Pueblos del valle del Jerte

Valle del Jerte

Viajar por los pueblos del valle del Jerte es recorrer paisajes serranos de arroyos, gargantas y fuentes que se combinan con robledales, encinares y pastos ganaderos. Pero, sobre todo, es apreciar cerezos que, cuando están en flor, conforman una vista extraordinaria.

Situado en el norte de Extremadura, el valle del Jerte ha sido tierra de trashumancia entre esta comunidad y las regiones del Duero. Y también merece tu visita en otoño, cuando los distintos tonos de ocre, rojos, verdes y amarillos tiñen la superficie de esta preciosa comarca. Asimismo, encontrarás en sus distintas localidades bonitos monumentos que son reflejo de su historia. Por todo esto, vamos a proponerte un recorrido por los más interesantes pueblos del valle del Jerte.

Jerte, en la parte baja del valle

Jerte

Plaza de la localidad de Jerte

Con algo más de mil habitantes, esta población toma su nombre del río Jerte, que la baña. Está organizada urbanísticamente en torno a dos calles principales, Coronel Golfín y la propia carretera. Tanto en ellas como en el barrio de los Bueyes, puedes ver casas de arquitectura tradicional que se mezclan con otras solariegas con blasón y escudo.

Pero el monumento más importante de Jerte es la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, construida en el siglo XVIII, aunque hay restos de otra edificación anterior. A pocos metros se halla la torre y, adosada a ella, una fuente pública con un ancho pilón. De la misma época es la ermita del Cristo del Amparo, construida en aparejo con sillares esquineros.

Además, desde esta localidad y desde otros pueblos del valle del Jerte puedes comenzar rutas de senderismo por la espectacular Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos. Y también tienes un interesante centro de interpretación para que conozcas mejor su flora y su fauna.

Cabezuela del Valle

Cabezuela del Valle

Vista de Cabezuela del Valle

Con más de dos mil habitantes, es la villa más poblada del valle. La encontrarás en la parte central de este, a una altura de quinientos metros y rodeada de piscinas naturales como las de La Pesquerona, La Picaza o El Simón. Su trazado urbano llamará tu atención, con sus calles empinadas y estrechas que hacen caprichosos recovecos. De hecho, este trazado, de corte medieval, rompe con las formas lineales de otros pueblos de la zona.

En Cabezuela, declarada conjunto histórico artístico, debes visitar el edificio del Ayuntamiento, con su esbelta espadaña y ubicado en una plaza aportalada. Pero también sus casas solariegas y la iglesia de San Miguel Arcángel, construida sobre la antigua sinagoga y en cuyo interior puedes ver un precioso retablo barroco de Juan de Arenas.

A este mismo periodo artístico pertenecen las ermitas del pueblo, entre las que destaca la consagrada a la Virgen de Peñas Albas, patrona de la localidad. Finalmente, no dejes de visitar en Cabezuela el Museo de la Cereza, ubicado en una casa tradicional y que te muestra la historia de su cultivo en la zona.

Navaconcejo

Navaconcejo

Casas tradicionales en Navaconcejo

También en la parte central del valle encontrarás esta localidad de unos dos mil habitantes. En sus calles, puedes apreciar numerosas casas con balcones tradicionales y voladizos adornados con flores. Asimismo, de la villa parte una de las rutas de senderismo más populares de la zona: la de las Nogaledas, que transita por varias gargantas y cascadas.

También debes visitar en Navaconcejo la iglesia parroquial, fechada en el siglo XVI, aunque su retablo mayor sea barroco del XVIII, y las ermitas del Cristo del Valle y de San Jorge, ambas igualmente barrocas. Por su parte, la Fábrica de Sayales es una antigua manufacturera de textiles construida en el siglo XVII y hoy usada como casa de la cultura. Y en La Casería tienes el antiguo convento franciscano de Santa Cruz de Tabladilla, que ahora es una casa rural.

Piornal, el más alto entre los pueblos del valle del Jerte

Cascada del Caozo

Cascada del Caozo, en las afueras de Piornal

Ubicado entre el valle y la comarca de la Vera, es el más alto de la zona, pues se halla a unos mil doscientos metros sobre el altiplano de la Sierra de Tormantos. En esta, según la leyenda, se encontraba la cueva de la Serrana de la Vera, pero, más importante aún, te ofrece maravillosas vistas de paisajes montañosos y cascadas como las del Caozo o la Desesperá.

Sus humildes casas de labriegos contrastan con el palacio del obispo Pedro González de Acevedo, mucho más señorial. En cuanto a la iglesia de San Juan Bautista, fue construida en el siglo XV, aunque solo se conserva del primitivo templo gótico la torre, ya que el resto fue demolido y reedificado. Por su parte, la ermita de Nuestra Señora de la Concepción data del XVIII.

Asimismo, destacan las numerosas fuentes serranas de sus plazas y extrarradio, con pilones cuadrados o pentagonales y decoradas con motivos de animales como el lobo, íntimamente ligado a la vida ganadera. Finalmente, en los robledales cercanos a Piornal puedes ver majadas de pastores, con cabañas usadas en verano por los cabreros trashumantes.

