Samarcanda

Samarcanda es una de las principales ciudades de Uzbekistán, uno de los países nacidos tras la caída de la Unión Soviética. Sin embargo, su historia se retrotrae a muchos siglos atrás, concretamente al VII antes de Cristo.

Declarada Patrimonio de la Humanidad, Samarcanda nos hace pensar en escenarios de ‘Las mil y una noches’ por su exuberante imagen asiática. Pero, sobre todo, porque fue la capital del mítico imperio de Tamerlán, el último gran conquistador mongol, un territorio que se extendía desde India hasta Turquía. Y también porque fue uno de los lugares de paso de la no menos legendaria Ruta de la Seda, que unía China con el sur de Europa. Si quieres saber más de Samarcanda, te invitamos a seguirnos.

Qué ver en Samarcanda

Con aproximadamente medio millón de habitantes en la actualidad, todo en Samarcanda nos recuerda su glorioso pasado. Mezquitas de una belleza extraordinaria, impresionantes mausoleos y curiosidades como el observatorio de Ulugh Beg son algunas de las cosas que puedes ver en la ciudad. Vamos a conocerlas.

Registán

Recibe este nombre la gran explanada en torno a la cual se edificó Samarcanda. En ella se proclamaron reyes, pero lo más bonito son las tres madrasas que la enmarcan. Como sabrás, reciben este nombre las escuelas donde se enseña el Islám al tiempo que sirven como lugares de culto.

Las que puedes ver en Registán son la madrasa de Ulugh Beg, construida en el siglo XV; la de Sherdar, una réplica de la anterior del XVII, y la de Tilla-Kari. Edificadas con todos los lujos, son perfecta muestra de la arquitectura islámica.

La mezquita Bibi Khanum

Mezquita Bibi Khanum

La mezquita Bibi Khanum, una de las más espectaculares de Samarcanda

No obstante, uno de los monumentos más espectaculares por su belleza y su grandiosidad es la mezquita de Bibi Khanum, de cuyo tamaño te harás una idea si te decimos que la puerta principal mide treinta y cinco metros. Asimismo, contaba con cuatro minaretes y un gran patio central enmarcado por cuatrocientas columnas de mármol blanco terminadas en cúpulas.

Por si todo ello fuera poco, hay una preciosa leyenda que tiene que ver con su construcción. Esta dice que fue edificada por orden de Bibi Khanum, esposa de Tamerlán. En el proceso, el arquitecto se enamoró de ella y paró las obras hasta que le besase. Según parece, el beso dejó huella en la esposa del emperador, lo cual hizo que este se enterara de lo ocurrido. Buscó al arquitecto por todas sus tierras para matarlo, pero este ya había muerto, aunque previamente había terminado la mezquita. Justamente al lado de ella se encuentra el mausoleo de Bibi Khanum.

Mausoleo Gur-e-Amir

Sin embargo, el mausoleo más espectacular de Samarcanda es el de Gur-e-Amir, que significa literalmente «tumba del rey». Y es que en él se halla enterrado Tamerlán. Tiene forma octogonal pero está coronado por una enorme cúpula. Está muy bien conservado y se dice que sirvió como modelo a otras grandes tumbas como el Taj Mahal de Agra.

La necrópolis Shan-i-Zinda

Es un impresionante complejo funerario formado por santuarios y unos veinte mausoleos en los que fueron enterrados algunos de los más importantes personajes de la dinastía Timúrida, iniciada por el propio Tamerlán. Incluso se dice que está enterrado allí Qusam ibn Abbas, primo del profeta Mahoma que llevó el islam a estos territorios.

El observatorio de Ulugh Beg

Ya te hemos mencionado a este personaje anteriormente. Era nieto de Tamerlán y, además de gobernante de la zona, era un gran astrónomo. Tanto es así que su fama llegó incluso a Europa. En torno a 1420 mandó construir un gran observatorio que incluía un enorme sextante de tres pisos de altura para obtener la posición más exacta de las estrellas.

El mausoleo Gur-e-Amir

Mausoleo Gur-e-Amir

Aunque este observatorio fue destruido en 1449, sus restos se desenterraron a principios del siglo XX y hoy es un museo donde puedes ver incluso el famoso sextante.

El yacimiento arqueológico de Afrasiab

Afrasiab fue la ciudad precursora de Samarcanda. Fundada, como te hemos dicho ya, en el siglo VII antes de Cristo, se llamó así en honor al rey que la edificó. Se encuentra al nordeste de Samarcanda y los restos hallados en este yacimiento se encuentran en el Museo de Afrasiab.

Entre ellos, hay algunos tan curiosos como las piezas de ajedrez más antiguas del mundo y varias pinturas murales. También alberga la tumba que se supone del profeta Daniel, un inmenso sarcófago que mide dieciocho metros. Es tan grande porque, según la leyenda, su ocupante crece una pulgada cada año.

Bazar de Siyob

Otra de las visitas que debes hacer en Samarcanda es la de sus bazares. El más grande es el de Siyob, que está muy cerca de la mezquita de Bibi Khanum. Es un lugar perfecto para que pruebes los productos típicos de la zona como dátiles, frutos secos o el llamado pan de Samarcanda. Incluso puedes saborear platos como el plov, un arroz preparado con carne, especias, huevos de codorniz, garbanzos, pasas y zanahorias; los shasliks, una especie de brochetas de carne, o las gummas, empanadillas de verdura y otros condimentos.

Cuál es la mejor época para viajar a Samarcanda

La ciudad de Uzbekistán presenta un clima mediterráneo. Los inviernos son fríos y los veranos muy calurosos, con días que pueden superar los cuarenta grados de temperatura. Por su parte, las precipitaciones son escasas. Todo ello nos hace aconsejarte viajar a Samarcanda en primavera. La climatología es agradable y no hay tanto turismo como en verano.

Cómo llegar a Samarcanda

La ciudad cuenta con un aeropuerto internacional. Sin embargo, solo recibe vuelos de los países de su entorno como Rusia o Turquía. Por tanto, la mejor forma de llegar a Samarcanda es el ferrocarril. Desde Taskent, la capital de Uzbekistán, tienes una línea de alta velocidad conocida como Afrosoiyob.

El observatorio Ulugh Beg

Observatorio Ulugh Beg

También puedes hacer la ruta en autobús, pero tarda unas seis horas por lo que no te lo recomendamos. Una vez en la ciudad, la manera más habitual de moverse por ella son los taxis compartidos. Son bastante baratos aunque tienen el inconveniente de que no arrancan hasta estar llenos. Otra opción son las llamadas matrushkas, furgonetas que llevan hasta quince personas y que son más económicas aunque también más lentas.

En conclusión, Samarcanda es un precioso destino para viajar. Declarada Patrimonio de la Humanidad, sus grandes mezquitas y mausoleos, sus bazares y su inconfundible aroma oriental te transportarán al exuberante mundo de ‘Las mil y una noches’.

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