara, construido a finales del siglo XIII, y la capilla de Sant Marc.

Más importante es la llamada Cueva de San Ignacio. Como su propio nombre indica, fue una primitiva oquedad en la roca donde se refugió el santo, quien pasó tiempo en Manresa. Pero en ese mismo lugar hoy puedes ver uno de los edificios más fastuosos de la localidad, un precioso santuario decorado con mezcla de estilos que van desde el barroco hasta el modernista. Además, no puedes perderte las vistas del río Cardener y de la montaña de Montserrat que tienes desde ese lugar.

El Pont Vell

Es un espectacular puente de ocho arcos cuya construcción se remonta al siglo XII, aunque se cree que su origen fue romano. Se denomina así por contraposición al Pont Nou, que sin embargo fue edificado en el siglo XIV y es uno de los puentes medievales mejor conservados de toda Cataluña.

La ruta barroca de Manresa

Nada tiene que envidiar el patrimonio barroco de Manresa al medieval de la propia ciudad. Comenzando por el imponente edificio del Ayuntamiento, situado en uno de los lados de la Plaza Mayor y siguiendo por el antiguo Palacio de Justicia, construido en el siglo XVII.

Para completar esta ruta, te aconsejamos que visites casas señoriales como Ca l’Oller, Ca l’Assols o la Casa Suanya, así como las iglesias de Sant Bartomeu y de Sant Francesc de Paula, ambas con sus respectivos conventos.

La llamada Cueva de San Ignacio

Santuario de la antigua Cueva de San Ignacio

El patrimonio modernista

Fruto de la pujanza industrial de Manresa a fines del siglo XIX y principios del XX fue la construcción de espectaculares edificios modernistas. Quizá el más emblemático de todos ellos sea el del Casino, con sus vitrales de colores y su rica ornamentación. Su responsable fue el arquitecto Ignasi Oms i Ponsa, a quien se deben igualmente muchas otras construcciones modernistas de la ciudad.

Así, la Casa Lluviá, un palacete con dos torres de distintas proporciones y decoración vegetal. Y también la Casa Torrá, con su galería central de vitrales y hierro forjado; la Casa Padró Domènech, construida en ladrillo rojo, o la Casa Gabernet Espanyol, con su decoración historicista de elementos románicos y góticos.

Completan el patrimonio modernista de Manresa edificios como el precioso Quiosco del Arpa, el Teatro Kursaal o la singular Cal Jorbá. Pero también construcciones industriales como las fábricas de harina Albareda y La Florida, sin olvidar centros de enseñanza como el Instituto Lluis de Peguera.

El entorno de Manresa

Pero no todo lo que puedes ver en Manresa son monumentos. La ciudad también cuenta con zonas verdes como el impresionante Parque de l’Agulla, con su gigantesco lago artificial y sus casi setecientos árboles, o el Parque de la Sèquia, que recorre parte de la acequia del mismo nombre construida en el siglo XIV para abastecer de agua a la villa.

También puedes subir hasta la Torre de Santa Caterina, desde la cual tienes impresionantes vistas del valle del Cardener y de la propia ciudad. O recorrer el Anillo Verde, un espacio de gran valor medioambiental que circunda Manresa. Finalmente, tienes dos preciosas rutas para practicar senderismo o hacerlas en bicicleta en las rieras de Rajadell y de Guardiola.

El Casino de Manresa

Casino de Manresa

Cuándo es mejor visitar la ciudad catalana

El clima de Manresa está tipificado como submediterráneo, que combina elementos del propio clima mediterráneo con el continental. Así, los inviernos son fríos y los veranos muy calurosos. Respecto a las precipitaciones, son bastante abundantes, sobre todo en invierno.

Por todo ello, las mejores épocas para visitar la ciudad son la primavera y el otoño, con temperaturas suaves y buen tiempo general. No obstante, la Fiesta Mayor de Manresa tiene lugar el último fin de semana de agosto.

Qué comer en Manresa

La gastronomía manresana cuenta con una excelente materia prima en las huertas de la comarca del Bages, que producen excelentes ajos, calabacines, berenjenas, tomates, pepinos y sandías.

Con ellos se elaboran platos típicos como el bacalao a la manresana, que lleva patatas y ali-oli, o el conejo con boletus, que también se denomina a la manresana. Pero también lleva bacalao la ensalada poti-poti y no pueden olvidarse las escalibadas o los caracoles, toda una tradición en la zona.

En cuanto a lo dulce, tienes los borregos del Sant Pare, los panallets y las toscas, aunque también es un postre típico el mató de Montserrat, parecido al requesón. Y, para beber, tienes magníficos vinos de la Denominación de Origen Pla de Bages. Además, últimamente se está recuperando el vino dulce de bullit, que se elaboraba en las masías de forma artesana hace cinco siglos.

El teatro Kursaal

Teatro Kursaal

Cómo llegar a Manresa

El aeropuerto más cercano a la ciudad catalana es el de Barcelona, que está, como te decíamos anteriormente, a unos sesenta y cinco kilómetros. Para llegar a Manresa puedes tomar el tren, pues hay línea de cercanías, o el autobús, que sale desde el mismo aeródromo.

No obstante, si prefieres viajar en tu propio coche, te indicaremos que las carreteras que llevan hasta la localidad catalana son la E-9 y la C-55 si vienes desde Barcelona; la Ap-7 y la C-25 desde Gerona e igualmente esta última desde Lérida.

En conclusión, Manresa se halla en un precioso entorno natural y cuenta con un maravilloso patrimonio medieval, barroco y modernista. Si a todo ello le sumas una exquisita gastronomía, tienes todos los ingredientes (nunca mejor dicho) para visitar la ciudad catalana.

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