Tornavacas

Tornavacas

Ayuntamiento de Tornavacas

Situado al norte del valle, encajonado entre sierras en su cabecera, este pueblo ha estado marcado históricamente por su condición fronteriza con Castilla. Su trazado urbano presenta una calle principal, la Real, que se divide en tres tramos separados por dos puentes: el Cimero, de época medieval, y la Puentecilla, que posee un templete del siglo XVIII.

También debes visitar en Tornavacas la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, construida en el siglo XVII siguiendo los cánones del barroco. Al este mismo estilo pertenecen sus retablos, lienzos y tallas. Y, respecto a estas últimas, destaca la del Santísimo Cristo del Perdón, de factura anónima, pero con gran devoción en todo el valle.

Por su parte, son bonitas la casa consistorial y la que hospedó al emperador Carlos V. Finalmente, no dejes de ver ermitas como las de los Mártires, Santa María Magdalena, San Martín y Santa Bárbara.

Barrado

Barrado

Vista panorámica de Barrado

Fundado a finales del Medievo por cabreros, es el único pueblo del valle del Jerte que posee el título de Villa. Se encuentra colgado en medio de la preciosa Garganta del Obispo y destaca por sus casas de arquitectura popular. No obstante, también debes visitar la iglesia de San Sebastián, construida en el siglo XVI, aunque todavía es románica. Destacan en ella su esbelta torre y, en su interior, el coro, la cúpula de media naranja y el retablo mayor barroco.

Completan el patrimonio religioso de Barrado las ermitas de Nuestra Señora del Viso, construida en el siglo XVIII y del Cristo del Humilladero, de estilo mudéjar. Pero también tienes que ver en la villa los antiguos lavaderos comunales y varias fuentes. Respecto a los primeros, destaca el del Chorro y, en cuanto a las segundas, las de los Caños, los Chaparejos y la Juntanilla.

Casas del Castañar

Casas del Castañar

Iglesia de San Juan Bautista, en Casas del Castañar, uno de los más bonitos pueblos del valle del Jerte

Esta localidad se recuesta sobre la sierra de San Bernabé, al sur del valle, y entre bosques de castaños. En su término municipal, puedes ver los restos del castro celta de Villavieja y del antiguo poblado medieval de Asperilla.

A primera vista, parece un pueblo moderno, pero, si te adentras en sus calles, descubrirás un caserío típico y pintoresco de fachadas esbeltas y enjabelgadas con solanas para secar los productos de la huerta. También destaca en su entramado urbano la iglesia de San Juan Bautista, con su torre prismática y fechada en el siglo XVI.

Más curiosos son los cinco castaños que la Junta de Extremadura ha catalogado como árboles singulares. Y, finalmente, puedes ver en esta localidad el Museo de Marcelino Sayán, que alberga tres mil piezas entre objetos arqueológicos y libros recopilados por este personaje.

El Torno, uno de los pueblos del valle del Jerte con mejores vistas

El Torno

Vista aérea de El Torno

También se le conoce como «el mirador del valle del Jerte» por sus espectaculares vistas y sus rutas de senderismo, llenas de gargantas y arroyos. En sus alrededores se han encontrado restos prehistóricos de la Edad de Hierro, lo cual demuestra que estuvo habitado desde tiempos muy antiguos.

También se han hallado restos romanos en la finca de Romanejo y árabes en los cerros de Los Viñazos y La Butrera. En cuanto a su casco urbano, destacan sus casas solariegas y la iglesia de la Virgen de la Piedad, construida en el siglo XVI y adornada con un precioso retablo barroco.

Por otra parte, en la cercana sierra de El Torno puedes ver más de cien chozas de piedra edificadas por los pastores y, a dos kilómetros de la villa, el Mirador de la Memoria, que tiene un conjunto escultórico de Francisco Cerdenilla y que te brinda maravillosas vistas del valle del Jerte.

Rebollar

Rebollar

Una calle de Rebollar

Con apenas doscientos habitantes, esta villa es todo un museo al aire libre de arquitectura popular y urbanismo serrano. Disfrutarás recorriendo sus sinuosas calles empinadas y estrechas con construcciones típicas. Respecto a estas, destacan las dos Casas del Canchal, alzadas sobre moles de granito de las que parecen colgar.

Por su parte, la iglesia parroquial de Santa Catalina es un humilde templo del siglo XVII restaurado hace poco. En su interior, no obstante, alberga una píxide o vaso sagrado elaborado en plata y de estilo gótico-renacentista donado por el obispo Gutierre de Vargas.

En conclusión, te hemos hablado de los principales pueblos del valle del Jerte. Tan solo nos resta mencionarte las pequeñas poblaciones de Cabrero, donde puedes visitar la iglesia de San Miguel, con su espadaña y sus dos portadas, y de Valdastillas, que destaca por su iglesia de Santa María de Gracia, edificada en el siglo XVI y adornada con dos preciosos retablos de cerámica de Talavera. ¿No te apetece visitar este valle de la provincia de Cáceres tan bonito como acogedor?

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